24 de enero de 2021 12:48 PM
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Próximos al apretón de manos: avanza el acuerdo de precios de tres cortes bovinos

De acuerdo a especialistas del sector ganadero, la letra chica del acuerdo de precios entre la Secretaría de Comercio y la cadena cárnica esta siendo evaluada y para la semana entrante se definirían puntos claves para su concreción.

Considerando los importantes aumentos a la carne que se manifestaron en las góndolas durante el 2020, alcanzando un incremento interanual del 75% que se tornó especialmente notorio a finales de año, el Gobierno Nacional, a través de la Secretaría de Comercio del Ministerio de Producción, busca alternativas para impulsar el consumo de carne a nivel interno.

Se trata de un acuerdo entre el sector público y privado que tiene como objetivo poner un aliciente al bolsillo de los sectores con menores ingresos, que, atentos a los altos índices inflacionarios y el contexto global y local han resignado el consumo de carne bovina. Lejos de tener un impacto moderado, la baja de consumo de carne bovina fue tan considerable que durante el 2020 el índice per cápita fue el más bajo en 40 años, con 49,7 kilos.

Si bien no se trata de un acuerdo sencillo, dada la gran multiplicidad de realidades dentro de la cadena ganadera en todo el país, el presidente del Consorcio de Exportadores ABC, Mario Ravettino, aseguró que están trabajando a buen paso para que se replique la oferta de cortes a precios populares que se desarrolló en las vísperas de las fiestas.

Es un proyecto ambicioso y, por su puesto, no está libre de dificultades para su concreción. Según lo que detalla Ravettino, la Secretaría de Comercio habría propuesto cerrar un acuerdo integral de precios que incluya una gran variedad de cortes que pongan sobre la mesa de los argentinos al menos 12 cortes a precios acordados. No obstante, reconociendo que la media res tiene 17 cortes y la importancia que tiene la exportación para nuestro país, la contraoferta por parte del sector privado fue menor: “Si nosotros hacemos el programa con 12 cortes, sólo nos quedarían para exportar los dos bifes, el lomo, el peceto, el cuadril tal vez, por lo que hicimos una oferta menor que está siendo evaluada”, detalló Ravettino.

Existen ciertas dificultades para la concreción y ampliación de éste programa de precios para ciertos cortes, radica en la pérdida de competitividad de la industria exportadora.

Sin perjuicio de la menor oferta hecha por el Consorcio, el acuerdo incluiría cortes tradicionales para el consumidor argentino: cortes parrilleros para el asado, cortes para milanesa, algunas pulpas, entre otros cortes que aún deben definirse puertas adentro del Ministerio de Producción.

Lo cierto es que el acuerdo, si bien resulta auspicioso para el pueblo argentino, llega en un momento complicado a nivel exportaciones. En este sentido, Ravettino destacó que ciertas dificultades para la concreción y ampliación de éste programa de precios para ciertos cortes, radica en la pérdida de competitividad de la industria exportadora, en la que los precios de la hacienda en pie se incrementan mientras que los valores que se pagan en el mundo caen.

El productor y titular del Consorcio ABC dijo, en relación a las exportaciones, que el panorama de la pandemia trajo consigo una serie de fenómenos que requieren mucha cintura de parte de la industria nacional: la volatilidad de los mercados, los cambios en los precios, los constantes cambios en la medidas que toman los países por la situación sanitaria, las renegociación de contratos, entre otros, complejizan la rentabilidad y competitividad de las exportaciones cárnicas de la argentina.

Pese a que el acuerdo no incluiría cortes de exportación, tal como detalló en Mañana Visión Ravettino, la incidencia de las exportaciones es importante: “Tratamos de explicarle al gobierno en estas negociaciones que estamos teniendo que si nosotros no tenemos mayor competitividad y/o alguna ayuda que nos permita seguir manteniendo el nivel de exportaciones, este tipo de programa se hace muy difícil de implementar”. En ese orden, Ravettino sugirió como alternativa la readecuación de los derechos de exportación, la transparencia de las exportaciones de carnes, el control de la informalidad en el sector y toda una gama de medidas tendientes a realizar los roles y funciones de los operadores del sector, implementando el control y seguimiento de los pagos a cuenta del IVA y el remito electrónico.

La implementación de este programa que podría representar para nuestro país como una buena oportunidad para democratizar y reforzar el consumo de carne bovina, apuntando a volver a los niveles de consumo históricos de la Argentina.

Por su parte, el Director de Valor Carne, Miguel Gorelik, analizó el potencial acuerdo que vería la luz en el transcurso de estas semanas y destacó que las dificultades que se presentan por la atomización del sector, en la que no existen realidades inequívocas para todos los exportadores, frigoríficos, carniceros entre otros integrantes de la cadena. Gorelik advirtió que resulta casi incompatible poder ofrecer valores estables frente a una demanda global y niveles de precios a nivel internacional inconsistentes.

En la misma tesitura, Daniel Urcia, Presidente de FIFRA y Consejero del IPCVA se refirió al acuerdo como “complicado para que pueda resultar cumplible”, atento a la realidad tan heterogénea que se presenta en el país. Urcia propuso recortar la llegada del plan exclusivamente a quienes sean beneficiarios de la tarjeta Alimentar, quienes, a su parecer, son quienes más requieren los precios populares y por ende, quienes deberían recibir la ayuda para acceder a estos bienes.

No obstante y en contra de los vaticinios negativos por parte de ciertos actores de la cadena, el acuerdo parece estar próximo a concretarse. Este, servirá, de una u otra manera, como bastión para negociar con el Gobierno en el marco de la ya clásica pulseada que vienen manteniendo el sector agroganadero. Ravettino aseguró que, si bien restan ciertas definiciones, el Ministro Basterra y Kulfas se pondrían en contacto durante la semana entrante para terminar de precisar la implementación de este programa que podría representar para nuestro país como una buena oportunidad para democratizar y reforzar el consumo de carne bovina, apuntando a volver a los niveles de consumo históricos de la Argentina.

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