12 de febrero de 2021 19:16 PM
Imprimir

Estrés por calor en porcicultura

El mes de enero de 2020, fue el mes de enero más caliente jamás registrado en el planeta, un poco más que el de 2016, según el servicio europeo Copernicus sobre el cambio climático. Redacción (Diario El comercio, 2020).

La porcicultura se ha desarrollado en base a pilares como son: Genética, Sanidad, Nutrición, Manejo y Ambiente. A medida que se ha avanzado en la mejora genética, se ha elevado el potencial productivo de los animales, sin embargo, también se ha reducido la rusticidad de éstos, trayendo como consecuencia que la sanidad, nutrición, manejo y ambiente se vuelvan factores más críticos. En otras palabras, si trabajando con animales de líneas genéticas mejoradas optimizamos estos factores, produciremos animales más eficientes, más carne con menos recursos; por otro lado, si no somos capaces de proveer estos factores de manera precisa, tendremos problemas que mermarán la productividad.

Este artículo, tiene por objetivo abordar las implicaciones que tiene el calor sobre la productividad en granjas porcinas, y los aspectos que debemos considerar para mitigar su impacto. Desde el 21 de diciembre de 2020, inició la temporada de verano en el Perú, y si bien es cierto que el país tiene 8 diferentes regiones naturales con climas determinados por su extensión y relieve topográfico (SENAMHI 2018), diciembre a marzo tienden a ser los meses con temperaturas y sensaciones térmicas más altas en todo el país. Los cerdos son homeotermos, esto quiere decir que son capaces de mantener su temperatura corporal sin mayores variaciones independientemente de la temperatura ambiental donde se encuentran, sin embargo, para lograr esto es necesario un sistema regulatorio para equilibrar la producción y eliminación de calor.

La temperatura de confort térmico para cerdos se calcula entre 16 y 22 grados centígrados. “El estrés por calor ocurre cuando hay un desbalance entre el calor producido y el calor eliminado”.

Estrés

Según la definición de BROOM y JOHNSON (2000), podríamos definir estrés, como un efecto ambiental sobre un individuo, que sobrecarga sus sistemas de control y reduce su desempeño físico o parece probable que lo haga, o según LARA y ROSTAGNO (2013), como la reacción del organismo animal a los estímulos que perturban su equilibrio fisiológico / homeostasis.

Producción de calor

Los cerdos de granjas tecnificadas son animales provenientes de líneas genéticas que están mejorando constantemente el potencial productivo de los animales, buscando que estos produzcan más con menos (tiempo, alimento, espacio, etc.). En esta búsqueda, uno de los factores que tiene más impacto en la productividad, es la velocidad de crecimiento; y este factor tiene relación directa con la tasa metabólica. ¡Pero atención! Cuando se aumenta la tasa metabólica se aumenta también la producción de calor (y de radicales libres) por parte de los animales. He ahí un factor que está inclinando la balanza cada vez más.

Eliminación de calor

Las maneras que tienen los cerdos para eliminar calor son:

Conducción: transferencia de calor por contacto con objetos que están a distinta temperatura (los pisos, paredes, y jaulas tienden a estar más fríos que la piel de los animales, por eso cuando tienen contacto con estos materiales, los cerdos pierden calor).

Convección: transferencia de calor a través de fluidos (líquido o gas). Los animales están rodeados por una capa de aire caliente, que puede ser reemplazada por aire frío si se ejerce la presión suficiente, por ejemplo, con el uso de ventiladores.

Radiación: transferencia de calor emitida por un cuerpo en todas las direcciones, sin que haya contacto (por ejemplo, el techo caliente hacia el animal, o el animal hacia el ambiente).

Evaporación: paso de agua de estado líquido a gaseoso, este proceso consume energía (reacción endotérmica). Como ejemplo podemos citar la evaporación de agua en las mucosas respiratorias de los animales, y el comportamiento de remojarse en charcos o barro para perder calor mediante la evaporación de estos líquidos.
Si hemos definido que el estés por calor es un desbalance, con el aumento de la tasa metabólica en los animales de rápido crecimiento estamos aumentando el calor producido, sin preocuparnos por aumentar en la misma proporción la eliminación de calor.

Presentación en granja

Este cuadro se presenta principalmente en machos reproductores, cerdas gestantes, cerdas lactantes y cerdos en engorde. En granja podemos observar que los animales jadean, toman más agua e intentan mojarse con ella, buscan lugares fríos (franjas de cemento, contacto con heces), se recuestan aumentando la superficie de contacto con el piso.

Entre las variables productivas, se detecta inmediatamente una disminución del consumo de alimento. Esto se hace evidente en engorde y cerdas lactantes, donde queremos que los animales consuman el máximo alimento posible para que produzcan más carne y leche, respectivamente.

Esta reducción de consumo de alimento está directamente ligada a lo señalado líneas arriba: la tasa metabólica. Cuando el cerdo ingiere alimento aumenta su tasa metabólica y, en consecuencia, aumenta su producción de calor. Si el animal está en un medio en el que se le dificulta la eliminación de calor (ambiente caliente, húmedo), por adaptación el cerdo va a evitar comer para no producir calor que no está siendo capaz de eliminar. Nos ocurre también a nosotros, cuando estamos en un día caluroso sentimos más sed que hambre, y si nos sentamos a almorzar comenzamos a sentir más calor aún (necesidad de beber algo frío, sudar, etc).

Consecuencias

Las consecuencias de la presentación de estrés por calor en cerdos son diversas y están relacionadas al calor y al estrés, de manera combinada e individual. Como ya se ha señalado, el calor trae como consecuencia disminución en el consumo de alimento, que va a limitar la disponibilidad de nutrientes para producción, deposición de músculo y producción de leche. En teoría si se disminuye el consumo de alimento no necesariamente debería disminuirse la eficiencia del animal, ya que si la producción disminuye en la misma proporción que el recurso (alimento) podría mantenerse la conversión alimenticia (ejemplo, si el animal consumía 4 y producía 2, ahora por efecto del calor consumiría 2 y produciría 1, en ambos casos la conversión alimenticia se mantendría en 2) sin embargo, esto no es así.

El renombrado y respetado profesor Juarez Lopes Donzele de la Universidad de Viçosa en Brasil, ha demostrado que en monogástricos, el efecto del calor afecta también la conversión alimenticia, es decir que hay un efecto negativo donde se suma la menor producción (relacionada a un menor consumo de alimento) con una menor eficiencia de utilización de el (poco) alimento consumido. (ejemplo, si el animal consumía 4 y producía 2, ahora por el efecto del calor consumiría 2 y produciría menos de 1). Esto se debe, a que el metabolismo aumenta su velocidad también para la formación de nuevo tejido, entonces volvemos al mismo sistema de control de estrés térmico: el cuerpo frena/reduce todo proceso que aumente la producción de calor.

La mortalidad por shock térmico es otra consecuencia que se ve en granja, a menudo en cerdos de engorde en sus últimos días en granja, o en el embarque/transporte al camal. Recordemos que estos animales llegan a estas fases con un crecimiento aproximado de 1 kg por día, con un metabolismo acelerado y produciendo mucho calor endógeno (muchos hemos experimentado el calor que se siente al pasar por un corral de engorde con animales de 100 kg de peso vivo, sólo acercando la mano a la altura de los animales). Estos mismos animales necesitan eliminar mucho calor, es por ello que entran en un estado de jadeo intenso, desbalance electrolítico, taquicardia, lo que puede conllevar a la muerte.

Adicionalmente tenemos otros efectos más difíciles de cuantificar en granja, pero que afectan igual o más la salud económica de la actividad como son: la disminución de la producción de los anticuerpos IgG e IgM en sangre (BARTLETT; SMITH, 2003) y disminución del peso de órganos linfoides (NIU et al., 2009). Ambos efectos comprometen le eficacia del sistema inmunológico para responder a desafíos (vacunación y contacto con desafíos microbiológicos en campo). Esto podría responder por qué en temporadas de calor intenso, se observa en granja no solo disminución de consumo de alimento y aumento de la conversión alimenticia, también aumento de casos clínicos de enfermedades y mortalidad.

Cómo reducir su impacto negativo

Las herramientas que tenemos para mitigar sus efectos en los animales y algunos ejemplos:

Ambientales: aumento de ventilación, aumento de altura y pintado de blanco de techo.

Manejo: proveer agua fría, alimentar más durante horas frescas, preparación de papilla.

Nutricionales: reducir la proteína bruta de las dietas (el metabolismo de proteínas aumenta la producción de calor endógeno), y el uso de aditivos con efectos favorables, como antioxidantes.

Un antioxidante, se puede definir como aquella sustancia natural o artificial con capacidad para neutralizar y proteger a un sistema biológico frente a radicales libres, tales como los radicales de oxígeno, los de nitrógeno y los radicales lipídicos. Pero ¿qué tiene que ver el estrés por calor con radicales libres (y estrés oxidativo)? Pues, resulta que en condiciones de estrés, aumenta la producción de radicales libres y estrés oxidativo (JAHANIAN; MIRFENDERESKI, 2015). Como lo mencionan estos autores, no solo el estrés por calor, sino cualquier tipo de estrés (por manejo, vacunación, destete, cambio de dieta, cambio de ambiente, crianza en altura, frío, etc.), nos va a llevar a un desequilibrio entre la producción de radicales libres y los sistemas antioxidantes que los neutralizan; desequilibrio conocido como estrés oxidativo.

Es de esta manera que el uso de antioxidantes ayuda a neutralizar el efecto negativo del estrés calórico en porcinos. Ahora bien, para que un antioxidante cumpla este papel, tiene que cumplir dos requisitos básicos:

Debe ser potente: para ejercer efecto antioxidante debe ser capaz de donar la mayor cantidad de electrones de la última camada de valencia, para poder neutralizar la mayor cantidad de radicales libres.

Debe ser estable: si queremos que el antioxidante ejerza su papel en el organismo del animal debemos asegurarnos de que no se oxide antes. Antioxidantes sintéticos como la vitamina C, se oxidan con facilidad en contacto con oxígeno, metales, agua, luz, etc.

A manera de resumen, podemos señalar que en todas las regiones donde se producen cerdos en el Perú, hay épocas de calor que afectan negativamente el rendimiento de los animales, en el norte del país y en la selva, representan más de la mitad del año. Pero esto
no quiere decir que debamos conformarnos a tener resultados menos eficientes en estas épocas, no debemos normalizar los problemas cuando existen alternativas para enfrentarlos.

Sumado a las estrategias de control de ambiente y manejo mencionadas, el uso de antioxidantes potentes y estables han demostrado ser eficaces para mitigar las pérdidas relacionadas al estrés por calor (y cualquier estrés), especialmente en reproductores, cerdas gestantes, cerdas lactantes y cerdos de engorde, produciendo un retorno de la inversión que justifica su uso.

Publicidad