8 de marzo de 2021 08:42 AM
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Los récord de Formosa: Colocó a dos ministros de Agricultura, pero tiene uno de los campos más postergados de la Argentina

CompartiremailFacebookTwitterLa provincia de Formosa ostenta algunos curiosos récords- Uno de ellos fue que en los últimos cinco años colocó en el gobierno nacional a dos ministros de Agricultura . El radical y ruralista Ricardo Buryaile, opositor al gobernador Gildo Insfrán, ocupó esta cartera nacional entre 2016 y 2017. Y el peronista Luis Basterra, que creció […]

La provincia de Formosa ostenta algunos curiosos récords- Uno de ellos fue que en los últimos cinco años colocó en el gobierno nacional a dos ministros de Agricultura . El radical y ruralista Ricardo Buryaile, opositor al gobernador Gildo Insfrán, ocupó esta cartera nacional entre 2016 y 2017. Y el peronista Luis Basterra, que creció políticamente bajo el ala de Gildo Insfrán, ejerce ese cargo desde diciembre de 2019.

Y sin embargo, la propia Formosa tiene un sector agropecuario muy precarizado y bastante injusto en su conformación y en la distribución de los recursos.

Los resultados preliminares del último Censo Agropecuario Nacional (CNA 2018) permiten construir esta radiografía sobre el agro formoseño. En la provincia del gobernador eterno, existen 8.037 explotaciones agropecuarias, apenas el 3,2% de los 250.881 establecimientos registrados a nivel nacional. La mayoría de ellas, unas 6.500, tienen menos de 1.000 hectáreas. Y hay solo 15 empresas que tienen más de 15 mil hectáreas.

Existen por tanto en Formosa cerca de 8.000 productores. En el Censo Agropecuario 1988 (treinta años atrás de la última medición), había en la provincia 12.181 explotaciones agropecuarias. En el Censo 2002, ya con Gildo en el poder, se registraron a 9.962. Es decir que con cada censo se vienen perdiendo unos 2.000 productores. La tasa de concentración de la actividad rural ha sido en Formosa tanto o más elevada que en el resto del país.

¿Y cómo viven esos productores? ¿Qué hacen? ¿Con qué infraestructura cuentan? Bueno, los indicadores que surgieron del CNA 2018 no son muy halagüeños ni para la gestión nacional, que ya tuvo dos ministros formoseños (en realidad, Basterra es nacido en el Chaco pero se proyectó políticamente en esa provincia), y mucho menos para la gestión provincial, que está en manos de Insfrán desde 1995.

En Formosa, para empezar, en Formosa casi no hay soja, salvo unas pocas hectáreas. Cuando en 2016 -bajo la gestión de Buryaile- se pagaron las compensaciones a los fletes para los productores del Plan Belgrano solo una firma grande de esa provincia las cobró por sus ventas del poroto. Este año, Basterra logró pagar algunas devoluciones de retenciones a los pequeños productores sojeros y según la poca información oficial disponible no había beneficiados en su provincia.

En las 4,7 millones de hectáreas que ocupan las explotaciones agropecuarias formoseñas solo hay 277 mil que son agrícolas. Allí los cultivos predominantes son los cereales y las hortalizas. Solo una cuarta parte de los 8 mil productores llevan a cabo alguna actividad agrícola.

Hay, en cambio, 5.820 productores que llevan adelanta alguna actividad ganadera, en especial la cría de bovinos. Formosa, según el censo oficial, tenía un stock de aproximadamente 1,25 millones de cabezas bovinas, la mayor parte vacas, además de unos 60 mil ovinos, unos 100 mil caprinos, 80 mil porcinos y unos 50 mil caballos.

La inmensa mayoría de los productores formoseños desarrollan su actividad en condiciones muy precarias. Solamente 2.115 explotaciones rurales tienen algún tipo de gestión administrativa. Menos del 10% del total tiene acceso a un computadora.

Menos todavía, solo 633 explotaciones de las 8 mil existentes, cuentan con acceso a internet.

Solo 589 productores tienen crédito bancario.

Apenas 215 explotaciones contrataron algún tipo de seguro.

Una ínfima cantidad de 59 empresas operaron en los mercados de futuro.

Solo 1 de cada 4 productores reconoció recibir asesoramiento de terceros, en especial desde instituciones provinciales.

Más del 10% de las explotaciones formoseñas (900 en total) declararon haber sufrido hechos de inseguridad en los últimos tiempos.

El asociativismo es casi desconocido en Formosa, donde solo 118 productores dijeron pertenecer a cooperativas, otros 405 reconocieron estar afiliados a asociaciones gremiales y solo 135 explotaciones se declararon vinculadas con organizaciones técnicas. Recordamos que hay que comparar siempre contra un total de 8.000.

En este escenario, la penetración de los gobiernos (en especial el conducido por el propio Gildo) es mayor aquí que en otras provincias, ya que 1.113 establecimientos rurales dijeron haber recibido apoyo de programas públicos y 1.047 incluso admitieron haber cobrado subsidios de algún tipo. La inmensa mayoría de la Provincia y muy pocos desde la órbita nacional.

De las más de 4,5 millones de hectáreas ocupadas por actividades productivas, una porción importante (3,2 millones) pertenece a productores que manejan sus propios campos. Los arrendamientos no son cosa frecuente en esas tierras. Sí lo es que el Estado tiene una gran cantidad de campos que son ocupados por diversos tipos de producciones, en especial por comunidades. Existen casi 620 mil hectáreas de tierras fiscales ocupadas con permisos.

En medio de esta precariedad, de las 8 mil explotaciones agropecuarias solamente 23 tienen algún acceso a equipos o sistemas de riego y casi la mitad no está ni siquiera conectada a la red eléctrica.

La mayoría de los productores formoseños no cuenta con maquinaria propia. Había en 2018, según el CNA del Indec, solo 2.056 tractores en la provincia, de los cuales el 75% tenía más de 15 años de edad.

El parque de maquinaria formoseño se completaba con 88 cosechadoras (la mayoría también muy viejas) y 400 sembradoras.

Se estimaba que solo 29.256 personas habitaban en las zonas rurales de la provincia, donde había un total de 1.500 viviendas deshabitadas, o taperas. Había residentes en la mayor parte de las explotaciones declaradas (6.776 sobre un total de 8 mil).

La mayor parte del agro formoseño realiza actividades de subsistencia y por eso los empleados rurales declarados en dichas explotaciones son menos que los productores que habitaban en su propio campo: se detectaron solo 2.900 trabajadores habitando en el medio rural contra 5.800 productores que moraban en el campo.

La participación de Formosa dentro de la estadística nacional es mayor en un ítem vergonzante del censo agropecuario: los productores analfabetos eran 447, lo que representa cerca del 6% del total.

Allí también está Formosa cerca del récord, pero no tanto como el lujo que se pudo dar al colocar dos ministros nacionales de Agricultura en menos de un lustro. Ese es un blasón que muy pocas provincias pueden ostentar, aunque queda claro que ninguno de ellos haya sido profeta en su propia tierra.

Fuente: Bichos de Campo

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