9 de diciembre de 2010 10:01 AM
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La “fiesta del lomo”: un subsidio que llegó a los ricos y pagaron los pobres

El corte se vendió a un precio muy bajo, lo que impidió abaratar los cortes populares.

La política de carne barata que impuso desde 2006 el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, no solo condujo al actual escenario de caída del stock ganadero, fuerte suba de los precios y exportaciones en sus mínimos históricos . Según un análisis de las rurales cordobesas nucleadas en CARTEZ, también provocó que durante largo tiempo los productores y las capas sociales de menor poder adquisitivo subsidiaran al consumidor del corte más exclusivo del bovino . En tres años, según ese cálculo, quienes comieron lomo gozaron de un subsidio encubierto de 1.250 millones de pesos.“El subsidio del lomo durante tres años trajo como consecuencia que hoy todos los argentinos paguemos más cara la carne”, señaló el titular de CARTEZ, Néstor Roulet, relanzando la eterna polémica sobre cuánto debería costar el kilo de lomo en la Argentina . El clímax de ese debate se produjo en pleno conflicto agropecuario de 2008, cuando Alfredo De Angeli desafió: ” El que quiera lomo que lo pague a 80 pesos” . El kirchnerismo le saltó al cuello.El debate es sencillo. Emulando el “modelo uruguayo”, ruralistas y frigoríficos pretenden que el Gobierno no impida la exportación de lomos y otros cortes de alto valor, ya que las ganancias obtenidas en el extranjero servirían para abaratar aquí los cortes de consumo popular, como el asado. Moreno regula las exportaciones desde 2006. Y hasta que todo estalló planchó los valores de la hacienda, sin distinguir lomos de osobucos .Ahora que la notable escasez de ganado (el stock cayó de 58 a 49 millones de cabezas en cuatro años) produjo una violenta corrección de todos los valores y el precio del lomo promedia los 60 pesos por kilo (con picos de 90 pesos, es decir por encima de lo que planteaba De Angeli), el titular de CARTEZ no quiso dejar pasar la chance de facturar el pifio histórico del secretario de Comercio.”Mediante la hipótesis equivocada de que si el novillo en pie estaba barato iba a estar barata la carne en el mostrador, el Gobierno subsidió el lomo a 2 millones de personas, de los 40 millones de habitantes, que con seguridad podían pagar lo que correspondía”, dijo Roulet.La cuenta es la siguiente. Con una faena anual promedio de 12 millones de cabezas, el país produce unas 24 millones de piezas de lomo. En el trienio 2006/08, el corte se vendió aquí a un valor promedio de 30 pesos por kilo, cuando de haberse exportado podrían haberse obtenido no menos de 47 pesos (equivalentes a los 12 mil dólares pagados por la Cuota Hilton). La diferencia sería de 17 pesos por kilo y de casi 24 pesos por pieza de lomo (de 1,4 kilos). En 18 millones de lomos que no se pudieron exportar, la pérdida de ingresos llega a $ 428 millones anuales. O 1.285 millones en todo el período.Según Roulet, en definitiva, ese es el dinero que desde 2006 pagaron de menos los consumidores que podían acceder a un plato de lomo de manera asidua, a los que estimó en no más del 5% de la población.El festival del lomo , según el ruralista, recayó en los productores. Y en los argentinos de menos ingresos, que terminaron pagando más caros los cortes populares.

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