4 de febrero de 2021 00:55 AM
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Estanques de piscicultura, alternativa alimentaria para comunidades mbya

Un anhelo de la aldea Pa’i Antonio Martínez de San Vicente logró financiación del gobierno de Austria. Buscan ampliar la producción para consumo de sus integrantes.

El avasallamiento que sufren los bosques trae enormes consecuencias e impactan en la vida de las comunidades aborígenes de Misiones. A medida que el desmonte avanza, los recursos de donde obtienen alimentos escasean, siendo necesario llevar adelante alternativas de producción para el consumo de alimentos frescos y nutritivos. Una de las iniciativas que arroja buenos resultados está siendo la implementación de estanques de piscicultura, que en este caso beneficia a 200 familias de la aldea Pa’i Antonio Martínez.

El proyecto “Piscicultura Comunitaria” para esta comunidad aborigen del municipio de San Vicente fue presentado ante los proyectos Medios de Vida Sostenible hace unos años, pero quedó detenido durante un tiempo. Ahora, mediante voluntades y relaciones con los donantes de este programa, se logró gestionar la financiación ante el Ministerio Federal de Acciones Climáticas, Medio Ambiente, Energía, Movilidad, Innovación y Tecnología de la República de Austria. Esta posibilidad se da en esta zona de Misiones porque el organismo internacional realiza acciones en conjunto para mejorar la calidad de vida de poblaciones rurales donde estaba asentado lo que en su momento fue una oficina del “Bosque Modelo”.

Una de las primeras experiencias con estanques de peces se hizo hace tres años, con excelentes resultados en la aldea Ygua Porâ y la comunidad sigue gestionando y cosechando peces anualmente, en ese caso, trabajaron con el aporte del Inta, extensión rural de San Pedro. Esa experiencia, permitió avanzar y dar respuesta a una demanda presentada por la comunidad Pa’i Antonio Martínez mediante un trabajo mancomunado con los técnicos de la Secretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena de San Pedro, Marcelo Genovece y Alicia Stelter y Guillermo Faifer de la Dirección de Acuicultura del Ministerio del Agro de Misiones.

La suma de esfuerzos entre los organismos, las donaciones recibidas desde Austria y el interés social por parte de Hugo Arce hicieron posible la conclusión de las distintas etapas hasta llegar a la siembra de los alevinos, posteriormente se capacitó a los integrantes de la comunidad para dotarlos de conocimientos y de esa manera lograr los mejores resultados. “La comunidad había demandado esto viendo el éxito del estanque que se realizó en Igua Porâ. Es un proyecto que beneficia a las familias en un lugar donde este tipo de carne es cada vez más escasa. Se dieron las condiciones y se aprovecharon unos humedales que estaban abandonados, se los reactivó sin afectar su calidad”, indicó a El Territorio Hugo Arce, coordinador, ejecutor y gestor de la propuesta ante los donantes de Austria y a nivel local.

Para llevar adelante la excavación del tajamar realizaron un trabajo de forma conjunta con la municipalidad de San Vicente, donde el grupo aportó el combustible y la comuna prestó la máquina. Una vez que se armaron los sistemas de drenaje, el lunes pasado, entre la emoción y expectativa de las familias, se procedió a la siembra de los alevinos. En total realizaron la compra de 600 peces a la Cooperativa Alto Uruguay Limitada (Caul) de 25 de Mayo. Entre las especies se encuentran: carpa carpín, carpa húngara y sábalo. Así también suministraron alimentos balanceados para la alimentación de los peces.

“La comunidad es muy grande por lo que veremos otra alternativa para conseguir el aporte de la retroexcavadora para realizar un segundo estanque, por eso decimos que la propuesta no finaliza con el primer tajamar sino que en plena etapa de desarrollo, realizamos la siembra de los primeros 600 alevinos con el acompañamiento técnico de Marcelo y Alicia. Notamos mucha esperanza en este simple aporte”, contó Arce.

En este proyecto resulta importante destacar, más allá de los recursos económicos, el interés y el entusiasmo del cacique Catalino Martínez y las familias mbya que integran la aldea, la predisposición de quienes invierten en estas iniciativas productivas y el apoyo del estado con la asistencia técnica.

“Mucha gente cree que realizar una inversión así en una comunidad guaraní cae en sacos rotos. Y comprobamos que tienen enorme capacidad pero estas intervenciones funcionan muy bien cuando instituciones del estado, desde su parte técnica y social están acompañando a las comunidades. Cuando la comunidad obtiene y siente una seguridad alimentaria, obteniendo en este caso un tipo de carne, tan nutritiva como la del pescado, siguen trabajando a fin de dar continuidad al proyecto”, reconoció Arce. 

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