18 de enero de 2021 00:49 AM
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La CE impulsará la industria de algas, un filón para las empresas españolas

La Comisión Europea (CE) ha puesto en marcha un plan para impulsar la industria de algas aplicada a la alimentación, energía o cosméticos en la reconstrucción económica poscovid y potenciar así un sector en el que las empresas españolas ven muchas oportunidades.

Bruselas ha iniciado una “hoja de ruta”, con el lanzamiento de una consulta pública, para promover un sector de algas “fuerte y sostenible” como fuente de ingresos, materia prima alimentaria de valor y en línea con su Pacto Verde europeo.
La Unión Europea (UE) -con 4.000 trabajadores y 376 empresas en el sector- ocupa una posición discreta en el mercado mundial, si bien en España hay firmas dedicadas a su pesca o producción que avanzan en las exportaciones.
En España se recolectan unas 8.000 toneladas para comercialización como fertilizante, alimento u otros fines y existe una “tímida presencia” de empresas dedicadas a su cultivo (20 toneladas), el 83 % en Andalucía y el 17 % en Galicia, según datos de la patronal de acuicultura Apromar correspondientes a 2019.

China lidera el cultivo de algas, Chile la recogida en la playa


China (18,5 millones de toneladas), Indonesia (9,3 millones) y Corea del Sur (1,7 millones) lideran la cría mundial de algas, mientras que en “arribazones” o recogida de la playa, Chile ocupa el primer puesto (247.000 toneladas), seguido por China (183.000 toneladas) y Noruega (169.000 toneladas) de acuerdo con Apromar.

Pradera de algas verdes. Efeagro


El director gerente de Apromar, Javier Ojeda, ha declarado a Efeagro que el sector en España tiene “fortalezas” como la calidad, el contacto con centros de investigación y la proximidad a la alta gastronomía.
Por el contrario, ha subrayado como inconvenientes la competencia de las importaciones y la complejidad de los trámites administrativos para la obtención de concesiones de ocupación del espacio marítimo, para los emprendedores que quieran dedicarse a su cría.

Innovación tras la pandemia


“Nuestro sector será uno de los pocos que a medio pazo saldrán reforzados de la crisis, que ha acelerado tendencias como la sostenibilidad, la innovación, la biotecnología o la salud a través de la alimentación con las que encajan las microalgas” , ha subrayado a Efeagro el director general de AlgaEnergy, Carlos Rodríguez-Villa.
AlgaEnergy, que cuenta con 100 empleados en todo el mundo, está dedicada desde 2007 a la comercialización de microalgas y derivados para el aprovechamiento en agricultura, nutrición, cosmética, acuicultura, bioenergía o farmacia.
Rodríguez-Villa ha remarcado que España ostenta una posición “privilegiada en este sector biotecnológico”, por el nivel científico y tecnológico. Ha asegurado que Europa “tiene ventajas competitivas” para liderar ese desarrollo.
En los últimos dos años, la firma ha abierto filiales en Japón, Italia, Francia, Estados Unidos, México, India, Turquía, Australia y Brasil y ya está presente en 20 mercados.

De Galicia a las tiendas ecológicas europeas


En la Ría gallega de Arosa, en Pontevedra, la empresa La Patrona, formada por mujeres, comercializa algas recolectadas a mano por pescadores para venta en pescaderías o tiendas ecológicas, sobre todo en el mercado nacional. Pero también cuenta con clientes en Suiza, Francia o Alemania.
Su fundadora, Cristina García, ha destacado a Efeagro que aunque el consumidor español no se haya fijado, puede encontrar algas en gran parte de las cadenas de distribución o incluso en tiendas de librería náutica.
Defiende el consumo como “verduras del mar” ya sea en empanada gallega, sopa o tortilla. La Patrona también tiene una concesión marítima en fase de desarrollo para criar algas destinadas a alimento, pienso o aditivos en Asturias.
“Es fuente de empleo local, necesitamos embarcaciones, buceadores y también ofrece ingresos a los pescadores que recogen”, añade García, quien proyecta acciones para promocionar menús con la hostelería de la zona.

Tanto AlgaEnergy como La Patrona han participado en programas con apoyo de la UE.
Otro ejemplo es el proyecto Photofuel, también costeado con fondos europeos, que desarrolló combustibles biocatalizadores para vehículos basados en algas modificadas genéticamente.

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