26 de enero de 2021 11:06 AM
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La bendita “maldición”

Este año mostrará cómo la producción agrícola es una gran protagonista en la economía nacional.

Los mercados suelen tener altibajos. Pese a ello, los precios están de parabienes. ¿La razón? El mercado mundial está sometido a una fuerte preocupación sobre la oferta próxima de soja y maíz, dadas las condiciones climáticas de la gran región exportadora del mundo -Sudamérica- y los reducidos stocks a nivel global. Y frente a este cuadro, no cesa la demanda de China, en un mundo con hiperliquidez y un dólar depreciado.

Existe una preocupación por la escasez de precipitaciones en la Argentina y en las demás zonas agrícolas de la región. Ello pone un piso en los valores. Sin embargo, luego de las lluvias de enero, es posible que el rendimiento potencial no quede demasiado comprometido. Los dólares frescos están a la puerta de nuestra casa.

Lamentablemente, lo que es bueno, en la contradictoria la visión del gobierno, parece ser un problema. Ella trae a la memoria “El Reino del Revés” de María Elena Walsh, donde “nadie baila con los pies, que un ladrón es vigilante y otro es juez y que dos y dos son tres”.

Australia está tan sujeta a esta “maldición” como nuestro país. Mientras su inflación anual promedio, de los últimos diez años, ha girado en torno al 2% anual, acá ha superado el 30% y se espera para este año un ratio próximo al 45%

La mirada oficial tiende al pensamiento de “vivir con lo nuestro”, con la pretensión de lograr precios divorciados de los internacionales. El fin sería “cuidar” la mesa argentina. Se trata, entonces, de impedir la exportación de trigo, maíz o carne, para presionar a los productores a vender en el mercado local, obviamente, a menor precio. ¿Algo de cierto hay acá? No vamos a ser necios: es posible que tenga un efecto levemente positivo (con la excepción de la soja), pero únicamente en el muy corto plazo, con el enorme costo de ahuyentar la inversión y disminuir la producción y en consecuencia las imprescindibles exportaciones. Pan seco para hoy, hambre para mañana. Inmediatez, pura.

Las referencias a esta mirada son múltiples. La gota que ha colmado el vaso sale de Fernanda Vallejos, quien habló de la “maldición de exportar alimentos”. La diputada parece confundir el sentido de lo que algunos economistas han dado en llamar la “maldición de los recursos naturales”. El término fue acuñado por Richard Auty, (Universidad de Lancaster, 1993) a fin de remarcar la paradoja existente al comparar el crecimiento de algunos países ricos en recursos naturales con los que no lo son. Es interesante el estudio de Jeffrey D. Sachs y Andrew M. Warner, con relación al período 1979-1990. Allí, han concluido que las economías centradas en la exportación de commodities registran un crecimiento lento. ¿Por qué?

Una buena respuesta se encuentra en el trabajo ¿La madre naturaleza corrompe? de Carlos Leite y Jens Weidmann, donde se muestra la relación estadísticamente considerable entre la dependencia en los recursos naturales y las instituciones débiles.

Sin embargo, hay países productores de commodities agrícolas que no son dependientes de ellos. Al fortalecer sus instituciones, han avanzado en otros planos del crecimiento, sin dejar de explotar estos recursos. Ser rico en materias primas no es sinónimo de ser dependiente de ellas. Muchos lograron industrializarse, innovar y diversificar su matriz de exportaciones. Y de esa manera elevar el ingreso de sus ciudadanos. Esta es la forma de cuidar la mesa.

¿Un ejemplo? Australia está tan sujeta a esta “maldición” como nuestro país. Mientras su inflación anual promedio, de los últimos diez años, ha girado en torno al 2% anual, acá ha superado el 30% y se espera para este año un ratio próximo al 45%. El nivel de ingresos de los australianos es entre cuatro y cinco superior y el nivel de pobreza, extremadamente reducido.

Cuando el acervo de la naturaleza es grande, resulta más fácil, para determinados gobiernos, mantener el poder con propaganda y asignación de fondos a los simpatizantes. Esto es, populismo bien aplicado, donde prime la inmediatez y la incertidumbre.

En un artículo de 2012, Joseph Stiglitz (premio Nobel en Economía) afirma que los países ricos en recursos naturales “a menudo no siguen estrategias de crecimiento sostenible. No se dan cuenta que si ellos no reinvierten su riqueza proveniente de los recursos naturales en inversiones productivas por encima del suelo, en los hechos, se están empobreciendo cada vez más. La disfunción política exacerba el problema, ya que el conflicto sobre el acceso a las rentas provenientes de los recursos naturales da lugar a que surjan gobiernos corruptos y antidemocráticos.”

La Argentina tiene una ventaja. No es tanto productora de minerales como de alimentos. Los de minerales son más propensos a la debilidad institucional; mucho más que los abocados a la producción agraria que están bajo una menor tendencia a la baja institucionalidad. Porque a los gobiernos les resulta más difícil manipular los agentes económicos.

En tanto que los primeros mantienen una estrecha relación con las industrias (concentradas) extractivas, los segundos operan con empresas agrarias atomizadas de alta competitividad, sobre la base del conocimiento y la investigación. Mientras que la explotación de los minerales tiende a estar bajo el control del Estado, la agricultura opera dentro de la actividad privada.

Si la actividad agraria tuviese las riendas más sueltas, la industrialización de los commodities crecería mediante el incremento en el número de eslabones, aguas arriba y aguas abajo. A partir de las ventajas comparativas y competitivas ya desarrolladas, habría un potente crecimiento de actividades industriales. Y la plataforma para que éstas se disparen ya está establecida y ha dado múltiples señales de su capacidad de generación de riqueza y e ingresos para el fisco.

Todo ello significa mayores y mejores industrias. Y, por ende, un desarrollo territorial más equitativo y balanceado, con mayores oportunidades de inversión y de trabajo.

Economista

Por: Manuel Alvarado Ledesma

Fuente: La Nacion

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