3 de diciembre de 2010 00:18 AM
Imprimir

El agro mexicano requiere de un pacto social que lo vitalice

Manuel Villa Issa precisó que el costo que ha pagado el país por el descuido en sus políticas agropecuarias, es que se importa la tercera parte de los alimentos.

Las políticas oficiales hacia el campo mexicano en los últimos cinco sexenios caracterizadas por un modelo económico neoliberal, “han sido como las de un carro que circula en sentido contario en el anillo periférico, dado mientras que en las principales economías del mundo, el sector alimentario ha sido protegido, en México se le ha dejado expuesto a los embates del libre mercado”.

Así plantea la situación del sector agroalimentario mexicano, el investigador del Colegio de Postgraduados de Chapingo; y ex subsecretario federal de Agricultura, Manuel Villa Issa, quien precisó que el costo que ha pagado el país por el descuido en sus políticas agropecuarias, es que se importa la tercera parte de los alimentos de consumo generalizado, como maíz amarillo, trigo, soya, arroz, carnes, leche en polvo y otros productos de gran demanda en la población, además del desmantelamiento de sus cadenas productivas y de sus instituciones de apoyo”.

El investigador resaltó que aunque las autoridades saquen a relucir sus cifras triunfalistas, sobre todo las que tienen que ver con el aumento de las exportaciones, el campo presenta fallas estructurales muy serias que deben de compensarse con un “pacto social” que incluya a productores, industriales y comercializadores para definir medidas de fondo que aseguren la seguridad alimentaria del país.

Villa Issa estuvo en la FIL y presentó su libro ¿Qué hacemos con el campo mexicano?.

En entrevista, puntualizó que las políticas agroalimentarias de los últimos treinta años, han ido a contracorriente de lo que ha sucedido con 40 países más avanzados del mundo, donde los mercados agropecuarios han estado intervenidos por sus gobiernos y en algunos de ellos han superado a México, en diversos parámetros, a pesar de que nuestro país antes los superaba en varios indicadores.

Puso el caso de Brasil, donde hace 40 años la empresa paraestatal de Brasil, Embrapa realizaba 10 por ciento de las investigaciones que hacían las instituciones mexicanas enfocadas al campo, algo que se ha modificado sustancialmente, dado que ahora la corporación brasileña es todo un gigante en comparación con lo que ha pasado con los organismos mexicanos de investigación agroalimentaria, los que incluso han estado a punto de desaparecer como fue el caso del Instituto nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias (Inifap), durante la administración foxista.

A propósito del primer centenario de la Revolución Mexicana, Manuel Villa refirió que el campo mexicano en el periodo de 1940 a 1972, fue el sector más poderoso de la economía mexicana, dado que fue capaz de generar alimentos para toda la población a precios bajos e incluso tuvo capacidad para exportar varios productos que generaron divisas que contribuyeron al despegue industrial del país.

Sin embargo, puntualizó que en periodos posteriores las políticas oficiales de apoyo no fueron las adecuadas para responder al cambio de los tiempos, lo que trajo una actuación lenta y desordenada de las instituciones para responder al entorno nacional e internacional del campo.

Añadió que ahora que hay nuevos y complejos retos, como la incertidumbre del cambio climático y un contexto internacional de precios altos de los alimentos, hay necesidad de trabajar para el campo con unas políticas públicas que lo consideren como problema de seguridad nacional para que el país cuente con una política agrolimentaria que le asegure la producción de alimentos que demanda su población.

SALDOS DEL DETERIORO DEL CAMPO

El país importa 30 de por ciento de sus alimentos básicos.

Pobreza en 60 por ciento de la población rural.

Alto costo de algunos alimentos, lo repercute en el ingreso familiar.

Abandono del medio rural con severos costos para la sociedad urbana.

Fuentes: Libro: ¿Qué hacemos con el campo? Con base en datos de Sagarpa-OCDE.

EL INFORMADOR

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *