3 de diciembre de 2010 19:29 PM
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Identificación y trazabilidad

Llevamos varias semanas leyendo en los medios que la empresa pública gallega SEAGA tiene previsto despedir a un buen número de veterinarios que hasta ahora se encargaban de la identificación de bovinos en Galicia, para que esta labor la lleven a cabo a partir de ahora directamente los productores, como ocurre en el resto de España excepto Cantabria. Mª Aurora Estrada, una de las veterinarias afectadas, opina sobre las consecuencias que puede tener esta medida para la seguridad alimentaria y la salud pública.

La identificación de rumiantes en Galicia está controlada por veterinarios desde 1998 y es un ejemplo, aunque no perfecto, en la Unión Europea. Primero trabajamos como "falsos" autónomos para la Xunta de Galicia, y ahora, que dentro de la empresa pública de Servizos Agrarios Galegos (SEAGA) empezamos a reclamar nuestros derechos laborales, somos una molestia para la Administración gallega que ha decidido sacarnos del medio a expensas de que se tambaleen los cimientos de la trazabilidad.

Los veterinarios identificadores de Galicia creemos que la identificación de estos animales debe estar en manos de los veterinarios, mejor públicos, pues esto aporta independencia profesional, ya que actuamos como una especie de notarios. La legislación europea no nos avala suficientemente en este sentido: habla de asegurar la trazabilidad y de prevenir prácticas fraudulentas, así como de autocontrol, conceptos que resultan incompatibles en algunos aspectos. Sin un sistema de identificación seguro, cualquier control posterior pierde valor.

En la práctica totalidad de las comunidades autónomas la identificación la realizan los interesados, los ganaderos. Si la identificación canina la hacen veterinarios, y los perros para nosotros no son un alimento, ¿cómo no vamos a hacer los veterinarios la identificación bovina?

La trazabilidad no está garantizada
Podría decirse que la trazabilidad es la habilidad de rastrear animales o productos alimentarios a lo largo de su ciclo vital. La identificación animal no es sólo la base de la trazabilidad, además ayuda al control del estatus sanitario de los animales: los crotales que identifican a los rumiantes son un precinto sanitario (encefalopatía espongiforme, tuberculosis, brucelosis…). Las marcas auriculares o crotales de los bovinos no son un mecanismo suficiente para garantizar la trazabilidad, puesto que como se pueden solicitar duplicados por pérdida, el número de uno puede acabar en la oreja de otro. Entonces, lo único que se garantiza es que el historial está asociado a un número, pero no a un animal concreto.

En el momento que a un animal se le asigna un número, debería obtenerse y conservarse una muestra biológica para analizar su ADN y garantizar su procedencia (ascendencia), recrotalizarlo de manera segura en caso de pérdida de ambas marcas auriculares, así como compararla en un futuro con otra muestra de un producto alimentario problema. Esto es un trabajo de la Administración, que debería encargar a los veterinarios, profesionales competentes en la materia: por ejemplo, en Cantabria se extrae y conserva sangre de todas las terneras.

La realidad no manipulada es que la trazabilidad no está garantizada. Sin ADN en la identificación que nadie hable de control ni garantía. En Galicia los veterinarios identificadores conocemos a los ganaderos y a las vacas por el nombre (porque en Galicia las vacas tienen nombre, aunque a alguien le pueda resultar raro…), y en parte evitamos las deficiencias del sistema. Pero el sistema tenía que evolucionar, no involucionar. Resulta irresponsable ahorrar en seguridad alimentaria como pretende hacer el gobierno gallego.

Además de que la identificación animal permite el control de enfermedades, los veterinarios identificadores también formamos parte de la red de alerta epidemiológica: hemos sido los primeros en detectar y comunicar casos de EEB, por ejemplo. Añadido, nuestra labor ofrece una confianza a los consumidores que mantiene las ventas. Llegará el momento en que los productores y los consumidores acusen nuestra falta, puesto que estamos implicados en la sanidad animal, en la seguridad alimentaria y en la salud pública. Se recomienda el principio de cautela cuando existe riesgo para la salud: el bien es aquello que ha sido elegido después de reflexionar tanto sobre los medios como sobre las probables consecuencias de llevar a cabo ese acto.

Nos gustaría que los productores, veterinarios, consumidores y políticos compartiesen nuestra inquietud, y entre todos presionar para que la legislación se oriente en el sentido de garantizar la trazabilidad y la seguridad alimentaria.

Realizar aquí un inciso para comentar que los veterinarios en ejercicio de la función pública en mataderos sufren presiones de todas las partes implicadas en la comercialización de la carne. ¿Cómo sería si su salario dependiese de una de estas partes?

La identificación no debería estar en manos del interesado
Pueden cometerse fraudes en la identificación de forma muy sencilla y totalmente indetectable sin la supervisión de un veterinario.

Explotación de origen
Un ternero nacido en una explotación se puede dar de alta en otra asentándolo como hijo de una vaca que no ha parido o como gemelo de otro ternero. Esto puede resultar interesante para el ganadero cuando la explotación real de nacimiento tiene menor estatus sanitario o está inmovilizada.

También puede que por ahorrar la burocracia de comunicar el alta y la baja, se mueva ilegalmente un ternero de la explotación donde nace a la de destino antes de su identificación. Es probable que en estos casos se esté infringiendo además la ley de bienestar animal al desplazar al animal a una edad demasiado temprana.

Madre
El valor genético o simplemente la raza de la vaca, su estatus sanitario o el de la explotación a la que pertenece, pueden ser los motivos que lleven al ganadero a registrar un ternero como hijo de otra vaca.

Fecha de nacimiento
El ganadero puede registrar un animal con una fecha de nacimiento no real para mover terneros antes de lo establecido por la ley de bienestar animal, obtener ayudas que se adjudican en función de la edad del animal y simular no haber incumplido el plazo de días después del nacimiento para dar de alta el animal.

Esta posibilidad resulta de trascendental importancia, pues ciertas actuaciones sanitarias se realizan en función de la edad: saneamiento, vacunación, toma de muestras en el matadero para control de las EET (encefalopatías espongiformes transmisibles), retirada de MER (material específico de riesgo).

Raza
El mayor valor de mercado de algunas razas y las ayudas con las que se las prima pueden llevar al ganadero a intentar mentir en este dato, entrando en competencia desleal con los auténticos criadores de la raza y suponiendo un riesgo para la mejora genética de la misma.

Sexo
Por lo evidente que resulta en un animal adulto a simple vista, suele ser un dato que si figura cambiado es por error. Interés teórico en modificarlo existe, porque claro está que no tiene el mismo valor gastronómico, y por tanto económico, un chuletón de vaca que uno de buey.

Número de identificación
La posibilidad de conseguir crotales duplicados permite que un animal acabe pudiendo portar el número original de otro, y suplante su identidad con todas las consecuencias.

Y realmente estas cosas pasan…
Lamentablemente, estos razonamientos expuestos, en ocasiones, son llevados a la práctica.

Los veterinarios colegiados podíamos leer en el número 8, de septiembre de 2010, de la revista Información Veterinaria, cómo José Mª Arroyo Díaz, veterinario oficial jefe de equipo de matadero, respondía a una consulta sobre el inspector veterinario de mataderos haciendo hincapié en la importancia de la identificación animal, ya que en la práctica “se puede dar la circunstancia de que algún animal venga documentado como raza avileña y una edad de 14 meses, cuando el animal en realidad es cruzado y de 50 meses de edad” (según estudio de la dentición). Remarcar que el margen de error en el cálculo de la edad es muchísimo menor cuando se hace en un animal de unos días de vida que cuando a un adulto se le practica un estudio de dentición.

La oficina agraria virtual: crotales y documentos a la carta
El suprimir la figura del veterinario identificador en Galicia, o su inexistencia en la mayoría del Estado español, supone que el ganadero va a tener o tiene total libertad para faltar a la verdad sobre aquellos datos que le convenga en el momento de registrar un animal, con la tranquilidad de que no va a recibir visitas tan frecuentes de un profesional que pueda dar cuenta de las irregularidades detectadas. Las inspecciones oficiales a una explotación no suplen el control del veterinario identificador, puesto que no se realizan con la misma frecuencia que nace un nuevo animal o que se pierde un crotal.

Hay quien considera un gasto innecesario lo que supone llevar a un rumiante a sacrificar a un matadero. No dándolo de alta se liberan de tal obligación. En Galicia van a proliferar los rumiantes no identificados, y por tanto no saneados ni vacunados, que van a ser matados en los domicilios o en pequeñas carnicerías. Estos animales no controlados suponen un riesgo sanitario. En vivo resultan posibles focos de infección para otros individuos de su explotación o de explotaciones vecinas. Una vez sacrificados hay que recalcar que su MER no será gestionado de manera adecuada y que su carne no habrá resultado objeto de una inspección veterinaria oficial. Recordar que muchos ovinos y caprinos se acaban calificando como no aptos para el consumo humano después de ser inspeccionados.

También van a darse altas de animales que no existen. Sólo hace falta denunciar posteriormente su desaparición, simular al cabo de unos días un ataque del lobo (aparecen los crotales y unos huesos en el monte), para obtener una indemnización, que en tiempos de crisis siempre viene bien. Este tipo de picaresca ya se practica actualmente. En los Montes de Ancares se tiene dado el caso de denunciar la desaparición de una vaca vieja. La vaca en realidad resulta vendida a un carnicero, sacrificada clandestinamente y en parte transformada en gustosa cecina. El ganadero recibe dobles ingresos: lo que le paga el carnicero y la indemnización por el ataque del lobo que simula pasados unos días de la denuncia. Cabe la posibilidad de que el conselleiro de Medio Rural de la Xunta de Galicia, Samuel Juárez, licenciado en Veterinaria, representante de la política de supresión de los veterinarios identificadores en Galicia, deguste una exquisita cecina en su tierra natal ejemplo de la falta de garantías de la trazabilidad y de las limitaciones de los controles oficiales. Lo peor es que este riesgo lo tenemos todos.

Desde que los hombres viven en comunidad, ha existido la regulación moral de la conducta para el bienestar colectivo. Cuando rige la razón, se espera que la conducta moral resulte del pensamiento racional. Los que buscan el poder se rigen por otros criterios e intentan convencer a los demás de que son morales. PVMª Aurora Estrada Fernández.
Veterinaria identificadora de la empresa pública SEAGA
Licenciada en veterinaria por la UAB
Colegiada nº LU-1338 y B-3425

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