18 de enero de 2021 10:40 AM
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¿Es más sano comer un filete de pavo o de pollo?

Aunque hay algunas diferencias, ambas carnes tienen un perfil nutricional similar

Si preguntamos por carnes saludables, lo más probable será que nos recomienden el pollo o el pavo: ambas carnes poco magras y llenas de proteínas de alta calidad nutricional. Pero, aunque son carnes similares, cuentan con algunas diferencias. La principal, explica la dietista-nutricionista María Muñoz Yuste, es el contenido en grasa: «La carne de pavo tiene menos grasa, en torno a un 2%. Y la carne de pollo aporta, en torno a un 7%. Por este motivo, la pechuga de pavo aporta menos calorías».

Otra diferencia es su aporte de colesterol: la pechuga de pavo tiene menos de 50 mg de colesterol por cada 100 gramos de producto, mientras que y la pechuga de pollo supera los 80 mg. Señala la nutricionista, por otro lado, la biodisponibilidad, pues explica que la pechuga de pavo contiene más metionina, un aminoácido esencial que va a servir para que el cuerpo asimile mejor la proteína. «Esto es importante para los deportistas», dice. A nivel de micronutrientes, comenta la profesional que también tiene mejor perfil en la carne de pavo.

En cuanto a la textura, «la carne de pavo es más seca debido a que tiene un menor contenido en grasa. Por otro lado, la carne de pollo campero es más firme y más sabrosa». Si hablamos del sabor, ambas carnes tienen un sabor suave comparado con otras carnes rojas o de caza.

El pavo, nuestra mejor opción

Si pensamos en elegir la más sana, María Muñoz Yuste dice que el pavo el ligeramente mejor, pues tiene menor contenido graso y mejor perfil de minerales, pero aun así, que lo importante es elegir en función de nuestras preferencias. «En realidad, ambas opciones son saludables. Son un tipo de carne con un sabor suave y agradable que se puede preparar de maneras diferentes y combinar con una gran variedad de alimentos», añade.

Tanto el pollo como el pavo son alimentos que rápidamente se pueden poner malo. Según la OCU, podemos conservar unos filetes de pollo o pavo durante 1-2 días en el frigorífico y más o menos nueve meses en el congelador. «Si el pollo o pavo está entero podría conservarse hasta 12 meses en el congelador, teniendo en cuenta no interrumpir su proceso de congelación. Si está cocinado puede aguantar 3-4 días en el frigorífico y hasta un año en el congelador», explica la nutricionista.

Cómo saber si un filete está en mal estado

Si tenemos dudas para saber si los filetes de pollo o pavo que tenemos en la nevera están en buen o mal estado, la profesional deja unas claves para estar seguros antes de consumirlos:

1. Observar la fecha de caducidad. Si esta carne no se congela la recomendación es tomarla en 1-2 días

2. Observar el color. Si el pollo o pavo está en buen estado la carne es blanquecina y las pechugas con tonalidad rosada. También podría ser de tonalidad amarilla si es un pollo de corral alimentado con maíz. Cuando el color cambia a gris debemos desechar esta carne.

3. A qué huele. El olor siempre es un indicador muy fiable. La carne en mal estado tiene un olor fuerte, desagradable que puede recordar a los huevos podridos.

4. La piel. La piel debe ser tersa y brillante. Si está viscosa o pegajosa mejor desecharlo ya que es posible que haya contaminación bacteriana.

Carnes con aderezo o empanadas

Si nos apetece tomar una carne adobada, o por ejemplo, a las final hierbas, la mejor opción es que lo hagamos nosotros en casa. «Cuando compramos carne de pollo o pavo adobada no es 100% carne. En muchos casos se le inyecta agua y podemos observarlo en el etiquetado. Si lo hacemos en casa es un plato sano, pero hay que tener cuidado al comprar este tipo de producto», advierte la nutricionista María Muñoz Yuste.

En el caso de los empanados, explica la profesional que comprar carne de pollo o pavo empanada, tipo nuggets no es una buena opción ya que aportan poca carne y están cargados de grasa, sodio, aditivos y calorías. «Siempre está la opción de empanar en casa», recuerda, y anima a, en lugar de utilizar pan rallado, utilizar pan rallado integral, salvado de trigo o incluso copos de avena. También, a la hora de cocinarlo, la recomendación de la nutricionista es elegir hacerlo al horno, en vez de utilizar la fritura.

Por último, habla sobre en qué elaboraciones es mejor utilizar estos alimentos. «Este tipo de carne es de fácil digestibilidad por lo que es ideal para personas que teletrabajan y tienen bajo nivel de actividad o para las noches ya que al digerirse bien se consigue dormir mejor», recomienda, y concluye: «Es conveniente combinarlas siempre con verdura, ya sea en forma de crema de verduras, cocidas o crudas en forma de ensaladas. De esta forma se convierte en un plato ligero y nutritivo».

Fuente: abc.es

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