21 de marzo de 2021 13:33 PM
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LOS DESAFÍOS QUE VIENEN DEL LOTE

En una jornada a campo se analizaron las principales patologías de la soja y el maíz. La aparición de roya completa un escenario muy desparejo marcado por lluvias intermitentes, que obligan a reforzar el monitoreo y el manejo agronómico.

En esta oportunidad, el evento tuvo un carácter mixto, ya que primero se realizó una recorrida a campo limitada a un número de personas que permitan cumplir los protocolos sanitarios. Luego, el evento fue transmitido por redes sociales para aquellos que no pudieron asistir.

Los organizadores lo dividieron en 4 estaciones: las dos primeras relacionadas con la Soja y sus enfermedades, fungicidas, malezas y herbicidas. Plagas, insecticidas y defensas (bioestimulantes). Las dos últimas centradas en el Maíz, sus enfermedades (fungicidas) y malezas (herbicidas).

La gran novedad fue la aparición de la Roya de la Soja en el lote, que disparó el alerta sanitario, horas antes de la concreción del seminario. “Hoy ha dado positivo a Roya de la soja, que si bien no se está dando en todo el territorio nacional, nos marca la gran cantidad de horas de mojado que tiene el cultivo y los que han tenidos lluvias parecidas a esta zona, y nos marca unos 30 días donde debemos manejarla bien, para no estar perdiendo hojas ni sufrir defoliación”, advirtió Margarita Sillón, responsable de las dos primeras estaciones.

En diálogo con Campolitoral, remarcó que se detectaron los primeros dos lotes comerciales el 6 de marzo a través de la confirmación de las pústulas en microscopio. “Es una enfermedad de importancia regional y no nacional, porque en general no afecta a todo el cultivo, más bien las zonas de la Mesopotamia y el NOA. Es un hongo biótrofo que llega desde Brasil”.

La fitopatóloga destaca que las condiciones climatológicas fueron predisponentes. “Las temperaturas entre 16 y 24° y al menos 6 horas de mojado, han permitido que el patógeno progresara más rápidamente porque es policíclico”. Sin embargo, se encargó de transmitir calma. “A partir de esa detección, vemos que no hay un avance importante de la enfermedad, porque si bien hubo temperaturas altas, ahora van bajando. Eso sí, se debe profundizar el monitoreo”, advierte.

En este sentido, aconsejó mirar bien abajo. “La detección temprana es en el estrato inferior, extrayendo folíolos. En el lado de abajo de las hojas se van a observar las pústulas, que son casi transparentes, y sólo se pueden apreciar bien con lupa”. A partir de allí, se saca el porcentaje de folíolos (se determina la incidencia), y a partir de eso se ve si se debe aplicar un fungicida. En muchos lotes ya se aplicaron por otras patologías y ya están cubiertos. Según Sillón, la detección temprana sirve de alerta para toda la región, que a partir de ahora debe profundizar el monitoreo y el aviso que la enfermedad ya está, y a partir de ahora va a ser distinta la situación en cada cultivo de soja.

Para todos los gustos

Pero la campaña contempla múltiples realidades que exhiben problemas de todo tipo. Así lo explicó la especialista, quien aclaró que la oleaginosa tiene enfermedades de dos grandes tipos: vasculares o foliares. “La gran diferencia es que las primeras están ocasionadas por patógenos del suelo o la semilla que van a disminuir la cantidad de plantas sanas en el cultivo, y las más importantes en la zona es la podredumbre por fitoftora (Phytophthora sojae). Uno la asocia a las lluvias o inundaciones, aunque en la zona también hay enfermedades típicas de las épocas secas, pero esa es una de las características de este año: zonas con mucha lluvia y muy cerca zonas donde no ha llovido casi nada”. Según explicó, este hongo se reconoce por plantas marchitas con una lesión negra desde el suelo hasta unos 30 cm de la planta.

En esta zona también se detecta mancha marrón (Septoria glycines) “que marca amarillamientos en los cultivos con necrosis y lesiones irregulares con unas puntuaciones negras en las que se ven las estructuras del hongo”. Finalmente, otra enfermedad que suele comenzara principios de marzo es Tizón morado de la hoja y mancha púrpura de la semilla de la Soja (Cercospora kikuchii).

Sillón remarca que también hay presencia de otras “visitas” al lote, como la mancha anillada (Corynespora cassiicola), aunque si bien es bastante más difusa en la zona, ya comienza a expandirse en la franja central de Santa Fe. “También vamos a ver algo de mancha de ojo de rana (Cercospora sojina), sobre todo en los grupos de madurez más cortos. Y mildiu (Peronospora manshurica), que es otro de los problemas asociados a la roya de la soja”.

Por todo eso, la fitopatóloga considera que es importante ajustar bien el diagnóstico para no cometer errores, porque también se han detectado bacterioris, por lo que suele ser un error decidir aplicar fungicidas en estos casos.

Fertilizantes y bioestimulantes

Para Florencia Magliano, otra de las disertantes en el SEPA, un cultivo sano es un cultivo normal. “En los últimos años, con el mejoramiento genético se fueron perdiendo características que las hacían más resistentes, detrás de una mayor producción (pelos, tricomas, etc.). Pero hoy hay herramientas para mejorar ese estado. Por un lado, tenemos los fertilizantes. Plantas bien nutridas se bancan mejor el ataque de patógenos, ya sea necrótrofos (se alimentan del tejido muerto) o biótrofos, los que pueden recibir un ataque mayor”, aclaró.

También hay otras moléculas que actúan como bioestimulantes, capaces de estimular los mecanismos de defensa. “Estos mecanismos pueden ser internos o externos, en cuyo caso se aplican por fuera de la planta y es reconocida por el sistema de defensa de la misma que activa los genes de defensa, los que desencadenan ciertos procesos tales como la disminución de etileno, o el aumento de ciertas hormonas que hacen que esa planta quede más defendida (aumento de paredes celulares, de lignina, etc). En definitiva, estrategias que permitan optimizar la defensa de las plantas ante el ataque de los patógenos y enfermedades”.

Entender el lote, entender las plagas

Según Roberto Peralta, todo pasa por el monitoreo sanitario de los cultivos. “Estamos viendo un maíz cuya principal plaga es el cogollero, cuyo tamaño preocupa porque el daño ya lo estamos observando en etapa (de V1 a V6). Es una oruga que hace mucho daño en la espiga”. Para “Beto”, la ausencia de monitoreo es el problema que causa más daño, porque cundo lo vemos el problema y la oruga ya está adentro. En este sentido remarcó que los controles químicos son de baja eficiencia, sobre todo para la producción de granos. El especialista cordobés hizo hincapié en que también hay que diferenciar el pulgón del maíz que además se manifiesta en el sorgo, y que no es lo mismo que el pulgón amarillo del sorgo que se ve mucho en el centro norte de Santa Fe. “Esta plaga ha hecho muchísimo daño, sobre todo por la falta de monitoreo del sorgo. Y cuando se detectó ya era tarde. Tenemos que tratar de entender la plaga y entender el cultivo”, insiste.

Finalmente, José Menegón planteó que el dilema de las malezas pasa por ver de dónde venimos y hacia dónde vamos en el mundo de los herbicidas. “Para 2050 se estima una población de 9 mil millones de personas, no apto para segur proveyendo agua dulce, energía ni alimentos. Y a nosotros como agrónomos, esto nos compete sobremanera, ya que formamos parte de la gran cadena de la producción alimenticia”.

“En 2021 existen 197 especies de malezas resistentes, que alcanzan un total 383 biotipos (383 problemas). Para solucionarlos, en los 14 cultivos con la mayor superficie productiva, se usan 65 principios activos que pertenecen a 10 mecanismos de acción, los que tuvieron una gran evolución hasta la década del 80. Luego de esto, se cortó hasta la actualidad. Desde los 70 a la actualidad, el incremento de resistencia ha tenido un crecimiento lineal hasta ahora, estamos perdiendo la carrera contra la biología, no hay que competir contra la biología, sino contra el control de las malezas que nos están ganando”.

“Necesitamos un cambio de paradigma, activando estos mecanismos de prevención eficaces técnicamente sustentables”. Rotación de cultivos, rotación de mecanismos de acción, cultivos de cobertura, disminuir los tiempos de barbecho largo, empezar a conocer mejor la fisiología de nuestros cultivos, conocer en profundidad a la historia de nuestro lote, de dónde viene y hacia dónde va para mejorar las decisiones, elegir los principios activos a usar. Control químico y cultural alterado o combinado”.

Federico Aguer

Fuente: ellitoral.com

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