30 de enero de 2021 15:11 PM
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Diseñan el primer protocolo de bienestar animal en feedlots

Luego de tres años de trabajos de investigación, el INTA elaboró un protocolo de evaluación de bienestar animal en bovinos destinados a producción de carne que se encuentren en sistemas de terminación a corral representativos de la Argentina. Contando con el financiamiento del IPCVA y la participación de especialistas pertenecientes a organismos de Argentina (INTA, […]

Luego de tres años de trabajos de investigación, el INTA elaboró un protocolo de evaluación de bienestar animal en bovinos destinados a producción de carne que se encuentren en sistemas de terminación a corral representativos de la Argentina. Contando con el financiamiento del IPCVA y la participación de especialistas pertenecientes a organismos de Argentina (INTA, SENASA, UBA, UCASAL, CAF), España (IRTA), Suecia (SLU) y Brasil (PUCdP), en dicho proceso se delinearon las premisas que deben seguir los establecimientos para trabajar bajo estas condiciones.

Las necesidades básicas del bienestar animal son reconocidas internacionalmente como las Cinco Libertades, de las cuales se definen 4 principios (buena alimentación, buen alojamiento y sectores de manejo apropiados, buena salud y comportamiento apropiado). Estos principios pueden asumirse contemplando criterios de bienestar animal tales como la ausencia de hambre prolongada, la ausencia de sed prolongada, el confort general en el corral, la comodidad de descanso, el confort térmico, la facilidad de movimiento, la ausencia de dolores, de enfermedades y de dolor inducido por determinados procedimientos, la expresión de conductas sociales y la buena relación humano-animal.

Según define el SENASA; desde un sentido práctico, el bienestar animal es un conjunto de acciones y procedimientos empleados en un sistema productivo, desde el nacimiento, pasando por la etapa de cría, obtención de productos como leche, huevos y otros; transporte, comercialización hasta la faena, cuando se trate de obtener el producto carne; o los productos leche, huevos u otros, que permiten brindar confort animal, tanto en lo relativo al bienestar físico y pautas de comportamiento, como a su estado de armonía con el ambiente.

Para la elaboración de este protocolo, los especialistas del INTA se basaron en tres premisas fundamentales: el funcionamiento adecuado del organismo (animales sanos, bien alimentados, etc.), el estado emocional del animal, y la posibilidad de expresar necesidades comportamentales propias de la especie.

Nuevo protocolo

“La tendencia actual de intensificación de sistemas ganaderos ha favorecido la expansión de sistemas de engorde a corral. Como cualquier otro entorno, éste implica ciertos factores de riesgo para el bienestar animal y por tanto es necesario el desarrollo de indicadores objetivos y protocolos válidos, fiables y aplicables que posibiliten evidenciar el estado de los animales”, señaló Leandro Langman, investigador de INTA que se desempeña como Director del proyecto en el que se desarrolló el protocolo con financiamiento INTA-IPCVA y Coordinador de un proyecto nacional de INTA de Bienestar Animal en las cadenas pecuarias de interés nacional.

El trabajo permitió arribar a una herramienta validada, confiable y práctica capaz de identificar la situación de un establecimiento y establecer un plan de mejora de bienestar animal específico en los 1200 feedlots situados en las diferentes regiones del país. De acuerdo a una estimación brindada por la Cámara Argentina de Feedlot (CAF), se estima que en el último año fueron 7.000.000 de bovinos, sin incluir las categorías toro y vaca, que tuvieron su paso por este sistema de engorde.

“En base al resultado obtenido mediante la aplicación de este protocolo, es posible establecer un plan de mejora específico basado en recomendaciones que constan en capacitaciones del personal y en posibles modificaciones en el diseño de las instalaciones”, agregó el especialista, “No se descarta que en el día de mañana esta herramienta represente una posibilidad de certificar este tipo de sistema productivo, aunque por el momento no es de carácter obligatorio”.

El uso y aplicación del protocolo en cuestión va a generar un impacto positivo desde distintos puntos de vista, ya que posibilitará promover la cantidad y calidad de carne producida, contemplando los aspectos éticos, posibilitando la adaptación a las exigencias reglamentarias crecientes y proporcionando una mayor seguridad a los trabajadores involucrados en el manejo del ganado.

“Este es un punto de partida para el desarrollo de otros protocolos orientados a la evaluación de bienestar animal en otros sistemas de producción, como semi-intensivos o extensivos, para cría y recría y para el transporte y faena de los animales”, adelantó Langman.

por Verónica Salamanco

Fuente: a24.com

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