23 de febrero de 2021 11:01 AM
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“QUÉ LIO ARMASTE BILL” Debate sobre la carne sintética: ¿Representa un peligro para la producción uruguaya?

El ingeniero agrónomo Pablo Carrasco aseguró que se está "sobreestimando el éxito" de la carne sintética y que no tendrá demanda.

El fundador de Microsoft, Bill Gates, sostuvo la semana pasada que “todos los países ricos deberían pasar el 100% de su consumo de carne hacia variedades sintéticas”, para compensar sus emisiones causantes de efecto invernadero y combatir el cambio climático.

Las declaraciones, realizadas al MIT Technology Review, generaron mucha molestia en países donde la ganadería es una parte central de la economía, entre ellos, Uruguay.

Legisladores, autoridades nacionales y productores agropecuarios salieron en defensa de la explotación ganadera nacional. “Eso no es carne”, sostuvieron algunos. El senador del Partido Nacional Sebastián da Silva consideró que “la carne sintética hoy es la principal amenaza que tiene Uruguay en el mundo”. Por su lado el senador de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos comentó: «Ya nos indicaron quiénes tienen derecho a usar las redes y quiénes no, cómo pensar, quiénes pueden o no nacer, cómo vestirnos… ahora nos dicen qué deberíamos comer»

El avance de la carne sintética viene consolidándose en los últimos años y es un tema que trae mucha discusión. En la mañana de este lunes, Emiliano Cotelo, conductor de En Perspectiva en Radiomundo, moderó un debate entre el ingeniero agrónomo y productor ganadero Pablo Carrasco y el ingeniero industrial Juan Grompone.

Carrasco comenzó diferenciando la carne sintética de la vegetal: “La carne sintética se hace en laboratorio en base a células madre vacunas. Su fuente de energía para producir son biorreactores muy potentes y demandantes. (…) Esto aún está en pañales y cuando esté sobre el mercado haremos números de todo punto de vista, incluido el ambiental. Otra cosa son las carnes vegetales, que a mi me molesta que hayan elegido decirle carne a algo que denostan. Todas tienen un muerto en el ropero que se descubrirá más adelante”.

Por su parte, Grompone comenzó señalando que Uruguay debe reaccionar ante los cambios que estas innovaciones traerán a la actividad agropecuaria y a la producción nacional.

“Es necesario seguir atentamente el desarrollo de la tecnología porque en la historia del Uruguay productivo existen ciclos de la materia prima. Todas las materias primas Un momento de desarrollo, un auge y después de muerte y esto le va a pasar también a la carne”, dijo.

El ingeniero industrial aseguró que el ciclo de producción de las materias primas “no dura mucho más de un siglo” en Uruguay, y ejemplificó con el tasajo y la lana. El tasajo, contó, fue el principal producto de exportación durante el siglo 19 y luego desapareció porque se dejó de consumir.

Por su parte, la lana duró “poco más de un siglo y hoy genera muy poco interés porque los textiles sintéticos le hicieron una competencia muy fuerte y lo desplazaron”.

“La carne enfriada tiene un poco más de un siglo, empezó a principio del siglo 20. Estamos al borde de su ciclo. No esperemos milagros de la soja o de la celulosa: la soja es totalmente ocasional por el crecimiento urbano de China, y la celulosa tiene su fecha de muerte con el reemplazo a toda velocidad del papel por el almacenamiento electrónico.

“Pensar que los ciclos de las materias primas son eternos es peligrosisimo. Hay un cambio tecnológico que lo modifica. Ha comenzado el ciclo de la carne artificial, eso nos tiene que poner alerta”, concluyó sobre el tema Grompone.

Respondiendo a este razonamiento y ante la consulta de Cotelo sobre las palabras de Gates, Carrasco dijo que la carne “es una materia prima muy diferente a cualquier otro ejemplo”.

“Sabemos que por demografía en el planeta en 2050 vamos a ser 2.500 millones de personas más. Si tomamos un crecimiento del poder adquisitivo de las personas de promedio del 3%, allí vamos a tener una demanda de proteínas que va a ser 50% de lo que hoy producimos. Hoy se producen 100 millones de toneladas de carne y habría que llegar a 150 millones. Lo que me dice Bill Gates es que el a los vegetarianos los va a atender él, y eso me parece muy bien, pero me esta hablando del 3 o 4 % que es el número de veganos y vegetarianos. A los productores ganaderos les quedará el 47% del aumento de la oferta de carne a nuestro cargo”, comenzó Carrasco.

El ingeniero agrónomo aseguró que se está “sobreestimando el éxito de este proyecto”.

Grompone, por su parte, aseguró que la producción de carne sintética se desarrolla a gran velocidad y lo argumentó con el precio: “En 2008 un kilo de carne sintética valía 4 millones de dólares. En 2017 pasó a 5 mil dólares el kilo. Hoy en Montevideo vale 35 dólares el kilo. Es claro que ha venido descendiendo debido a la evolución tecnológica”.

“Si aplicamos la velocidad de desarrollo que tuvo la electrónica en 50 años, entonces para el 2030 la carne artificial costará unos 5 dólares el kilo. En ese momento estará a igualdad de precio. Estoy en desacuerdo con Bill Gates de que los países ricos tienen que comprar carne sintética, creo que los países ricos lo que van a comprar es carne de lujo. El problema que tiene que ocuparnos es que pasa con el mercado de lujo. El desafío de Uruguay es desarrollar la biotecnología y seguir cuidadosamente la producción de alimentos de lujo”, argumentó.

Carrasco atacó este razonamiento asegurando que está hablando “de espaldas a la teoría del valor”.

“Estamos hablando desde la oferta. Es verdad que va a valer 5 dólares, va a ser muy competitivo, pero no alcanza con que tengas un producto barato si el que le da valor, que es el consumidor, no está de acuerdo contigo. Entonces, ¿cuánto tiene que cambiar las tendencias de consumo mundial para que vaya a comer las pastillas del astronauta? La oferta la podrá generar el producto, pero si no tienes alguien que te lo valores no lo vas a poder vender”, declaró.

Con respecto a las palabras de Gates, Carrasco dijo que “está basado en premisas completamente falsas”.

“En 2009 la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) nos tiró arriba que éramos el problema del calentamiento global cuando los vacunos llevan miles de años en el planeta y el calentamiento empieza en 1980. Por ejemplo, la energía fósil se duplicó de 1980 a la actualidad”, dijo.

“Asignarle al ganado vacuno la responsabilidad del calentamiento global es una canallada de la FAO que nos puso en el lugar de invertir la carga de la prueba. Ahora tenemos que demostrar que no somos los culpables. Todavía no están los estudios que demuestren cuál es el global de la contribución de la ganadería al cambio climático. Cuál es el saldo entre emisiones del ganado y por otro lado la captura de carbono en el suelo”, sentenció.

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