2 de diciembre de 2010 08:04 AM
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Empresas esperan nueva ley de semillas

Las mayores proveedoras de semillas de América Latina esperan que una nueva ley que analiza el Gobierno duplique el negocio de la soja en el país, donde un vacío legal traba el cobro de regalías.

La Argentina fue pionera en el uso de semillas genéticamente modificadas en la década de 1990, lo que le permitió convertirse en uno de los mayores exportadores mundiales de soja, pero la dificultad para cobrar regalías llevó a las firmas semilleras a retrasar su desarrollo local.

«Somos optimistas respecto de la ley de semillas. El 35 por ciento de legalidad en soja actual puede irse al 80 por ciento con esta norma. Se duplicaría el negocio», dijo Gerardo Bartolomé, presidente de Don Mario. La firma es la segunda proveedora de semillas de soja en la Argentina, tiene el 20 por ciento del mercado de Brasil y el 40 por ciento de Uruguay.

En la sede central de la compañía en Chacabuco, 200 kilómetros al oeste de Buenos Aires, el ejecutivo señaló que espera que la nueva norma -que impactaría sobre todo en la soja y en el trigo- esté vigente el año próximo.

«La nueva ley va a poner blanco sobre negro cuál es el agricultor que paga y cuál el que no paga y qué producción debe tener el agricultor exceptuado», afirmó Bartolomé, que agregó que los costos no subirían demasiado para los productores.

«Nosotros creemos que no hay problemas en que el agricultor pequeño, que vive en el campo y que trabaja él mismo la tierra, esté exceptuado del pago. Pero los productores que son empresarios, que ya no son agricultores, sino una empresa de producción, tienen que pagar», añadió.

Don Mario lanzará en 2012 en Brasil la nueva variedad de soja BtRR2, resistente a insectos y al herbicida glifosato, que en la Argentina sólo podría comercializar, si la nueva ley es aprobada, a partir de 2014, según Bartolomé.

«Este año (cuando se venden las semillas para el ciclo 2010/11) cierra muy bien en maíz; estamos cerca de las 200.000 bolsas, un crecimiento de casi el 55 por ciento desde las 120.000 bolsas del año pasado», explicó Bartolomé.

«En el caso de la soja, la campaña estuvo bien, las ventas aumentaron entre un 5 por ciento y un 10 por ciento, pero con la problemática del respeto a la propiedad intelectual nos queda el sabor amargo de que hay un 65 por ciento de semilla que se usa usufructuando una tecnología que no se paga», expresó el ejecutivo.

Mientras que para el maíz la empresa renueva año tras año las variedades porque los productores se ven obligados a comprar las semillas para sembrar, para la soja sólo promete lanzar en 2011 un paquete de alta calidad, pero con la misma genética.

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