17 de marzo de 2021 12:07 PM
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Más aumentos en el gasoil, más palos en la rueda para producir

Las subas de precios recurrentes, la actualización obligatoria trimestral por IPC del Impuesto a los Combustibles Líquidos, y el impuesto al dióxido de carbono, aumentan la presión fiscal recaudada con cada carga.

El nuevo aumento aplicado a los combustibles, que incluye al gasoíl, entre otros productos,    tendrá una incidencia extra de 19.200 millones de pesos, lo que representa un incremento de 6,40 pesos.

En ese sentido Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) reiteró hoy su malestar por el cuarto aumento en menos de dos meses y medio, mientras que YPF sigue avanzando en su intención de financiar sus ambiciosos proyectos de inversión a través del aumento de sus combustibles, forzando así los precios de venta de un insumo sensible y esencial en las distintas cadenas productivas del país.

Las subas de precios recurrentes, la actualización obligatoria trimestral por IPC del Impuesto a los Combustibles Líquidos, y el impuesto al dióxido de carbono, aumentan la presión fiscal recaudada con cada carga y es que, en algunos casos, el 47% de lo pagado en la factura de combustible son impuestos.

Todo esto seguirá agravando la delicada situación de las pymes, erosionando las cadenas de producción y golpeando el poder adquisitivo, y “el bolsillo de la gente”, estos aumentos en la presión tributaria ya no se toleran más y queda de manifiesto cuando se analiza, que incide en cualquiera de los eslabones de la producción y el consumo.

Solo tomando este último aumento, el Campo aportará anualmente unos adicionales 9.000 millones de pesos en concepto de impuestos.

Estos aumentos agravan la delicada situación de las pymes, erosionando las cadenas de producción y golpeando el poder adquisitivo, y “el bolsillo de la gente”

De acuerdo al Depto. Económico de CRA, si lo convertimos en maíz, el aumento representa poco más de un millón de toneladas de la presente cosecha y la presión tributaria de ese aumento unas 508.000 toneladas del mismo.

En un escenario de sequía, con una cosecha que no será la esperada; lejos de menguar, la voracidad fiscal del Estado no parece tener límites, esto es un escalón más de incremento a la cuasi confiscatoria presión tributaria que se ejerce sobre todos los sectores productivos de la Argentina.

“La situación es cada vez más inviable, se desarman los esquemas productivos de alto impacto; y las cadenas del ensamble productivo del país entran en esquemas defensivos para tratar de sobrevivir, y es que el bolsillo es siempre el mismo y ya no da para más”, concluye el planteó de CRA. 

Fuente: NAP

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