2 de diciembre de 2010 20:18 PM
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Profilaxis en explotaciones cunícolas intensivas

La producción intensiva de conejos se caracteriza porque se crían muchos animales, en espacios reducidos y con reproducción durante todo el año.

La producción intensiva de conejos se caracteriza porque se crían muchos animales, en espacios reducidos y con reproducción durante todo el año. En esas condiciones, lo que es inherente al ser vivo: su lucha por la salud y la enfermedad, la vida y la muerte, se multiplica; en una explotación media de 500 reproductoras puede haber 2.700 gazapos lactantes y 2.500 gazapos destetados.

Salud y enfermedad

La producción intensiva de conejos se caracteriza porque se crían muchos animales, en espacios reducidos y con reproducción durante todo el año. En esas condiciones, lo que es inherente al ser vivo: su lucha por la salud y la enfermedad, la vida y la muerte, se multiplica; en una explotación media de 500 reproductoras puede haber 2.700 gazapos lactantes y 2.500 gazapos destetados.

La Medicina Preventiva procura mantenerlos en condiciones sanitarias compatibles con la producción; el individuo siempre pierde interés, en beneficio de la salud de la colectividad. Los indicadores de salud en los conejos se pueden observar a través de su aspecto, estado corporal y comportamiento.

Además, el rendimiento en las diversas producciones es un excelente signo de salud: libido y fertilidad en los sementales, fertilidad y producción de leche en las hembras, crecimiento y homogeneidad en los gazapos. El límite entre lo fisiológico y lo patológico en ocasiones no es fácil determinarlo.

La mejor forma de conocerlo es con criterio y experiencia acerca de la Biología y la Patología. Y desde la perspectiva global, se evalúa a través de la Gestión; la de cada granja y, de forma relativa, comparada con otras explotaciones.

Por ejemplo, la eficacia de la reproducción en las hembras es muy variable. Durante el año 2001 se observó una explotación con el 92 % de palpaciones positivas, de media anual, y el 85 % de partos sobre montas.

Si el porcentaje de preñadas desciende al 82 %, 72 % ó 62 % ó la diferencia entre preñadas y paridas no es de 7 puntos (92-85) sino 14 ¿dónde se deben buscar las causas? Si los gazapos de 72 días pesan 2,0 kg ó 2,2 kg, en lugar de 2,4 kg, ¿cuáles son los motivos?.

Cuando se conoce el origen de un determinado problema, es posible actuar en el futuro, evitando que se repita; por lo menos algunas veces. Bien es verdad que ha habido explotaciones que han padecido la VHD 3 y 4 veces en 10 años; siempre por no vacunar los animales en riesgo.

Para eso está la agenda o la visita del veterinario, que ayudan a refrescar la memoria y mantener cierto grado de disciplina. Las enfermedades de los conejos a veces son simples, pero lo frecuente es que sean multifactoriales.

Eso significa que existen varios determinantes de enfermedad 2; además, un factor de riesgo por sí solo no reproduce el cuadro. Pero ¿qué son los factores de riesgo? Son aquellos factores que pueden (existe la probabilidad estadística) alterar la salud.

A menudo son los propios factores de producción, los que son necesarios para que los conejos rindan, pero que están en proporciones inadecuadas. Se incluyen en diversos ámbitos: los animales, el alojamiento, la alimentación, el manejo y el microbismo de la explotación.

Algunos ejemplos son los siguientes:

Animales: su capacidad de adaptación puede ser insuficiente (traslado de adultos entre granjas) Pueden estar predispuestos a padecer enfermedades (reproductoras recién paridas, hembras cubiertas a posparto) o ser portadores de enfermedades (estafilococias).

Alojamiento: hábitat inadecuado (techo sin aislamiento, bebederos mal instalados), ambiente inapropiado (cambios bruscos de temperatura, exceso de humedad).

Alimentación: agua contaminada, relación proteína / energía mal
controlada, presencia de toxinas en el pienso, forrajes contaminados (huevos de parásitos, hongos y micotoxinas).

Manejo: exceso de conejas por persona (normalmente, más de 500). Pocas horas de trabajo y escasa formación o experiencia.

Microbismo: elevada presión infecciosa en nidales (sucios). Los factores de riesgo tienen interés por sí mismos, pero sobre todo porque suelen combinarse; lo cual exige experiencia, para prevenirlos, escogiendo los más peligrosos. Más adelante se harán nuevas referencias a este respecto.

Para terminar este apartado, es necesario incluir el concepto de enfermedad clínica (que se puede medir con los sentidos) o subclínica, inaparente a los sentidos, pero detectada con medios clínicos específicos (a veces en el matadero). El conejo no es un animal delicado, sino que vive de forma rápida; y pasa con rapidez de la salud a la muerte.

También existen cuadros leves que no matan al animal, aunque sí perjudican gravemente su producción. Se pueden citar como ejemplos, algunas neumoenteritis, alteraciones renales (encefalitozoonosis leves) o hepáticas (cisticercosis visceral graves).

Salud Animal, Economía, Salud Pública y Medio Ambiente

Con el transcurso de los años, las relaciones recíprocas de la Salud Animal con otros factores han aumentado. Además de la Economía, al productor de conejos le deben importar también la Salud Pública y el Medio Ambiente.

Sus acciones, incluso en el ámbito de la Higiene, deben calibrarse. La prevención de la enteropatia mucoide u otras afecciones mediante antimicrobianos, está claramente regulada, para evitar la presencia de residuos en la carne 3.

El cloranfenicol y los nitrofuranos fueron prohibidos en la Producción Animal debido a su elevado riesgo sobre la salud de los manipuladores o de los consumidores. El formaldehído es un buen desinfectante, pero no debe utilizarse en presencia de animales (ni personas, claro está), porque tiene riesgo para la salud.

Antaño se empleaba Lindano, un eficaz insecticida, para el control de las sarnas. Pero su efecto negativo sobre el Medio, debido a su persistencia, fue el motivo para prohibirlo en la mayoría de países, incluida la Unión Europea.

A tales fines es interesante observar que en Producción Animal, incluida la cunicultura, hay opiniones basadas en juicios de valor y otras apoyadas en evidencias científicas.

Por ejemplo, decir que no es necesario poner cloro en el agua de bebida "porque toda la vida se ha bebido así y nunca ha pasado nada", no es un argumento sólido.

Bien es verdad que las variables de cada explotación son tan numerosas y se combinan de tantas formas ("cada granja es un mundo"), que es difícil recomendar pautas higiene para todas; por ello, es preferible que se escojan las más adecuadas para cada circunstancia (medir, evaluar, decidir).

No obstante, en estas notas se sugerirán aspectos contrastados científicamente, en la medida de lo posible; a menudo explicadas en cristiano y, a veces, en término técnicos, si es la única forma de decirlo.

Agresiones a la salud. Factores de riesgo

Un agresor es cualquier elemento físico, químico o biológico que modifica las constantes del organismo. Provoca una reacción de estrés en el animal. Éste responde con cambios biológicos, destinados a compensar la agresión. Algunos ejemplos son los siguientes:

Agresiones físicas: velocidad de aire elevada y temperatura baja (suele haber problemas por debajo de 12ºC).

Químicas: concentración de amoníaco alta en el ambiente (más de 10 ppm). Concentración de vapor de agua alta (lavado de la nave con máquina a presión, entre otras causas).

Biológicas: presión infecciosa elevada en jaulas, nidos y comederos sin lavar ni desinfectar.

Pienso contaminado; por ejemplo, más de 100.000 (10 5 ) Unidades Formadoras de Colonia (UFC) de Clostridium perfringens por gramo (g) de pienso.

El efecto de la agresión es variable, según el estado del animal (predispuesto, en el caso de los más productores, jóvenes o viejos), la duración de la agresión (humedad permanente en la fosa o amoníaco sólo durante las operaciones de limpieza) y la intensidad (32 º C y 80 % de humedad relativa/Hr, que es una combinación peligrosa, de modo especial cuando la velocidad de aire es baja ó 32º C y 40 % de Hr, que es más soportable.

Los conejos aguantan las agresiones leves, pero si se prolongan, las reservas del animal se agotan y enferma o, en ocasiones, muere. El conocimiento de los diversos tipos de agresiones, dando prioridad a las más comunes, es un elemento clave en la prevención de enfermedades. En cada granja es necesario evaluar en qué apartado es necesario dedicar más esfuerzo y dinero, para evitar daños.

Así, en granjas al aire libre es posible que se produzcan accidentes por choque térmico cada 5 ó 10 años. La instalación de boquillas de pulverización, con termostatos que provocan el disparo de los sistemas de riego a partir de 30-32 º C, puede ser rentable.

Asímismo, en este tipo de granjas al aire libre, será necesario poner tapaderas en los comederos, para evitar que los pájaros ensucien el pienso, con riesgo de contagio de salmonelosis; éste es un ejemplo de bioseguridad.

Interacciones de la salud con la genética, el alojamiento, la alimentación, el manejo y el microbismo

Cuando hay que explicar un problema y la forma de evitarlo, es más fácil hacerlo por separado. Pero, a diferencia de la perspectiva didáctica, en la práctica las combinaciones pueden ser muy diversas.

Es decir que los conejos pueden recibir varias agresiones simultáneas, que tendrán distintas consecuencias. Los determinantes de enfermedad endógenos al animal le predisponen a enfermar.

Los exógenos relacionados con el medio (alojamiento, alimentación, manejo) favorecen que enferme y los agentes patógenos (o los tóxicos) precipitan la aparición del proceso. En este apartado, se incluyen algunas combinaciones, como las siguientes:

Caso A: Explotación nueva, reproductoras nulíparas y con sobrepeso. Golpe de calor. Al cuidador le falta experiencia en el control de esa explotación. No cabe duda que cada granja nueva precisa un periodo de conocimiento, acerca de sus trucos, fallos y modo de prevenirlos. Riesgo de toxemia de gestación y de colibacilosis.

Caso B: Partos en una banda integral, con un porcentaje elevado de primíparas, alimentación de reproductoras "gama alta" (más del 17,5 % de proteína), agua de bebida con cualidades mediocres y bajada brusca de temperaturas. Riesgo de enteritis-diarrea y "abandonos".

Caso C: Dos bandas en un mismo local. La primera con enteritis-diarrea en los gazapos de 2-7 días. Ausencia de desinfección de ambiente. Riesgo de que se produzcan contagios entre bandas y recidivas (por nuevo contacto con patógenos) en la primera, a los 15-20 días de edad.

Caso D: Banda de gazapos destetados a los 33 días, que tuvieron problemas durante la lactancia.

Se destetaron con una tasa de coccidios peligrosa (4.500 ooquistes por g de heces). A los 37 empiezan a mostrar signos clínicos (pelo erizado, inapetencia). Dado que hay "demasiado trabajo" en esa granja, eso pasa desapercibido. A los 42 días la mortalidad ya es elevada.

Mecanismos de defensa del conejo

En la prevención de enfermedades, tan importante es disminuir el alcance de las agresiones, como aumentar la capacidad defensiva del organismo. Los conejos tienen en el sistema inmunitario la clave de sus defensas.

Dado el interés de este tema, parece razonable que el cuidador haga un esfuerzo en adquirir conocimientos relacionados con el sistema inmunitario y la inmunidad. La piel y las mucosas son elementos de defensa también importantes para la integridad del organismo.

Estos y diversos mecanismos biológicos, por ejemplo la microbiota del ciego, o la acidez del estómago, deben permanecer inalterados, o renovados dentro de límites fisiológicos (recambio normal de la piel o las mucosas, entre otros), gracias a que el animal está bien alimentado o recibe los cuidados suficientes, acordes con la producción que se le exige.

Organización de la profilaxis

Existen diversos ámbitos de acción: la profilaxis efectuada a través de los cruzamientos y la mejora genética, la profilaxis higiénica o Higiene propiamente dicha, la prevención a través del uso de antimicrobianos y la inmunoprofilaxis.

La mejora genética sólo pueden hacerla equipos humanos que tengan conocimientos y medios. Es poco probable que se haga con la misma eficacia en las granjas de producción.

Sin embargo, las demás ramas de la profilaxis, aunque están basadas en el trabajo de terceros (laboratorios preparadores de los desinfectantes, antibióticos o vacunas), requieren participación activa de los cunicultores en sus granjas. Por ello hay que tener cada vez más conocimientos a este respecto.

Profilaxis genética

Los animales son sensibles o resistentes a determinados patógenos y a diferentes hábitats (calor, por ejemplo), en función de sus características genéticas (especie, raza, estirpe, población).

Así, el conejo europeo (Oryctolagus cuniculus) es sensible a los virus de las mixomatosis y las especies del género Sylvilagus no lo son. Pueden existir así mismo poblaciones de una especie (del conejo) más sensibles que otras.

Los genetistas integran las enfermedades en sus esquemas de mejora. Pero la adaptación de los conejos al medio (la granja), su rusticidad y la producción (los más productores son más sensibles), son elementos que se combinan de forma desigual.

Especial atención merece el último criterio; de modo que la genética poco puede aportar si los animales no son atendidos de forma proporcional a los resultados que se les exigen. De modo destacable, la preparación de futuros reproductores tiene mucha importancia en su rendimiento durante la fase adulta

Profilaxis higiénica

Los ámbitos de utilidad de la Higiene son tantos como los relacionados con la cría intensiva de conejos. Se aplica a todos los factores de producción y de riesgo.

Algunos pilares de la Higiene son el conocimiento de los agentes patógenos, su ciclo biológico y, en particular, sus medios de difusión y formas de resistencia en el animal o en el medio.

Como en todos los trabajos a programar y que debe efectuar una persona, no una máquina, es imprescindible conocer el interés, por lo menos aproximado, de cada grupo de patógenos; para dedicar el esfuerzo a los que son verdaderamente interesantes.

Es necesario saber que Encephalitozoon cuniculi es excretado a través de las vías urinarias y contamina la jaula; por lo tanto, los gazapos que son alojados detrás de un lote enfermo (cuadro clínico/subclínico), pueden ser contaminados.

Es un motivo claro para limpiar y desinfectar las jaulas después de la venta, a pesar de que no queden restos de deyecciones. Cuando se produce una epidemia de colibacilosis, las jaulas se contaminan.

El agua de consumo también y de forma inmediata, en cuanto se produce una ruptura en la tasa de cloro. Pero es necesario recordar que Escherichia coli contamina también el ambiente y las superficies de la nave afectada. Los diversos serotipos de E. coli que afectan a los conejos parece que no son peligrosos para las personas.

No obstante, cuando el origen del trastorno es por Salmonella spp., además de las contaminaciones descritas, existe otra de extraordinaria relevancia: es la que afecta al cuidador, de forma que debe lavarse de forma adecuada.

Limpieza y desinfección

Son elementos esenciales en la Medicina Preventiva, aunque no los únicos importantes, como se refiere en estas notas. De poco servirá desinfectar un local donde hay mixomatosis, si los enfermos no son eliminados de forma inmediata. Si después de eliminar una enferma no se desinfecta su jaula, la siguiente tendrá muchas probabilidades de padecerla también.

Ambos aspectos precisan en ocasiones un trabajo detallado. Por ejemplo, localizar casos leves de mixomatosis puede precisar experiencia (el veterinario tiene más, en lo que concierne al diagnóstico).

De forma similar, la limpieza y la desinfección requieren información previa; a tal fin se recomienda la consulta de textos específicos (BADIOLA, 1997). Así, se pueden formular las cuestiones siguientes:

Cuando hay mixomatosis, ¿es necesario vaciar las fosas para sanearlas? o ¿es suficiente pulverizarlas el estiércol con desinfectante?

Después de tocar una coneja con mamitis ¿es recomendable lavarse las manos? ¿usar alcohol y estropear la piel de las manos, si se tratan 10 ó 20 veces al día? ¿qué tipo de alcohol es más adecuado como antiséptico, el de 70 % 96%?

Antes de aplicar una hormona ¿es necesario esterilizar las agujas o hervirlas 5 minutos?

Después de flamear las jaulas con el soplete ¿hay que emplear desinfectante?

Las jaulas de transporte del matadero ¿en qué condiciones deben llegar a la granja?

En el apartado de desinfección, es interesante recordar que uno de los principales inconvenientes de la producción intensiva de conejos, es la cría continuada, de todos los estadios (en avicultura, cada productor se especializa en un estadio), con frecuencia en locales comunes.

Con ocasión de las I Jornadas de la UTAD (2000), el profesor LEBAS mostró experiencias en las que se demostraba que los rendimientos reproductivos de conejas alojadas en las mismas naves que los gazapos destetados, eran inferiores a los de aquellas que estaban solas. Desde la perspectiva de la higiene, éste es un aspecto crucial.

Los estadios deben separarse (se siguen estrenando granjas donde no es así), dejando descansar los locales después de cada ciclo (vacío sanitario cada 70-90 días). Sólo de esta forma se puede limpiar y desinfectar un local eficazmente (se hace en 3 días!).

Esta idea no implica que la producción más recomendada sea la de banda única. Para granjas con tamaño suficiente (más de 500 reproductoras), es preferible tener 2 ó más bandas únicas, pero cada una en un local.

Profilaxis médica. Metafilaxia

En la patología del conejo existen enfermedades que se presentan en situaciones predecibles. En esos casos, el empleo de antimicrobianos como preventivos se denomina metafilaxia 6.

Así, cuando se estima que el riesgo de presentación de estafilococia en reproductoras es alto, se recomienda la aplicación de antibióticos por vía parenteral (en otros casos por vía oral), con ocasión del parto. El parto es el estadio de mayor estrés para la coneja; además, se produce contagio a las crías.

Otras situaciones de riesgo comunes son previsibles cuando se produce el primer parto en una nave nueva (colibacilosis: vigilancia frecuente de los nidos, uso preventivo de antiséptico o antibiótico) o cuando los partos pueden coincidir con un choque hipertérmico (uso de propilenglicol, ácido acetil salicílico).

Las enfermedades del aparato digestivo en los gazapos destetados son ejemplo paradigmático en la prevención médica. La profilaxis tiene ventajas: evita que enfermen y por lo tanto, que haya bajas, retrasos notables en el crecimiento y falta de homogeneidad u otros trastornos (decomisos en matadero, canales mal clasificadas).

Además, el tratamiento es más caro, a pesar del elevado coste de la prevención, en este caso. No obstante, la principal ventaja de la profilaxis en patología digestiva, es que a menudo es difícil curar a los enfermos.

Inmunoprofilaxis

La mejor forma de prevenir las enfermedades infecciosas es con vacunas. Contra bacterias suelen ser inactivadas, muertas; se denominan bacterinas. Inactivadas también son las vacunas contra la enfermedad hemorrágica vírica, VHD o RHD, que además pueden contener diversos adyuvantes, para potenciar la inmunidad. Las vacunas contra las mixomatosis son vivas.

Están elaboradas con virus heterólogo (fibroma de Shope) o con virus homólogos, que en este caso están atenuados; por lo tanto, "ambas son vivas". El manejo de las vacunas contra mixomatosis debe ser cuidadoso, durante el transporte y la aplicación.

Los choques térmicos o los restos de desinfectantes (el alcohol no se puede usar) pueden inactivarlas. En las vacunaciones, de modo similar a otras acciones sanitarias, las ventajas deben superar a los inconvenientes.

El contagio de una granja mediante el uso de vacunas contra mixomatosis es posible, pero muy poco probable, como demuestra la experiencia. No obstante, existen determinadas precauciones de uso que deben respetarse.

Con respecto a los resultados, la tasa de protección de conejos vacunados contra mixomatosis, con vacunas elaboradas con virus homólogo, es superior a la heteróloga, aunque no es el 100 %.

Cuando aparece mixomatosis en una explotación donde los conejos están vacunados, cabe esperar hasta el 10 % de enfermos, por lo menos. El porcentaje puede ser mayor si se han producido quiebras de inmunidad; por ejemplo, después de un cuadro gastroentérico (enterotoxemias, parasitosis, entre otros).

En determinados casos (seguimiento de la tasa de enfermos) el veterinario recomienda tener serenidad y no revacunar, para evitar interferencias con la vacunación anterior; en otros, se debe revacunar.

No obstante, además de la vacunación, en el control de mixomatosis es ineludible aplicar la eliminación rigurosa de enfermos y sospechosos, además de la limpieza y desinfección.

El lector observará que a pesar de la afirmación tan rotunda ("las vacunas son la mejor arma contra las enfermedades infectocontagiosas"), en estas notas se citan sólo en algunas enfermedades.

Cabe esperar que la ciencia permita progresos en este ámbito y en el futuro se pueda hablar de 10 ó 15 vacunas "obligatorias" (y útiles) en los conejos, como se aplican en la actualidad a las pollitas, por ejemplo.

Desratización

Los ratones y las ratas (rata parda y rata negra o de los tejados) causan perjuicios a las explotaciones. Comen y destruyen pienso y, sobre todo, contaminan. El control de roedores es por lo tanto imprescindible, en cualquier granja con un grado elemental de higiene.

Aspectos claves de su control incluyen el conocimiento de sus hábitos (dónde anidan, qué zonas transitan), los tipos de rodenticidas y los sistemas de aplicación. En éste y en otros aspectos de la higiene, puede ser necesario consultar con una persona experta (por ejemplo, con técnicos de laboratorios).

Desinsectación

Moscas, mosquitos, escarabajos y cucarachas pueden ser plagas de gran interés en cunicultura. El control integral de estas plagas incluye medios físicos, químicos y biológicos.

El uso de mallas mosquiteras sólo se recomienda en granjas situadas en zona endémicas de mosquitos y con superficie de ventanas apropiada; en caso contrario, entre lo que ocupan los hilos de las mallas y el polvo, la superficie útil de ventana puede quedar reducida al 30-40 %.

En general es recomendable utilizar mallas mosqueras o, sobre todo, mallas de 13 x 13 mm; evitan la entrada de pájaros y roedores, entre otros. Las zonas de cría de moscas son los puntos húmedos de las fosas de deyecciones.

Cuando la limpieza de las fosas es diaria el riesgo de proliferación de insectos disminuye. De lo contrario, es recomendable utilizar larvicida en las zonas húmedas.

Los insecticidas de contacto, aplicados en las superficies, los cebos atrayentes en forma de gránulos y los aerosoles, suelen ser necesarios. De forma similar al uso de desinfectantes o de antibióticos, en el caso de los insecticidas también es necesario hacer rotaciones de moléculas, para disminuir el efecto de las resistencias.

Ámbitos de aplicación

¿Cuáles son las fuentes de contagio de una explotación? Las más destacadas son los enfermos. ¿Cómo se producen los contagios? El agua de bebida es una medio común; el aire contiene partículas de polvo y humedad, que vehiculan microorganismos.

El contacto directo también es una forma de contagio. A partir de aquí, derivan algunos elementos de higiene esenciales: renovar el aire de las naves (para eliminar microorganismos, entre otros objetivos), evitar el exceso de humedad (en invierno, calentar hasta los 12 º C de mínima); clorar permanentemente el agua, etcétera.

Si existen contaminaciones ¿dónde hay riesgo? Cuando se produce una epidemia en la explotación, se contaminan superficies (jaulas, nidos, suelos, pero también techos), alimentos (se deben destruir los piensos de animales afectados de mixomatosis, por ejemplo), agua (colibacilosis, salmonelosis, pasteurelosis), pero también el aire (incluido cuando hay procesos gastroentéricos).

Por ello, la limpieza y desinfección estarán dirigidos a todos esos ámbitos. Mediante la limpieza de las superficies se elimina el 90 % de la carga microbiana. La desinfección apropiada elimina el 6-7 % adicional y la fumigación el 1-2 %.

Enfermedades de los conejos

En este apartado se resumen algunas acciones relativas a la profilaxis, en función de las enfermedades más destacadas en la cría intensiva de conejos.

Mixomatosis: es recomendable vacunar contra las dos formas clínicas: clásica y atípica, (el Dr. Pedro Cármenes, siempre recordaba a sus estudiantes de Veterinaria: "no es lo mismo vacunar, que inyectar una vacuna"). A los futuros reproductores se les hace primovacunación precoz (entre los 30 y 60 días), mediante vacuna elaborada con virus heterólogo y con revacunación 1,5-2 meses más tarde, mediante vacuna elaborada con virus homólogo.

Los animales pasan a maternidad y no se revacunan. Salvo en zonas endémicas, donde es preferible revacunar (dosis de recuerdo con vacuna elaborada con virus homólogo), a partir de los 5 partos; por ejemplo, en primavera. Existen otros programas de vacunaciones.

Enfermedad hemorrágica vírica (VHD o RHD): es otra enfermedad contra la cual es "obligatorio" vacunar. Es suficiente aplicar una dosis a los futuros reproductores entre los 2 y 3 meses de edad. La protección estimada es de 15 meses (recordar el concepto de "quiebra de inmunidad").

Argumentos tales como el precio o su "disponibilidad permanente", porque la vacuna se guarda en la nevera, "por si la VHD aparece", son realmente temerarios.

Trastornos respiratorios: hay determinantes de enfermedad relacionados con los conejos (estirpes predispuestas a padecer enfermedades del aparato respiratorio) y también factores ambientales que favorecen estos procesos.

El diseño del alojamiento (locales con poco volumen estático, naves mal orientadas, son elementos que deben estudiarse cuando se diseña una granja o una reforma). Pero lo más frecuente es que la triada formada por la velocidad del aire, la temperatura y la humedad no esté equilibrada.

Si se añade que la presión infecciosa del ambiente es elevada (porcentaje alto de enfermos con coriza contagioso, falta de desinfección), el problema está servido. Las medidas de higiene deben atacar estas variables.

Trastornos gastroentéricos: las enfermedades del aparato digestivo son las más frecuentes. A menudo hay una componente infecciosa (en las colibacilosis, también en la enteropatia mucoide) o parasitaria (coccidios, oxiuros), pero las demás variables contribuyen a que tengan mayor o menor relevancia.

Eso incluye la alimentación (agua potable, pienso adaptado, regular en el tiempo), las medidas de profilaxis médica (medicación preventiva al destete), la higiene (separación y eliminación de enfermos, desinfección, incluido el ambiente) y, en definitiva el manejo (vigilando de forma estrecha la evolución de los animales; "cuando hay que estar, hay que estar").

Enfermedades de la reproducción: la esterilidad (falta de aceptación de la monta, ausencia de gestación) y la subfecundidad (menos nacidos por unidad de tiempo, por baja fertilidad y prolificidad) son los trastornos que han adquirido mayor relieve.

A menudo son consecuencia de diversos factores de producción (inadecuados, es decir, determinantes de enfermedad); aunque pueden ser simples (dos días sin beber porque se han obstruido las tuberías, bajada brusca de la temperatura) y por lo tanto la prevención "es fácil", pero a menudo es debido a problemas más complejos (semen, estado sanitario o corporal de las hembras, manejo de la inseminación o la monta).

La prevención de las mamitis y alteraciones de genitales internos es generalmente menos compleja (eliminación, tratamientos preventivos, saneamiento relacionado con pasteurelosis, estafilococias). En cunicultura, por estafilococia se sobreentiende que es la afección de gazapos lactantes.

Presentan granos en la piel del abdomen, que luego se generalizan a todo el cuerpo y se produce septicemia (difusión de microorganismos a través de la sangre), lesiones en otros órganos vitales y la muerte. Hay estirpes de conejos predispuestas; son portadoras de cepas de Staphylococcus aureus que producen este cuadro patológico. La principal medida de prevención se corresponde con esa variable).

Además, se puede aplicar antibiótico de forma preventiva con ocasión del parto o, lo que es más eficaz, desde la perspectiva de la profilaxis (y la economía), pulverizar los recién nacidos con un buen talco antiséptico. Existe un ejemplo relacionado con esta enfermedad, que muestra de forma evidente el interés de la profilaxis.

La mortalidad de los gazapos antes del destete, en camadas afectadas por estafilococia es el 65 %. Cuando los enfermos son tratados precozmente (5 días de edad), la mortalidad baja al 12 %.

Si se inyecta penicilina más estreptomicina con ocasión del parto, a conejas en riesgo (según estirpes), la incidencia de camadas afectadas disminuye. Eso todavía puede superarse con talco antiséptico; en un ensayo, de 718 camadas con talco, salieron 2 positivas y de 449 camadas sin talco, hubo 90 afectadas.

En lo concerniente al control de la estafilococia y otras enfermedades, es recomendable consultar con el veterinario otras medidas complementarias, que pueden ser necesarias, aunque complejas; por ejemplo, la elaboración de autovacuna, la desinfección, la eliminación de enfermos, o el control de otras enfermedades, que a su vez favorecen el incremento de estafilococias.

"Mal de patas": es un trastorno común en las explotaciones intensivas. El 10 % de hembras enfermas, es decir con herida abierta, no sólo con callo, es la tasa de referencia. Los factores de riesgo no están bien definidos; no obstante, el tipo de suelo (diseño, grado de limpieza) y las enfermedades intercurrentes (sobre todo estafilococias) favorecen la presentación del problema.

Medidas de prevención recomendables son la instalación de reposapatas en todas las jaulas para conejos mayores de 2 meses de edad (futuros reproductores y adultos), además de la vigilancia del estado de las patas y la aplicación preventiva de aerosol antiséptico, con ocasión del parto.

Tiñas: especial atención merecen los forrajes, la paja y en general todos los fomites (agentes inanimados) que albergan esporas de hongos patógenos. El uso de fuego sólo tiene interés en esta enfermedad (prevención de incendios!). El empleo de azufre, aplicado a la dosis de 15 g (cucharada sopera rasa), sobre la paja, al preparar el nido, es un elemento de profilaxis esencial para las granjas de conejos.

En las granjas de selección, además se recomienda el uso preventivo de enilconazol, cada semana. En lo concerniente a las sarnas, los ácaros contaminan suelos y fosas; de manera que es ineludible curar los enfermos pero también aplicar acaricidas en las zonas de riesgo.

Después de este apartado, el lector puede percibir que no es fácil hacer calendarios de prevención en cunicultura. Aparte de los golpes de calor o las heladas, los conejos pueden enfermar de cualquier proceso durante todo el año.

A lo sumo, se pueden establecer fases de producción de mayor riesgo, de forma que se establezcan medidas de prevención: hembras con ocasión del parto, gazapos durante la primera semana, gazapos recién destetados, eliminación de adultas antes de inseminarlas o al diagnosticar la gestación, entre otras.

Eso no excluye el registro de información, ineludible en granjas con tal dinamismo; por ejemplo, fechas de vacunaciones, listados de hembras a eliminar y anotaciones en las fichas individuales colocadas en las jaulas. Es práctico y, además, es obligado por ley.

La salud de las personas: cuidadores, manipuladores y consumidores

Es posible que al describir los aspectos más relevantes de la higiene en las granjas de conejos, se entienda que el principal objetivo sean los animales. Con las notas de este apartado precisamente se quiere destacar que las personas que trabajan con animales pueden padecer enfermedades profesionales. Ellas son más importantes que los conejos; por sí mismas y porque, además, si están sanas efectuarán mejor su trabajo.

Las zoonosis son enfermedades comunes al hombre y otros animales. Lo más frecuente es que los conejos contagien a los cuidadores (zooantroponosis, como las tiñas, por ejemplo), aunque ocasionalmente el contagio puede ser a la inversa (antropozoonosis, como la estafilococia).

Desde 1996, cuando se produjo la extraordinaria reemergencia de la enteropatia mucoide, el empleo de antimicrobianos se vio incrementado de forma notable.

Los casos de reacciones adversas a los productos zoosanitarios (antibióticos, hormonas, desinfectantes, insecticidas, entre otros) en las personas, también aumentaron.

Aquellas sustancias pueden absorberse a través de la piel, por vía oral o inhalarse, provocando síntomas respiratorios, náuseas, dolor de cabeza, dermatitis y foto sensibilización.

Atención especial merecen también los trastornos que siempre se han podido observar, por hipersensibilidad (alergias) a los conejos (sus pelos y saliva), los traumatismos (heridas con el material, mordiscos), enfermedades infecciosas (estafilococias, tétanos y, sobre todo, las tiñas) y parasitarias (encefalitozoonosis, sarna sarcóptica, toxoplasmosis).

En este apartado no sólo se incluyen los cuidadores de conejos, sino también otros manipuladores, por ejemplo, empleados de mataderos y técnicos de campo. De forma muy destacada debe señalarse también otros grupos de riesgo, como los niños y los ancianos, los asmáticos o los inmunodeficientes.

Esto está indicado en el caso de las familias de cuidadores, aunque no vayan a la granja, pero también cuando hay conejos en el hogar. Cuando se habla de la ventilación en las granjas se supone que el objetivo es el bienestar (la salud) de los conejos y, en definitiva, su producción.

No obstante, se debe destacar también que las personas que trabajan en ambientes con mala ventilación, por ejemplo, con poco oxígeno, exceso de dióxido de carbono o de amoníaco, aparte de frío y humedad, sin duda sufren las consecuencias; aunque sea a largo plazo.

En lo concerniente a los consumidores, el riesgo para su salud puede ser debido a la presencia de microorganismos patógenos (Salmonella spp., entre otros), debido a contaminaciones en origen (tratamientos inadecuados en granja) o durante el faenado (incorrecto) de la carne.

Además, otro riesgo es la presencia de residuos de zoosanitarios en la carne. Por todos estos motivos se establecieron prácticas de higiene en los países desarrollados, que incluyen todos los ámbitos: producción, transformación y comercialización.

El uso prudente de antimicrobianos (NRC, 1999) y la trazabilidad permiten asegurar en parte estos requisitos. En suma, el manejo de zoosanitarios debe hacerse de forma prudente: siempre con guantes y, a menudo, con gafas, gorra y mascarilla.

La higiene personal no debe descuidarse; por ejemplo, mediante el lavado con jabón antiséptico. Con respecto a la ventilación, no hace falta insistir en su efecto sobre la salud. Finalmente, en lo que concierne al tétanos, la vacunación es absolutamente recomendable; el médico es quien mejor podrá asesorarle.

Métodos de control aplicados a los animales y al ambiente

El control higiénico y sanitario de la granja está basado en diversas actuaciones, que se hacen con frecuencia variable. aspectos claves son la evaluación de la salud y las medidas de protección específicas; que a su vez dependen del estadio animal (futuros reproductores, reproductoras primíparas o multíparas, gazapos lactantes o destetados).

Los gazapos recién nacidos deben estar a 30-35 º C. Cuando se produce una disminución brusca de la temperatura ambiental, es necesario comprobar que tienen suficiente cama.

Está claro que la profilaxis incluye medidas que no tienen relación con los desinfectantes o los antibióticos. Las reproductoras en lactancia y los gazapos que están en los nidos deben ser revisados semanalmente; todos los animales.

Para ello, se puede destinar unas horas de forma específica o hacerlo con ocasión de trabajos tales como la palpación. Son oportunidades para pensar desde la perspectiva higiénica (cuáles deben ser eliminados, qué enfermedades predominan) y aplicar medidas terapéuticas en otros casos (aerosol en patas, antisárnico, entre otros).

Renovación y eliminación de enfermos

Está aceptado que no todas las normas de producción y sanidad se adaptan a cada explotación. Pero si existe alguna de utilidad general, es la concerniente a la renovación de los adultos.

La eliminación de animales improductivos y enfermos es una "regla de oro", para el éxito de cualquier explotación. Las claves están en saber qué enfermos deben ser apartados de la explotación y cuáles son las tasas óptimas de renovación.

Hay procesos en los que es obligatorio eliminar: la mixomatosis es el paradigma. Existe un cuadro patológico acerca del cual a veces existen dudas sobre la elección. Se trata de los abortos.

Si bien pueden ser debidos a causas que no perjudiquen el futuro de una reproductora (por ejemplo, toxemia de gestación leve), es probable que exista una causa infecciosa. Por lo tanto, en la práctica se recomienda la eliminación de las reproductoras que abortan.

Hay granjas con cuadros endémicos de coriza; la eliminación de enfermas debe tener cierta lógica: se apartarán las delgadas, con rinitis productiva (moco purulento, costras en el hocico) y, por supuesto, aquellas que tienen trastornos en los genitales internos (metritis, piómetra, fetos momificados).

En relación con el "mal de patas", la eliminación es lo más acertado (tema distinto es la prevención!) Acerca de las mamitis, la eliminación también está recomendada.

Las tasas de renovación están comprendidas entre el 10 y 12 % mensual. Se reparten entre el 2-4 % de reproductoras muertas y el resto desechadas. Las aptas para consumo van a matadero y las demás se eliminan, a la fosa o al contenedor de cadáveres.

La pirámide de edades en una sección de maternidad tiene interés. Por término medio, la mediana de la población, es decir el valor por encima y debajo del cual se encuentra el 50 % de los individuos, en las granjas de producción de carne es 4 partos; 5-6 partos es un objetivo razonable.

Para ello, es necesario hacer una buena preparación de los futuros reproductores, en lo concerniente a todos los factores de producción. Por ejemplo, debe evitarse el sobrepeso o la obesidad en las nulíparas, para isminuir las bajas en primero y segundo parto. Es otro ejemplo de prevención de riesgos.

Granjas de selección y multiplicación

El interés de a profilaxis, en las granjas que venden reproductores es doble. Es necesaria para su funcionamiento óptimo e imprescindible para evitar daños (por ejemplo, contagios) a terceros. La prevención tiene en estas granjas mayor predominio que la terapéutica. Las prácticas higiénicas deben formar parte del estilo de trabajo.

Mención especial merecen la eliminación de animales enfermos o sospechosos, las pautas de limpieza y desinfección y los controles: examen clínico, necropsias, toma de muestras y análisis de superficies, agua, piensos, pelos, deyecciones y animales.

También las actitudes deben reflejar que la profilaxis es una parte sólida de la filosofía de trabajo en este tipo de explotaciones. Por ejemplo, cuando el propietario considera que los animales no están en condiciones para su venta, el criterio técnico debe prevalecer frente al económico.

Núcleos de machos

La difusión de enfermedades a través del semen está contrastada. El riesgo debe reducirse con la eliminación de machos enfermos, mediante examen clínico regular y controles para establecer la existencia de procesos subclínicos, además de programas de higiene adaptados. El empleo de antibióticos en el diluyente no es garantía absoluta de inocuidad.

Granjas de producción

Muchos de los aspectos descritos en estas notas son aplicables a la producción. La rentabilidad de la granja depende en gran medida de la profilaxis. Si el cuidador es veterano, habrá tenido motivos suficientes para entenderlo; si es lego, puede incluso buscar comparación en otros ámbitos: por ejemplo, en la producción vegetal.

Si es terreno de olivos, puede preguntar a un agricultor al respecto de la mosca. Una vez que ha puesto huevos en la aceituna, no tiene curación; por ello, suelen tratar los olivos, de forma preventiva, 3-4 veces al año, según los factores de riesgo que favorecen esta plaga.

Protección de la granja. Bioseguridad

En cunicultura hay un conjunto de medidas de higiene y de manejo que limitan el riesgo de introducción, exposición y transmisión de enfermedades en un área (granja, región, país), que constituyen la bioseguridad. Estas medidas son aplicadas de forma temporal o permanente. En lo que concierne a la protección permanente de la granja, el diseño tiene que ser adecuado (Ingeniería sanitaria).

La granja tendrá mallas de protección (en el perímetro y también en ventanas), aislamiento en techo y paredes, drenajes, sistema contra incendios, instalación eléctrica segura, un diseño que facilite la limpieza y desinfección de superficies, tener generador de energía si hay ventilación dinámica (lo cual es recomendable, pero también obligado por ley), eliminación y almacenado del estiércol (estercolero) y eliminación de residuos (cadáveres, envases de farmacológicos, jeringuillas, cánulas), entre otras características.

Con respecto a los sistemas de protección temporales, hay que prever que haya entrada de animales (cuarentena, examen clínico, toma de muestras), vehículos, visitas y, se debe destacar, que las adecuadas prácticas de limpieza y desinfección evitan el envejecimiento de las instalaciones.

Protección de los alimentos: agua y sólidos

br>Humedad y calor favorecen el crecimiento de contaminantes, la pérdida de sapidez y valor nutritivo del pienso. Los silos mal aislados (50-60 º C en verano) y los comederos expuestos (a la humedad) son puntos críticos.

Pero el agua de bebida tiene más interés práctico, por el peligro de contaminaciones químicas (proximidad de campos de cultivo o industrias) y, sobre todo, contaminaciones fecales (microbianas: enterobacterias, algas, entre otros). La cloración del agua es el método que tiene más ventajas y menos inconvenientes para la salud de los conejos.

El uso de hipoclorito cálcico (comprimidos: una cuarta parte de uno de 100 g, por depósito de 300-500 lts o de hipoclorito sódico (lejía de 40 g de cloro, 6 ml/100 lts) es suficiente para desinfectar. La eficacia del hipoclorito es mayor si el agua es ácida (pH 6).

Es necesario disponer de un reactivo (por ejemplo, ortotoluidina), para comprobar que hay cloro residual en las tuberías (0,2-0,3 ppm). En relación con los piensos y el agua, especial atención merecen los sistemas de almacenado y distribución.

Los silos deben limpiarse y desinfectarse. Antaño se empleaba el dióxido de azufre, por combustión del azufre; en la actualidad se recomiendan fumígenos de formaldehído o antifúngicos específicos (enilconazol).

En las paredes de los depósitos y en las tuberías se forma el biofilm, que protege a los microorganismos contra los desinfectantes.

Por ello, es recomendable hacer limpiezas periódicas para eliminarlos. A buen seguro que muchos cunicultores han tenido la desagradable experiencia de tener que limpiar tuberías, después que éstas se taponaran por las medicaciones, u otros motivos.

El uso de productos ácidos y alcalinos es de gran utilidad. A este respecto, se deben adoptar medidas de autoprotección contra quemaduras. Si se aíslan los depósitos y tuberías que están en el exterior y además estos sistemas son opacos, las características de potabilidad del agua se mantienen mejor.

Protocolos de calidad

Las prácticas de higiene deben incluirse en los protocolos de certificación de carnes, incluidos en los registros que garantizan la trazabilidad (de la carne); "además de serlo, hay que parecerlo".

A modo de resumen

Se describen las características más destacadas de la profilaxis en las explotaciones intensivas de conejos. Están incluidas en el ámbito de la Medicina Preventiva, sobre todo relacionada con los conejos, su salud y producción, pero también, y de forma notable, en relación con las personas y las posibles enfermedades profesionales.

Se indican generalidades relativas a diversas disciplinas que están incluidas en la Patología (ciencia que estudia las enfermedades), por ejemplo, la Epidemiología (factores de riego o determinantes de enfermedad) y, sobre todo, la Higiene. Además, se hacen descripciones, aunque no son exhaustivas, concernientes a las enfermedades más comunes.

Se muestran recomendaciones válidas para la mayoría de explotaciones (eliminación de enfermos), aunque se sugiere que sea cada cuidador, eventualmente con la ayuda de su técnico, quien establezca sus pautas de trabajo en la Profilaxis; como parte de su filosofía de trabajo y también como probable obligación, en protocolos de calidad para la producción de la carne de conejo.

Joan Rosell, DVM, PhD
NANTA SA Madrid

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