17 de enero de 2021 02:42 AM
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La pesificación de la deuda con el agro le abre nuevas perspectivas a Vicentin

La decisión del juez de no reconocer los créditos granarios en dólares -que ya era cosa juzgada- renovó expectativas en la agroexportadora, que ya negocia nuevos contratos.

Aunque el foco principal de la semana estuvo en el fallo que pesificó masivamente las deudas de Vicentin con productores agropecuarios, la clave para descifrar su futuro sigue estando en cómo lograr un acuerdo con los principales acreedores, un aspecto que tuvo pocos avances en 2020 pero sobre el que se abrieron esperanzas en el arranque de 2021.

Según pudo confirmar Mirador, la designación de Andrés Shocron (un ejecutivo con sólido conocimiento del mercado granario) como interventor logró renovar una pequeña dosis de confianza y ya generó resultados positivos, con grandes originadores de granos dispuestos a negociar nuevos contratos.

La decisión del juez Fabián Lorenzini de no dolarizar la mayoría de los créditos granarios no sorprendió a nadie. Más allá de que varios abogados aprovecharon la volteada para volver a poner su voz en escena, la pesificación masiva era cosa juzgada desde hacía rato. Así lo había expresado la sindicatura en noviembre, cuando un grupo de damnificados cortó el microcentro rosarino y generó un escrache en las puertas de la Bolsa de Comercio. “Se ha realizado un especial esfuerzo (…) pero hemos encontrado importantes escollos en la propia ley concursal, razón por la cual no ha sido posible admitir su aplicación con la extensión pretendida”, se justificó el magistrado, que solo aceptó en moneda dura a menos del 10% de los acreedores granarios.

Lo que no se contó en esa resolución es que hubo un intento del juzgado por reconocer las deudas en dólares, pero terminó desactivándose por las consecuencias que hubiera tenido en el proceso concursal. En realidad, Lorenzini habló de esa alternativa, de manera subrepticia, en uno de los fallos, donde habló que las soluciones deben ser “jurídicamente sustentables” y no solamente responder a los designios del querer. Durante varios meses, el equipo del Juzgado estudió otorgar una indemnización a los productores, pero terminó en letra muerta. Lo cierto es que solo 300 de los más de 1.300 acreedores granarios habían reclamado dolarizar sus créditos: el resto -inclusive grandes jugadores, como ACA, AFA o la Unión Agrícola de Avellaneda- había pedido pesos, por lo que ya habían dado esa batalla como perdida de antemano.

Sí fue novedoso, en cambio, la decisión de Lorenzini de declarar inadmisible una deuda de 30 millones de dólares que Vicentin Paraguay reclamaba a Vicentin SAIC en el marco de la operación de compraventa de acciones de Renova. Ese crédito había sido avalado por los síndicos, pero para el juez aún está flojito de papeles: “No surge en la documental (…) la aceptación por parte de la asamblea de Vicentin SAIC”, explicó. La medida seguramente será recurrida por la firma extranjera, propiedad en un 97% de la concursada. “La verdad que este juez hay que reconocer que no le tiembla el pulso. Se enfrentó al gobierno nacional y al provincial, y desde hace rato que desde la empresa se lo mira mal, por la cantidad de medidas que viene imponiendo, como la autorización de la auditoría forense y la intervención”, reconoció una fuente con acceso al directorio de la agroexportadora. Lorenzini sigue sin recibir al presidente designado por la última asamblea.

Año nuevo, ¿empresa nueva?

A propósito de la intervención, diversos actores que circunvalan el tema Vicentin reconocieron que la llegada de Shocron a la mesa de decisiones viene arrojando resultados positivos. “Hacía falta generar confianza. No había una valuación seria de los activos, tampoco un plan de salida a la crisis. Él empezó a trabajar sobre esos ejes y ya está rindiendo sus primeros frutos”, celebró una fuente, que anticipó que en breve podrían cerrarse nuevos contratos con grandes originadores de granos, que pueden otorgarle más oxígeno a Vicentin. La empresa lo necesita imperiosamente, sobretodo luego de la crisis que vivió en diciembre (y que aún no resolvió) Díaz & Forti, la cerealera del grupo Olio que en base a contratos a fasón le aseguraba el dinero para pagar sueldos y mantener las instalaciones en condiciones.

Shocron asumió el rol de interventor en los primeros días de diciembre. En una de sus primeras declaraciones, dejó en claro que para él no había habido “mala intención” de Vicentin en el proceso concursal. Contador egresado de la Universidad de Buenos Aires, recaló en Vicentin en agosto, luego de ser propuesto por la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) -principal acreedor del concurso- como veedor. “Es necesaria la elaboración de un plan de negocios en el que participen el conjunto de los acreedores”, fue otra de sus frases, que encuentran hoy eco en el directorio de Vicentin, desde donde anticiparon “muy buenas novedades” para los próximos días.

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