17 de enero de 2021 11:19 AM
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Año de aumento poblacional de las “chicharritas rojas”

Tanto en Cuyo, como en San Luis, Córdoba y otras provincias, hay gran cantidad. Una especialista nos brinda detalles de su ciclo de vida y su acción.

Viniendo desde Mina Clavero, pasando por Nono, Las Rabonas, Los Hornillos, Villa Las Rosas y hasta Villa Dolores, en el departamento San Alberto, provincia de Córdoba, y luego pasando muy cerca de Merlo, y Quines, en San Luis, hace pocos días llamó la atención de este cronista, que circulaba por la ruta, un ruido ensordecedor y continuo.


Chicharras. Chicharritas. También cigarras. Coyuyos.


En un momento, era tan fuerte el sonido, que no se podía hablar, entre dos personas, a poca distancia del monte, al costado de la ruta.


Ya entrando en San Juan, pasando El Encón, en el departamento 25 de Mayo, algo similar, quizás con mangas más pequeñas en cantidad (y por ende menos sonido), pero en cultivos diversos.


Por estos motivos, gran curiosidad, y para dar a conocer a nuestros lectores de Suplemento Verde detalles de este insecto, decidimos hablar con alguien que nos describa sus daños, su biología, su ciclo, todo.


Por ello contactamos a Carolina Sosa, ingeniera agrónoma del INTA EEA San Juan, quien comenzó diciendo a este medio “la especie que tenemos acá en la zona cuyana, es la chicharra roja, llamada Chonosiacinnabarina, que es un hemíptero de la familia de los Cicádidos, el adulto tiene 2 a 3 centímetros, desde la cabeza hasta la punta del abdomen, es de coloración rojiza, con algunos tintes grises oscuros a negros. La hembra siempre es más grande que el macho en tamaño, es el dimorfismo sexual que poseen”.


Continuó luego: “La hembra tiene un aparato ovipositor fuerte, ya que no pone los huevos, sino que los encastra en los tejidos vegetales, y ahí radica el gran daño que hace. El macho tiene el órgano denominado estridulatorio, que es el famoso canto de la chicharra o cigarra, y está ubicado en el segmento abdominal, en la parte dorsal y hacia los costados.”

Los daños aéreos, con el ovipositor (zigzag). Y subterráneo, en las raíces. 

Para saber del ciclo de vida, preguntamos a esta ingeniera agrónoma, quien resumió “pasa el invierno como ninfa, que sería el estado juvenil, y se habla de ninfa (y no de larva) pues tiene una metamorfosis incompleta. Entonces el estado juvenil se parece mucho al estado adulto. Se diferencia en que no está apto reproductivamente hablando”.


Siguió diciendo “está en el suelo y se alimenta de las raíces. Aproximadamente en noviembre, las ninfas emergen del suelo, viene la última muda, y pasan al estado de imago. Este es el estado de adulto joven al que le falta un poco de madurez para reproducirse”.


Posteriormente “los adultos salen a principios del mes de diciembre, y van aumentando hasta alcanzar un pico poblacional en ese mismo mes. Como tienen un aparato sucso-picador, succionan savia de la parte aérea de las plantas, llamadas hospederos, que en Cuyo son las vides, los olivos y los frutales de todo tipo. También atacan la flora autóctona, plantas como la chilca, el pájaro bobo, la jarilla, el retortuño, etc. Siempre son especies leñosas, no ataca plantas herbáceas, caso de hortalizas o flores”.


Al consultar el daño, expresó Sosa que “los adultos copulan, la hembra ovipone encastrando los huevos en tejidos tiernos suaves, por ejemplo en vid, y ahí está el daño. Eligen sarmientos tiernos, y provoca más problemas en esos tejidos nuevos que con la oviposición fuerte. Ocurre que causa una herida, ese tejido vegetal sigue creciendo, y esa rama luego está débil, y cuando cargue fruta (uva o la que sea) se va a romper por el peso, o se va a quebrar por un viento. Prefieren sarmientos tiernos, de 1 a 2 años, más no”.


“El período de oviposición dura 15 días y cada hembra puede poner unos 120 a 150 huevos. En grupos y en forma vertical. El daño se ve como una costura, en zigzag. En 30 días se desarrolla en embrión dentro de los huevos, y apenas salen las ninfas, se largan al suelo, y comienzan a comer raíces”.


Dijo “es común que se vea marchitez o un síntoma como falta de agua, cuando las ninfas están comiendo de las raíces de la planta hospedera. Tienen las patas delanteras fosoras o cavadoras, por ello pueden cavar y meterse al suelo. Pueden estar de 1 a 2 años abajo, en Cuyo”.


Cada ciertos años, hay un pico poblacional (llamado outbreack). Es lo que se ve ahora.

MANEJO

No hay mucho estudio, porque no es una plaga importante. Pero se usa dar un buen riego, y fertilizar, para fortalecer sarmientos, cuando hubo oviposición. Como control biológico están los pájaros, como chimangos, las lechuzas y otros. No hay productos autorizados para MIP (Manejo Integrado de Plagas), por Senasa. Los productores a veces usan agroquímicos por su cuenta.


La de San Luis y Córdoba, es la marrón (casi negra), se llama Quesada gigas, es más grande en tamaño. Y ataca montes serranos, no cultivos comerciales.

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