26 de marzo de 2021 13:22 PM
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La enfermedad en humanos por las “vacas locas”, 25 años después: así la gestionó Europa

El 25 de marzo de 1996 la Unión Europea recomendó la prohibición de las exportaciones de vacuno británico y sus productos derivados para intentar evitar la expansión del “mal de las vacas locas”, una enfermedad que llegó a España cuatro años después.

La comunidad científica sigue a la caza del origen de la COVID-19, una enfermedad que hasta ahora ha causado más de 2,7 millones de muertes en todo el mundo. Un año después del inicio de la pandemia, las evidencias parecen apuntar a que el virus dio el salto al ser humano desde una colonia animal.

La lista de enfermedades con potencial para transmitirse de animales a personas es larga y hace tan solo 25 años las autoridades sanitarias de Europa trabajaban para evitar otra crisis sanitaria causada por una de ellas.

La encefalopatía espongiforme bovina (EEB) es una enfermedad neurológica mortal que afecta a las vacas adultas. Aunque fue descrita por primera vez en Reino Unido en 1986, la alarma del conocido como “mal de las vacas locas” estalló en el país en 1996. Ese año científicos británicos anunciaron los primeros casos en personas de la variante de la Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, causada por el consumo de alimentos procedentes de vacas afectadas por la EEB.

Juan José Badiola, director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de la Universidad de Zaragoza, cuenta a Newtral.es que esta enfermedad humana, de carácter neurodegenerativo, inicialmente provoca en la persona afectada trastornos psiquiátricos que evolucionan a una demencia y que, tras pocos meses, causan su muerte.

Deterioro mental, cambios en la personalidad, ansiedad, depresión, pérdida de memoria, trastornos de la visión, insomnio y dificultades en el habla son algunos de los síntomas que sufrieron los pacientes de esta enfermedad, de la que ya no existen casos. 

La variante de la Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob supuso una revolución en los controles de seguridad alimentaria y el Comité Veterinario de la Unión Europea prohibió el 25 de marzo de 1996 las exportaciones de vacuno británico y sus productos derivados para evitar su expansión por otros países del continente.

En un intento por impedir la llegada de la enfermedad a España, el Ministerio de Sanidad y Consumo también prohibió en mayo de 1999 la introducción en el territorio nacional de tejidos y productos como los intestinos de animales bovinos, ovinos o caprinos de cualquier edad y los cráneos, ojos, amígdalas de estos animales procedentes del Reino Unido, Irlanda, Portugal, Francia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Suiza y Liechtenstein.

Las causas del “mal de las vacas locas”

A diferencia de la COVID-19, detrás de la EEB no había ningún virus. Según Badiola, esta enfermedad se originó por el consumo de piensos que habían sido fabricados con harinas de carne y hueso contaminadas con una proteína infecciosa llamada prion.

Los priones se encuentran de manera natural en el organismo de animales y personas, principalmente en el cerebro, pero, cuando cambian su estructura, pueden convertirse en neurodegenerativos. 

Desde la Agencia Reguladora de Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aclaran que, por razones que no se comprenden completamente, “un prion normal se transforma en un prion anormal que es dañino. El cuerpo de la vaca enferma ni siquiera sabe que el prion anormal está presente. Sin saber que está presente, el cuerpo de la vaca no puede combatir la enfermedad”.   

Las autoridades británicas prohibieron en 1988 el uso en su territorio de estas harinas para los piensos derivados y dedicados al ganado bovino. Sin embargo, permitieron la exportación de estos productos, “lo que se convirtió en clave en la extensión de la enfermedad”, según las autoridades sanitarias españolas.

En España el “mal de las vacas locas” no llegó hasta el año 2000. “Los dos primeros casos de EEB se identificaron en nuestro laboratorio en el mes de noviembre del 2000, en dos vacas procedentes de Galicia, y en poco tiempo se fueron identificando nuevos animales con la enfermedad en otras regiones españolas, hasta alcanzar una cifra cercana a los 800 casos en todo el país”, recuerda Badiola.

La enfermedad por el “mal de las vacas locas” en ciudadanos españoles

Según datos de la FDA, 232 personas en todo el mundo se enfermaron con la variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob y, desafortunadamente, todas murieron.

En España se contabilizaron 5 víctimas mortales. El primer caso, según el Instituto de Salud Carlos III de Madrid (ISCIII), se detectó en 2005 en la capital española. En 2007 y 2008 se diagnosticaron otros cuatro, tres de los cuales residían en Castilla y León y el último en Cantabria.

Una de las medidas que se tomó en España para evitar la expansión de la enfermedad fue prohibir la donación de sangre de las personas que vivieron en Reino Unido durante al menos un año entre 1980 y 1996.

“Esa decisión se tomó porque se supo que, en las personas infectadas con priones, estos podían detectarse en la sangre en algún momento del largo periodo de incubación de la enfermedad antes del desarrollo de los síntomas clínicos, y por lo tanto, podrían eventualmente transmitirlos a las personas que recibieran esa sangre contaminada y causar en ellos la enfermedad”, explica Badiola.

“La restricción sigue en vigor debido al largo periodo de incubación de la enfermedad humana que puede durar varios años, por lo que no se puede descartar que todavía pudiera haber personas portadoras de los priones causantes de la enfermedad”, añade el experto.

Aún sigue habiendo casos de personas con la enfermedad de Creutzfeldt-Jackob, pero no con la variante causada por comer alimentos contaminados con “el mal de las vacas locas”.  

El científico señala que “no es probable que vuelvan a detectarse estos casos”, puesto que aún sigue vigente la prohibición del uso en la UE de las harinas de carne y hueso identificadas como las causantes de la enfermedad bovina.

Fuentes:

  • Juan José Badiola, director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de la Universidad de Zaragoza.
  • Informe de la FDA sobre la variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jackob.
  • Informe del ISCIII sobre la variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jackob.
  • Comparecencia de Sanidad en 2001 en el Congreso sobre la enfermedad de Creutzfeldt-Jackob.

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