29 de marzo de 2021 22:39 PM
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¿Cuáles son los desafíos de la ganadería argentina en la lenta recuperación pospandemia?

“El amesetamiento de los precios de la hacienda obliga a repensar los escenarios probables respecto de faena, exportación y consumo interno”, dijo Miguel Gorelik, director de valorcarne.com.ar

Guillermo D. Rueda

   “La cadena de ganados y carnes de la Argentina deberá enfrentar, este año, los desafíos que imponen la lenta superación de la pandemia a nivel global; los problemas económicos locales y la política de anclaje del tipo de cambio que el Gobierno lleva adelante para luchar contra la inflación; y todo, en un marco de año electoral”.

   Para el Lic. Miguel Gorelik, director de la página especializada sobre mercados cárnicos valorcarne.com.ar, todo indica que es un año en que los ganaderos tratarán de retener animales y de expandir los rodeos.

   “Será con precios que, aun bajando, van a estar en niveles históricos importantes. Los sistemas de cría, recría y terminación a pasto, con y sin suplementación, estarán más activos que el feedlot, complicado por el alto costo del maíz”, explicó.

Lic. Miguel Gorelik, director de valorcarne.com.ar.

   “Esto también va a redundar en un cierto retraso en la producción de carne porque, aún con los mismos animales, un esquema más pastoril, por más intensivo que sea, actúa en forma menos acelerada que el feedlot”, aclaró.

   Gorelik sostuvo que, en este contexto, el dato más alentador llega desde el exterior.

   “Con una caída tan fuerte del producto bruto mundial en 2020 por las medidas tomadas para combatir la pandemia, los analistas confían ahora en un resurgimiento fuerte para la economía global, con un horizonte de impacto en el comercio”, aseguró.

   También dijo que, en este sentido, están centradas las mayores esperanzas para la ganadería de nuestro país. Y que ojalá que las políticas económicas permitan aprovecharlo.

El año electoral

   Respecto del consumo interno de carne vacuna, Gorelik dijo que es algo siempre preocupante para los políticos, sobre todo en años electorales.

   “Si bien el consumo aparente de este mes de enero arrojó una cifra por debajo de los 40 kilos per cápita al año, un piso histórico, nunca se puede tomar el dato de un solo mes para plasmar una tendencia. Mucho menos, con un enero tan anómalo como el último”, admitió.

   “De concretarse nuestro pronóstico de una menor faena para este año y de una exportación aún en niveles importantes, hay que pensar en que el consumo este año va a tener una nueva baja, pero más próximo a los 50 kilos per cápita de lo marcado el primer mes del año”, aclaró.

   También dijo que esta baja hay que ponerla en contexto.

  “No es un fenómeno de la pandemia ni de los últimos años; es una constante de las últimas cinco décadas y estrictamente un problema de oferta”, sostuvo.

   Gorelik añadió que la Argentina cuenta con, básicamente, la misma producción de carne que tenía hace 50 años, cuando la población creció un 75 % en este mismo período.

   “El problema es que la producción no ha aumentado porque el conjunto de las políticas económicas y, en particular, las dirigidas al agro y a la exportación de carnes, han provocado desincentivos a la inversión de largo plazo, algo necesario para el crecimiento de la ganadería”, explicó.

   En cuanto al precio de las principales categorías comercializadas en el mercado de Liniers, Gorelik contó que siguen firmes y se mantienen parejas.

   “En términos nominales apenas supera el promedio de (este) febrero. De seguir así, probablemente tenga una pequeña caída de 1 o 2 % en términos reales”, indicó.

   “Pero lo cierto es que estamos comparando con un mes en que se alcanzó el mayor valor real en 60 años”, aseveró.

   Asimismo, señaló que un dato a tener en cuenta es que este alto nivel de precios no se condice con lo sucedido con la carne al mostrador, existiendo una brecha del orden del 15 % entre los movimientos de uno y de otro.

   “Se trata de un porcentaje muy alto para el margen habitual del sector comercial, ya sea frigoríficos consumeros, matarifes y carniceros, que abre el interrogante: ¿hasta cuándo se mantendrá esta situación, sin que haya un aumento importante de la carne al público o una baja en el precio de la hacienda?”, expresó.Recibí los Newsletters de La Nueva sin costo

   “Igualmente, teniendo en cuenta las condiciones generales de la economía todo parece indicar que es más probable que suceda una caída en el valor de la hacienda”, añadió.

   “La buena noticia es que, a pesar de la lógica anterior, los precios siguen sosteniéndose; incluso, cuando comienza a aparecer una oferta de hacienda abundante, igual o un poco superior al promedio histórico”, describió Gorelik.

   En cuanto a la tracción exportadora, señaló que el novillo de exportación sigue una trayectoria similar a la del ganado de consumo.

   “Desde octubre atraviesa un raid alcista en torno a un 40 %, en dólares, y un 60 % en pesos”, dijo.

“En las últimas semanas la mejora de las condiciones de Europa le permite a los frigoríficos ser un poco más flexibles a la hora de ofertar”, comentó.

   “Sin embargo, hay que tener en cuenta que, a pesar de la suba de precios en el Viejo Continente, que tampoco está claro cuán duradera puede ser, el resto de los destinos sigue en valores muy por debajo respecto de los de hace un año”, indicó.

   “Viendo el negocio desde el otro lado del mostrador, esta apreciación de la hacienda, sumada a cuestiones relativas a la política cambiaria argentina, también restan competitividad a la industria en los mercados internacionales y abren dudas sobre la tendencia que tomarán en los próximos meses”, auguró.

La presencia de China

   Gorelik remarcó que China, por lejos, es el marcado más importante para la Argentina, ya que acapara unas tres cuartas partes del volumen total exportado.

   “Hubo una pequeña mejora de precios en este enero, que es último mes con datos, pero aún está muy por debajo de  los niveles previos a la fuerte caída del año anterior. Eso le resta atractivo a los exportadores argentinos”, definió.

   “Además, todavía hay bastante incertidumbre sobre cómo pueden impactar los nuevos casos de fiebre porcina africana denunciados en las últimas semanas”, agregó.

   “La coincidencia, entre diferentes analistas, es que las importaciones chinas van a seguir siendo fuertes este año, aunque aún no está claro cuál será el valor de esas operaciones”, comentó.

   Gorelik sostuvo que la apreciable mejora de los cortes enfriados a Europa, registrado en las últimas semanas, se basa fundamentalmente en expectativas y no en cambios concretos en el mercado.

   “Hay confianza en que Europa se encamine hacia la primavera-verano con un mayor avance de la vacunación contra el Covid-19, con las consiguientes menores restricciones para al movimiento de las personas”, dijo.

   “Claro que la vacunación tiene traspiés y algunas frustraciones, pero los importadores europeos apuestan a que habrá un buen porcentaje de la población inoculada, con lo que el riesgo del cierre de restaurantes se reducirá”, contó.

   “Pero en otros mercados este cambio aún no se registra, por lo que la realidad indica que siguen operando con volúmenes estables y sin mejoras de precios”, afirmó.

   También agregó que, en la medida que el Gobierno continúe utilizando el tipo de cambio como ancla antiinflacionaria, va a seguir restando competitividad al sector exportador y, por ende, dificultando los negocios en los destinos más ajustados.

   “Es decir, este año dejaría un nivel de exportaciones alto, aunque por debajo del año pasado y a valores que, por el momento, no parecen florecientes”, aseguró.

Los envíos a faena

   En relación al ciclo ganadero, Gorelik remarcó que se insinúa una retracción en los envíos a faena para este año, independientemente del consumo interno, claramente debilitado por la crisis económica, y una demanda de exportación que pierde algo de fuerza.

   “En este enero hubo una caída muy fuerte en la faena: —17 %. Pero si se compara por promedio diario, esa baja se reduce al 6 %”, dijo.

   “Esta situación se neutralizó considerablemente en febrero pero, de todas maneras, el primer bimestre del año está marcando una reducción en los niveles de procesamiento”, agregó.

   Gorelik indicó que, seguramente, la caída se irá limando a lo largo del año, aunque finalmente termine con una reducción en comparación con 2020.

   “Probablemente sea del orden del 5 %”, calculó.

   “Esto sería por la decisión generalizada de los productores por retener hacienda y expandir un poco el rodeo, en la medida de que el diablo no meta la cola y que el clima y las pasturas lo permitan”, aseveró el director de Valor Carne.

Fuente: lanueva.com

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