17 de febrero de 2021 15:16 PM
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¿Por qué usar fertilizantes biológicos?

En los últimos años la agricultura está viviendo un cambio, una evolución, que se puede comparar, sin lugar a dudas, por la ahora tan denostada “Revolución verde”. El sector está dando un giro fundamental en gran medida arrastrado por las propias convicciones, pero también por las nuevas tendencias del mercado, del consumidor. Es indudable que […]

En los últimos años la agricultura está viviendo un cambio, una evolución, que se puede comparar, sin lugar a dudas, por la ahora tan denostada “Revolución verde”. El sector está dando un giro fundamental en gran medida arrastrado por las propias convicciones, pero también por las nuevas tendencias del mercado, del consumidor. Es indudable que desde avanzados los 90 del siglo XX hay un cambio en la mentalidad general en el sentido de mirar más a la protección del medio ambiente y sus recursos que se plasman también en una nueva agricultura que cada vez más busca proteger el suelo, realizar un consumo racional del agua o utilizar cada vez menos recursos químicos tanto en temas de abonado como en otros aspectos como la utilización de fitosanitarios.

En ese giro, en Europa, la Política Agraria Común, la PAC, también ha tenido un peso muy importante, aunque no faltarán las voces que aseguren que todavía es insuficiente, con medidas como la condicionalidad, el greening…y que va a dar un giro todavía mayor en la próxima reforma, que entrará en vigor en 2023, en la que las medidas relacionadas con la conservación del medio ambiente para a suponer más del 40% de las ayudas, con los famosos ya ecoesquemas como grandes protagonistas.

En esta tendencia, aparecen como un instrumento muy interesante para el agricultor los denominados fertilizantes de tipo biológico o biofertilizantes que, poco a poco, van ganando terreno en el siempre complejo mundo de los abonos. Estos productos están compuestos por una serie de microorganismos, fundamentalmente hongos y bacterias, que aplicados en los suelos contribuyen a mejorar la asimilación por parte de la planta de productos básicos para su desarrollo como el nitrógeno, el fósforo, sin olvidar al hierro o el cobre.

Es una evidencia, tras muchos años de experiencia, que la utilización de este tipo de biofertilizantes no sólo contribuyen a un desarrollo de la planta sino que contribuyen a mejorar la propia estructura del suelo, aumentando, por ejemplo, la presencia de microorganismos, o fijando la presencia de agua al existir una mayor presencia de carbono lo que hace que se conviertan en un elemento clave para evitar un fenómeno tan extendido como la erosión o mitigar, dentro de lo posible, fenómenos tan graves para los cultivos como las sequía.

Aunque este tipo de biofertilizantes se comenzaron a emplear fundamentalmente dentro de la producción ecológica, lo cierto es que se han ido extendiendo a la denominada agricultura convencional, en unos casos sustituyendo el uso de los abonos químicos mientras que en otros se han empleado como complemento de los mismos con unos resultados excelentes, aprovechando las ventajas de cada uno de los productos.

Para finalizar, subrayar que antes de la aplicación de cualquiera de estos productos a nuestras tierras en fundamental conocer la realidad de las mismas, saber de sus características y deficiencias por lo que es fundamental la realización de los correspondientes análisis de suelos de tal forma que los abonos que se vayan a emplear sean los que demanda el mismo no sólo por el producto que vamos a aplicar sino por la cuantía del mismos. Se trata de una inversión inicial que va a ser un ahorro al final de nuestra labor.

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