4 de marzo de 2021 10:01 AM
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Ciencia para un nuevo modelo alimentario

La genómica en la industria de la alimentación ayudará a responder a retos como la salud o la sostenibilidad.

El 18° Congreso AECOC de Seguridad Alimentaria y Calidad contó con la participación del vicepresidente de I+D en Nutrición y Salud de ADM Biopolis, Daniel Ramón, que analizó el papel que jugará la genómica en el futuro de la alimentación. Entre los principales retos actuales para el sector alimentario, Ramón señaló cuestiones como el hambre, la sobrepoblación, los cambios en las tendencias de consumo, el aumento de la esperanza de vida de la población o la obesidad.

Los grandes problemas de la alimentación:

“El principal problema se llama hambre”. Así de drástico se mostró Daniel Ramón al principio de su ponencia. A pesar de un crecimiento económico mundial sin precedentes, 1.100 millones de personas viven en la pobreza extrema y más de 820 millones pasan hambre crónica. “No es una distribución uniforme de los alimentos y en cualquier momento nos puede alcanzar”. La agricultura moderna se ha mostrado eficaz a la hora de contener la hambruna, pero no suficiente, tal y como señalan los datos de la FAO desde 2016 con una tendencia negativa. “Debería remover nuestras consciencias que producimos suficiente cantidad de alimentos para satisfacer la ingesta de todos los habitantes del planeta”, subrayó.

El segundo problema es más evidente para nuestra población y “es nuestra pandemia”, la obesidad, que se ha triplicado en el mundo desde 1975. Hay más de 1.900 millones de adultos con sobrepeso y 650 millones de ellos son obesos. Así, en casi todos los países hay más muertes por obesidad y sobrepeso que por hambre, lo que es un problema provocado por dietas inadecuadas y hábitos de vida poco saludables, pero también por factores genéticos. Además, es particularmente preocupante la obesidad infantil. En España ocupamos la cuarta posición en obesidad infantil en Europa y la 62 en el ranking de países obesos del planeta. “El problema es la evolución preocupante durante los últimos años. En un estudio reciente, científicos del Hospital del Mar concluyen que en 2030 el 80% de los varones españoles y el 55% de las mujeres tendrán sobrepeso o serán obesos, un problema epidemiológico que costará al sistema de la seguridad social unos 3 billones de euros”.

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Por último, el tercer gran problema es la inversión de la pirámide poblacional. Actualmente, el 18,5% de la población española tiene más de 64 años y los octogenarios representan el 5,8% de la misma. España es el quinto país en expectativa de vida, solo por detrás de Japón, Suiza, Singapur y Australia. “Fue Japón quien, en la década de los ochenta, desarrolló la estrategia FOSHU y puso las bases de la alimentación funcional”. El sector de la alimentación para seniors es muy importante y cada vez hay más intereses en desarrollar productos a la carta que se adapten a este colectivo.

En este sentido, la inversión de la pirámide también afecta al establecimiento de parejas y a la infertilidad. En solo una generación, las parejas españolas han aumentado en 10 años la edad en la que deciden tener su primer hijo: de 25 a 35 años. Esto tiene un impacto importante: dependiendo de la Comunidad Autónoma, la tasa de infertilidad ya ronda el 17%, fundamentalmente provocada por el tabaco, el sobrepeso y la contaminación ambiental. “La parte positiva es que cada día tenemos más datos que indican que, al menos parcialmente, la fertilidad puede incrementarse con dietas y aportaciones nutricionales adecuadas”.

Alimentación y sostenibilidad

“El cambio climático es un reto sin igual y debemos ponerlos a trabajar en ello de forma urgente”. En este sentido, la huella hídrica es uno de los principales problemas del sistema alimentario ya que la agricultura consume el 87% del total del agua utilizada a nivel mundial. “La huella hídrica alimentaria es brutal: para obtener 1 kg de carne de vacuno se necesitan 15.000 l de agua; 4.000 para 1 kg de pollo; 8.000 para 1kg de café; y más de 1000.000 para 1 kg de vainilla”.

El problema de los residuos y el desperdicio es también fundamental. Dependiendo del país, se pierde entre la mitad y un tercio de lo producido. En los países pobres las causas principales se dan al principio de la cadena, en el almacenamiento de la materia prima, su transporte y su mal empaquetado; en los ricos, los problemas surgen al final, en el punto de venta y el consumo.

Finalmente existe otro gran inconveniente y es el cambio demográfico. La población del planeta aumenta día a día: en 1800 éramos 880 millones y hoy somos más de 7.000. Además, actualmente la mitad de la superficie está ocupada por ciudades o terrenos agrícolas, por lo que hemos desplazado los sitios de producción de los sitios de consumo. A todo esto, se espera que en los próximos 30 años se pierda la décima parte de terreno agrícola por erosión, salinidad y cambio climático.

“Si a todo lo dicho le sumamos las nuevas tendencias de consumo (orgánico, vegano, no-GMO, libre de alérgenos…), cuando pensemos en cómo innovar en la industria alimentaria debemos tenerlo en cuenta y ser conscientes de que pueden suceder imprevistos, como el COVID-19”, afirmó Daniel Ramón.

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Daniel Ramón, vicepresidente de I+D en Nutrición y Salud de ADM Biopolis, durante su ponencia.

Y llegó la genómica…

El portavoz de ADM considera que la genómica dará respuesta a muchos de estos retos. “Sabemos que hay muchas patologías que provocan cambios en el microbioma digestivo y que, identificándolas, podemos prevenirlos a través de la dieta”, ha avanzado, a la vez que ha afirmado que la genómica aplicada en el sector alimentario supondrá avances en salud, pero también en la sostenibilidad, calidad y seguridad alimentaria en la producción de productos.

Ramón señalo que la integración de la genómica en la producción de alimentos “no es ciencia ficción”, y ha citado el caso de empresas que, por ejemplo, replican las proteínas de la leche de vaca para aplicarla en lácteos veganos, producen compuestos aromáticos con un impacto medioambiental mínimo o, incluso, son capaces de secuenciar el microbioma de los consumidores para sugerirles dietas personalizadas.

El portavoz de ADM consideró que la genómica dará respuesta a muchos de estos retos. “Sabemos que hay muchas patologías que provocan cambios en el microbioma digestivo y que, identificándolas, podemos prevenirlos a través de la dieta”, avanzó, a la vez que afirmó que la genómica aplicada en el sector alimentario supondrá avances en salud, pero también en la sostenibilidad, calidad y seguridad alimentaria en la producción de productos.

Ramón aseguró que la integración de la genómica en la producción de alimentos “no es ciencia ficción”, y citó el caso de empresas que, por ejemplo, replican las proteínas de la leche de vaca para aplicarla en lácteos veganos, producen compuestos aromáticos con un impacto medioambiental mínimo o, incluso, son capaces de secuenciar el microbioma de los consumidores para sugerirles dietas personalizadas.

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