11 de febrero de 2021 04:41 AM
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Despostadores argentinos de exportación: El trabajador cárnico Vicente Larrosa se fue a Polonia con un envidiable contrato laboral

Vicente Larrosa es formoseño y está en el sector frigorífico hace más de 35 años. Hace un año recibió una propuesta laboral que no pudo negar: trabajar en Polonia para coordinar a un equipo de despostadores argentinos. Con pasajes y casa ofrecida por la empresa, Vicente y su familia partieron rumbo a Europa. Con el […]

Vicente Larrosa es formoseño y está en el sector frigorífico hace más de 35 años. Hace un año recibió una propuesta laboral que no pudo negar: trabajar en Polonia para coordinar a un equipo de despostadores argentinos. Con pasajes y casa ofrecida por la empresa, Vicente y su familia partieron rumbo a Europa. Con el tiempo fueron llegando otros operarios: hoy ya son un grupo de veinte argentinos trabajando allá.

“No es la primera vez que se me presenta esta oportunidad. Primero fui invitado a conocer las condiciones de trabajo y allí surgió la posibilidad de contratar personas especializadas para trabajar. Yo armé el equipo”, contó a Larrosa por vía telefónica a Bichos de Campo, sorteando las diferencias horarias.

A los 25 años comenzó a trabajar en el frigorífico SUBPGA de Berazategui y lo adoptó como su escuela inicial, donde aprendió a despostar cortes tanto vacunos como ovinos. Luego paso por otros establecimientos en Neuquén, Comodoro Rivadavia, Bahía Blanca, Avellaneda y La Plata.

Los frigoríficos exportadores argentinos, que confeccionan diferentes cortes para muchos destinos diversos (China, Hilton, Kosher, Halal, etcétera), constituyen auténticas “universidades” en materia de desposte de cortes, que es una etapa crítica del negocio cárnico, porque las piezas de carne deben estar tal como las solicita el cliente y, si no es el caso, se rechazan.

“En Argentina tenemos mejores instalaciones y la faena es distinta, porque trabajamos con cortes especiales, como la cuota Hilton o la Kosher y acá no”, explica Vicente. “Aquí la crianza de los animales es en establos, no a campo”, añade.Reproductor de video00:0001:04

En la Unión Europea el pollo y el cerdo son las carnes más consumidas porque se trata de las más económicas, mientras que la carne vacuna (a diferencia de lo que sucede en la Argentina) es un producto caro que no forma parte de la mesa diaria de la mayor parte de los consumidores.

En Polonia un despostador puede ganar entre 4500 y 5000 zlotys, una cifra que para un trabajador argentino actualmente es importante porque equivale a una suma de 1210 a 1350 dólares estadounidenses. Las jornadas van desde las 9 de la mañana hasta las 16 horas.

“El dinero acá rinde porque no hay inflación. Renovamos contrato de trabajo anualmente y la residencia en el país la tenemos por tres años. El idioma fue y sigue siendo de las cosas más difíciles. Tuvimos la suerte de contar con una traductora en los primeros tiempos y hoy logramos hacernos entender un poco más”, aseguró.

Para tranquilidad de Larrosa, su familia se ha adaptado bien a la residencia en Polonia. Su mujer y hermana cuentan con trabajo y una de sus hijas ya está en pareja con un joven de ese país.

Actualmente se encuentra en la búsqueda de nuevos trabajadores para conformar un nuevo grupo para la planta. “Argentina, a mi entender, interesa porque cuenta con personal especializado por la calidad de la carne”, señaló.

Fuente: Bichos de Campo

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