31 de enero de 2021 10:36 AM
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El polo espera recuperar sus niveles de exportación

Hay establecimientos de cría de caballos de polo en Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, San Luis, Tucumán, Santa Fe, Salta, Santiago del Estero y en Mesopotamia. “Argentina es tan plana que es como una gran cancha de polo”, grafica Santiago Ballester, presidente de la Asociación de Criadores de Caballos de Polo, “básicamente, donde hay agua […]

Hay establecimientos de cría de caballos de polo en Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, San Luis, Tucumán, Santa Fe, Salta, Santiago del Estero y en Mesopotamia. “Argentina es tan plana que es como una gran cancha de polo”, grafica Santiago Ballester, presidente de la Asociación de Criadores de Caballos de Polo, “básicamente, donde hay agua y buen forraje se pueden criar caballos de polo”.

El polo es un negocio que involucra a más de 400 mil personas en el país. Por un lado, lleva mucha mano de obra especializada (petiseros, domadores, herreros) y profesionales que se dedican exclusivamente al aspecto sanitario de los ejemplares que participan de este deporte que es de alta exigencia: laboratorios, centros de trasplante, nutricionistas, veterinarios y kinesiólogos. Por otra parte, hay una gran industria de indumentaria, talabartería y accesorios que son proveedores de los equipos argentinos, pero también exportan sus productos acompañando los destinos adonde llegan nuestros caballos: EEUU, Dubai, Reino Unido, Francia, España, Bélgica, Alemania, Omán, Nigeria, Suiza, Italia, Chile, Perú, Uruguay, Brasil, Colombia, entre otros.

En 2020 el polo consiguió jugar la Triple Corona en el marco de los cuidados sanitarios que impuso la pandemia. Cada equipo de polo está compuesto por muchos integrantes y transportistas, de modo que hubo que crear protocolos para cuidar a todo el personal y su familia. “Hubo una enorme conciencia en toda la industria equina y que cada uno colaboró para que pudiéramos tener un hermoso final en Palermo. Desde la Asociación, también pudimos entregar las mantas a todos los ganadores y premios a los petiseros visitando a cada uno a su establecimiento”, destaca Ballester.

Los criadores están expectantes por ver cómo evoluciona la vacunación y cómo se controla la pandemia para poder recuperar su temporada de otoño. “Dentro de la cadena de producción de caballo, en otoño se los prepara para tenerlos listos para la primavera y es cuando solemos recibir gente del exterior que busca caballos”, explica el dirigente, “El año pasado no tuvimos esa temporada, pero a los caballos hay que trabajarlos igual, entrenarlos, movilizarlos, etc, porque no es una industria en la que se aprieta un botón de Stop hasta que todo vuelva a la normalidad”.

Excelencia genética y know how

La calidad de los caballos de polo argentino es reconocida en todo el mundo, y esta excelencia parece tener explicación: en 1989 se introdujo el trasplante embrionario en la cría de caballos de polo, y eso fue revolucionario por los resultados obtenidos, ya que derramó la buena genética para que todos los criadores pudieran acceder. Esto permitió la consolidación de muchas buenas líneas maternas. Luego vino la clonación, de la mano del olfato y la intuición de cada criador para elegir qué ejemplar merecía ser clonado. El éxito de esta técnica se comprueba a través de más de 100 caballos clonados que ya han sido domados y están en las canchas de todo el mundo.

“No hay otro país que produzca caballos de polo de nuestra calidad”, asegura Ballester, ”Los polistas argentinos de alto hándicap tienen una gran virtud: cada vez que viajan y consiguen una yegua buena australiana, neocelandesa, sudafricana o de donde sea, la incorporan a la genética argentina. Recorrer el mundo y volver con buenas yeguas es un gran trabajo que hacen para fortalecer nuestra genética. Y también trayendo buenos padrillos de reconocidas líneas genéticas”.

En 2019 se exportaron 2500 caballos, pero en 2020 no se llegó al 10%. Cada ejemplar que se exporta lleva siete años de inversión y de horas hombre trabajadas. Es un año de gestación y seis años de cría, doma y entrenamiento. “Ahora mismo hay domadores que están domando a sus futuros animales, y eso es parte de la inclusión social que genera el polo en el interior del país”, manifiesta el dirigente.

Los torneos de polo ya comenzaron este año en EEUU y en Dubai y eso inyecta de optimismo a los criadores argentinos porque es una buena señal que haya arrancado el calendario mundial de partidos. Se espera que la actividad programada para 2021 reactive la demanda de caballos en todo el mundo, incluidos los de mediano y bajo hándicap que también generan mucho trabajo en el país.por Verónica Salamanco.

Fuente: a24.com

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