25 de febrero de 2021 10:26 AM
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Qué es la hidatidosis, la enfermedad parasitaria que es ignorada en las grandes ciudades

Conocida desde hace un tiempo, la hidatidosis sigue siendo un flagelo para toda Latinoamérica.

La hidatidosis o equinococosis es una grave enfermedad parasitaria del grupo de las zoonosis, es decir que es una de las enfermedades transmisibles de los animales al hombre.

El agente causal es un parásito del perro, la tenia echinococcus granulosus. Este parásito tiene dos etapas en su vida: la de adulto, que se desarrolla en el intestino del perro y de otros carnívoros (como el zorro), y la larvaria que se desarrolla en forma de quiste (“quiste hidatídico”) en las vísceras del ganado ovino, caprino, bovino o porcino.

La forma adulta corresponde a una tenida blanca que mide de 3 a 6 mm de longitud, por lo tanto visible a ojo desnudo, pudiendo existir cientos de ellas en el intestino delgado del perro sin que este sufra daños o síntomas.

Periódicamente este parásito elimina con la materia fecal del perro el último de sus tres segmentos o proglótidos conteniendo alrededor de 800 a 1000 huevos. Estos huevos, envueltos en una sustancia cementante y con una gruesa pared, son desparramados por el viento y los insectos contaminando grandes extensiones de campo, el agua de arroyos y pozos de bebida, verduras, etc., pudiendo también permanecer adheridos a los pelos y ano del perro. Los huevos son, asimismo, muy resistentes a las condiciones climáticas pudiendo resistir un año bajo la nieve. Solo los veranos secos y cálidos logran disminuir su vitalidad.

Los herbívoros ingieren estos huevos al pastorear en campos contaminados. Los huevos eclosionan liberando el embrión contenido en ellos. Pasan a la circulación general y van a instalarse en alguna víscera, especialmente el hígado y el pulmón. Allí comienzan su crecimiento hasta conformar un quiste compuesto por una membrana externa, y otra interna que envuelven una cavidad llena de líquido y de cientos de nuevos embriones producidos a partir de la membrana. Este quiste crece destruyendo la víscera donde está localizado, pudiendo alcanzar el tamaño de 10 o 20 cm de diámetro.

En el perro, de adulto, se desarrolla en el intestino (Shutterstock)

En el perro, de adulto, se desarrolla en el intestino (Shutterstock)

Cuando uno de estos herbívoros es sacrificado por el hombre o muere en el campo y sus vísceras son ingeridas por el perro o por alguno de los otros carnívoros, los cientos de embriones contenidos en el quiste son liberados en el intestino del perro dando cada uno de ellos lugar a una nueva tenia que, en 60 días, comenzará a liberar su último proglótido conteniendo sus 800 a 1000 huevos cada uno. Así, en las zonas endémicas, la contaminación del medio rural y aún de las ciudades es enorme.

El hombre se constituye en un huésped accidental. Al estar en contacto con perros parasitados o ingerir verduras o aguas contaminadas, ingiere también huevos fértiles los cuales son liberados en el estómago, pasan a la circulación general y de allí van a instalarse en el hígado (80% de los casos), en el pulmón (10% de los casos) o en cualquier otra víscera (corazón, riñón, músculos, etc.).

Allí forman, al igual que el ovino, un quiste hidatídico que habrá de comprimir y lesionar la víscera que lo aloja. Este crecimiento puede ser muy rápido (5 o 10 cm en pocos años) y generar síntomas graves con riesgo de muerte para el portador o, en otros casos, comportarse en forma benigna, crecer no más de 5 a 7 cm y envejecer con su portador sin producirle daño en toda su vida.

Fuente: Infobae

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