9 de marzo de 2021 11:21 AM
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Seis directrices para el manejo de los impactos de las especies invasoras

Una iniciativa para reducir el impacto de especies exóticas congregó a científicos de Brasil, Argentina, Chile y el Reino Unido. Sus resultados fueron publicados en la revista 'BioScience'

Las especies exóticas invasoras provocan impactos ambientales, sociales y económicos negativos. Un ejemplo de ello, entre muchos, lo constituye la gramínea conocida como pasto señal, de origen africano, que se introdujo en Brasil para generar pasturas destinadas a la cría de ganado bovino y que se ha convertido en una gran amenaza a la supervivencia de especies nativas y a la biodiversidad a diversas escalas espaciales.

La erradicación completa de especies exóticas invasoras suele ser inviable. Y los intentos realizados en tal sentido ya han traído aparejados resultados indeseables e incluso perjudiciales, pues el mero retiro de la especie exótica invasora no reconstituye el ambiente, tal como se constata en los casos de áreas de Cerrado (la sabana brasileña) invadidas por pinos. Por eso mismo, y teniendo en cuenta que a las especies exóticas invasoras que no puede erradicárselas debe administrárselas constantemente, científicos de Brasil, Argentina, Chile y el Reino Unido definieron los ejes estratégicos de una política que apunte a ello, con enfoque en la mitigación de los impactos más que en la eliminación de las especies.

El proyecto resultante, al que se le dio el nombre de CONTAIN (“contener”, en inglés), surgió de una convocatoria a la presentación de propuestas emitida en el año 2018, en el marco de un acuerdo de cooperación entre la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo – FAPESP e instituciones del Reino Unido (Natural Environment Research Council, UK Research and Innovation y Newton Fund), Argentina (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), Chile (Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica) y Perú (Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica).

Esta iniciativa apunta a definir y desarrollar herramientas de manejo que permitan optimizar el control de especies exóticas invasoras en horizontes de mediano y largo plazo. La participación del grupo brasileño, con sede en la Universidade Estadual Paulista (Unesp), se encuentra bajo la coordinación de Alessandra Fidelis, docente del Instituto de Biociencias de la Unesp en su campus la localidad de Rio Claro.

Un estudio elaborado por los integrantes del CONTAIN fue el tema de un artículo publicado recientemente en el periódico científico BioScience. Este trabajo contó con el apoyo de la FAPESP en el marco de un proyecto de investigación a cargo de Fidelis.

“Nuestro estudio apuntó no solamente hacia las invasiones en sí mismas, sino también a estipular directrices para la interacción con gestores, con el objetivo de contener la proliferación de las especies y mitigar sus impactos”, dice la investigadora.

El estudio utilizó como definición de especies exóticas invasoras a aquellas que “transitan con éxito por los tres estadios iniciales de invasión (transporte, introducción y establecimiento) y, acto seguido, establecen múltiples poblaciones autosostenibles, compuestas por ejemplares que se reproducen, sobreviven y se dispersan, en un paisaje que va más allá su distribución original”. E indicó que un subconjunto “produce una gama de impactos ambientales, sociales y económicos negativos a diversas escalas espaciales”.

En ese vasto subconjunto, se enfocaron las siguientes especies exóticas invasoras: en Brasil, el pasto señal y otras gramíneas de origen africano (especies introducidas para el cultivo de pasturas destinadas a la alimentación del ganado vacuno) y los árboles del género Pinus (introducidos provenientes del hemisferio norte para la producción de pulpa y resina); en Argentina, el visón (un mustélido de origen norteamericano introducido para la producción de pieles) y los árboles de los géneros Pinus y Ligustrum (este último de origen asiático y utilizado para la arborización), y en Chile, el pino, el visón y la avispa chaqueta amarilla (de origen desconocido).

“Definimos seis criterios de planificación para mitigar los impactos. Los tres primeros configuran un estudio minucioso de la situación, que comprende el mapeo de la presencia de la especie exótica invasora en la región y su distribución espacial, la investigación acerca del tiempo que hace que esta especie invasora está presente y el análisis de lo que sabemos acerca de los impactos que la misma causa”, informa Fidelis.

“Los tres criterios siguientes se refieren a la respuesta que podemos darle a esta situación: qué tipos de intervenciones son factibles desde el punto de vista técnico, social y económico, y qué consecuencias negativas pueden ocasionar estas intervenciones; a lo que se le suma un balance de los costos y los beneficios de las intervenciones, y sus consecuencias”.

La actual pandemia ha explicitado con claridad meridiana los riesgos que la degradación de los ambientes naturales puede causar. Y la urgencia de la implementación de políticas de control y mitigación sólidamente basadas en conocimientos científicos. “En el caso de las especies enfocadas en nuestro estudio, tenemos un motivo extra, y que es un motivo bastante fuerte, para implementar estas políticas, pues se ha descubierto que el visón es un transmisor del nuevo coronavirus”, comenta Fidelis.

Todo esto solo será efectivo, por supuesto, si los conocimientos generados en las universidades e institutos de investigación extrapolan el ambiente académico y la sociedad los abraza, especialmente los gestores públicos y privados.

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