21 de enero de 2021 11:35 AM
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Carne vacuna: los argentinos deberán comer cada vez menos

El precio de la carne ha sido tema de las últimas semanas del 2020. Un brusco ajuste de los precios puso en alerta a consumidores, medios nacionales y también al Gobierno argentino.

Todos los analistas, con sus versiones encontradas, hablan del tema en cuestión. El producto del que se trata, el asado, es caro al sentimiento argentino, aunque ahora aparece como caro para el bolsillo en pandemia.

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En una de sus últimas apariciones en la jornada de Charlas Ganaderas de la Federación de Industrias Frigoríficas Argentinas (FIFRA), el pasado 14 de diciembre, el subsecretario de Ganadería de la Nación, José María Romero, expresó: “Sabemos entender que, cuando los precios internacionales de los cereales y oleaginosas aumentan, los precios de los alimentos van a aumentar. Pero a esto la sociedad no lo sabe o, si lo sabe, no lo quiere asumir. Debemos encontrar mecanismos que nos permitan asegurar que los argentinos puedan contar con alimentos suficientes y a precios acordes”.

Esto mostraba la antesala de la prohibición de exportaciones temporarias de maíz decretada el pasado 30 de diciembre. La gota que derramó el vaso fue cuando el sector avícola fue consultado por la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, por los aumentos de precios del pollo. La respuesta fue “el precio del maíz”.

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El cuadro elaborado por Juan Luis Uccelli, consultor de la cadena de porcinos, nos muestra la evolución de los precios de las 3 principales proteínas animales consumidas en Argentina.

A pesar de la pandemia se produjo y exportó más

No obstante esta evolución de los precios, el sector productor de proteínas animales pudo abastecer de manera abundante a la población argentina. Sumadas todas las carnes, los argentinos consumieron por encima de los 120 kilos de proteínas animales (Pollo 51+Cerdo 18+Vacuna 49+Ovino 2+Pescado 2.5+Caprino 1.3), pero además el sector productivo tuvo excedentes que pueden ser parte de los dólares que ingresaron al país vía exportación de carnes (Bovinos 962 mil toneladas, Cerdos 46 mil toneladas, Pollos 165 mil toneladas, Ovinos 1200 toneladas, según Indec – Exportaciones Argentinas – Senasa).

La falacia de la antinomia exportación-consumo

Algunos analistas han dejado entrever que los precios de las carnes podrían bajar si se volviera a aplicar un cierre de exportaciones, interpretando que, si hay más cantidad para el consumo interno, los precios debieran bajar.

El sector agropecuario tiene mucha experiencia respecto a este tipo de intervenciones. La respuesta inmediata de la Mesa de Enlace, rechazando la medida de suspender las exportaciones de maíz, ha sido una muestra.

Desde Rosgan fueron muy claros a la hora de mostrar que es una falacia considerar que, para que los precios internos sean bajos, la vía es cerrar exportaciones (https://ganadosycarnes.com/exportacion-y-consumo-la-falacia-de-confrontar-lo-complementario/) Para tener precios bajos, la manera es que se produzca más aumentando la oferta.

El camino no es restringir sino impulsar, apoyar, desarrollar, apuntalar, pero en la Argentina de lo urgente, lo importante no es importante.

En ganadería vacuna hay experiencias

La añoranza de pensar que todo pasado fue mejor lleva al error de tropezar con la misma piedra, sobre todo cuando las ‘joyas de la abuela’ ya no son parte de los activos con los que cuenta la Argentina para hacer frente a sus obligaciones.

Analizando la evolución de la población argentina desde 1980 a 2020, y comparándola con el stock bovino argentino, la respuesta es simple: cada vez que se hicieron intervenciones en el mercado de la carne vacuna argentina, el stock cayó y la relación cabezas por habitante disminuyó, cayendo abruptamente la oferta de carne y aumentando los precios.

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Elaborado por Ganadosycarnes.com – Fuente Megatrends – Senasa.

El gráfico sólo es el reflejo de falta de incentivos a la producción de carne vacuna. Cada intervención hizo caer el stock ganadero y empeoró la relación vaca por habitante. Recién 16 años después de la prohibición de las exportaciones que dictara Néstor Kirchner el 8 de marzo de 2006, el stock ganadero argentino comenzó a recomponerse.

Peligro inminente

Cuando nos comparamos con los principales países del mundo, la ventaja comparativa de la Argentina de poder producir carne a bajo costo por la abundancia de pasturas a lo largo de su territorio puede perderse si no se toman decisiones acertadas y a tiempo.

Un reflejo de la delicada situación es la inversión en la industria frigorífica. Recién a fines del 2020 el consorcio ABC hizo anuncios de inversiones de importancia. La carencia de capacidad de frío es la mayor limitante, además del atraso tecnológico que sufren tanto la industria cárnica como la industria láctea luego de las intervenciones.

Comparando los números de los principales países exportadores y la relación vaca/habitante, vemos que Argentina comienza a acercase a la fatídica relación 1:1, momento en que el consumo por habitante se desmorona por falta de oferta suficiente.

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Elaborado por Ganadosycarnes.com – Fuente Megatrends + USDA.

Países por encima de una vaca por habitante pueden producir carne vacuna suficiente para abastecer a su población y tener algo de saldo exportable. Cuando la relación es cercana a 2 vacas por habitante o superior, para los argentinos el caso más cercano es el de Uruguay, ese país produce abundantes excedentes exportables y, junto con ello, su población tiene precios bajos internos.

Cuando se cae por debajo de 1 vaca por habitante, el equilibrio es muy delicado y normalmente lo que sucede es que se termina importando para poder cubrir la demanda interna del producto.

A no meter la pata

La economía argentina transita por momentos delicados. El reflejo es que la mitad de los argentinos está por debajo de la línea de la pobreza. No es momento para tomar decisiones apresuradas.

El abastecimiento de proteínas, a pesar de la pandemia, ha sido óptimo fruto del manejo inteligente que hicieron los miembros de las cadenas productivas e industriales que aseguraron cantidad y calidad de producto a un valor muy accesible para todos, reflejado en el alto consumo de proteínas animales por habitante del 2020.

El sector ganadero argentino comenzaba a recuperarse de una pandemia de 15 años de desinversión. Puede ser una fuente de divisas, pero claramente es hoy una fuente de empleo, siendo el principal empleador de la cadena agroalimentaria según los indicadores de FADA.

Artículo elaborado por Redacción de Ganadosycarnes.com

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