6 de abril de 2021 13:39 PM
Imprimir

Cerveza, vino y arándanos para atrapar avispas asiáticas

CompartiremailFacebookTwitterHace más de una década que abandonaron el sudeste asiático para aterrizar en Irún –primer municipio donde se detectó su presencia–. Desde entonces, esta voraz especie invasora no ha dejado de conquistar nuevos territorios. Y su última parada o, más bien, su nuevo hogar, se ubica aquí, en los municipios de Gorbeialde. Nadie lo duda, […]

Hace más de una década que abandonaron el sudeste asiático para aterrizar en Irún –primer municipio donde se detectó su presencia–. Desde entonces, esta voraz especie invasora no ha dejado de conquistar nuevos territorios. Y su última parada o, más bien, su nuevo hogar, se ubica aquí, en los municipios de Gorbeialde. Nadie lo duda, las avispas asiáticas o velutinas han venido para quedarse. Muy a pesar de los apicultores. «Su dieta se compone de frutas y néctares, pero también de otros insectos, como las abejas», lamenta el aficionado Aitziber Mendibil –profesor de Educación Física en Secundaria–. Erradicarlas lleva años siendo su objetivo. Y este 2021, por fin, parece estar dando sus frutos. «En 2017 se encontraron varios nidos en el municipio de Zeberio. Los apicultores de la zona estaban preocupados, pero también los vecinos porque han llegado a anidar a nivel del suelo. Pusimos en marcha una campaña de trampeo y desde entonces hemos recorrido distintas localidades informando a la ciudadanía de los peligros que entraña», cuenta.

Pero en su labor no ha estado solo. Koldo Belasko, uno de los mayores apicultores de Bizkaia, y Unai Larrabide, aficionado, le han acompañado todo este tiempo. Y no en balde, porque en apenas dos años estos colmeneros han instalado cientos de trampas (en su última campaña han sido 370) y reducido los avisos en una docena de localidades vizcaínas –Arantzazu, Artea, Dima, Lemoa, Igorre, Otxandio, Orozko, Ubide, Zeanuri, Zeberio y Orduña–. «La última campaña la pusimos en marcha a mediados de febrero y la terminaremos en mayo. Es la forma más efectiva y ecológica de ejercer presión sobre una especie que no tiene enemigos naturales. Después de cada temporada, se evalúan los resultados y se trasladan nuevos consejos a los voluntarios, que no son otros que los propios vecinos», avanza Mendibil.

Medio millar de socios

Aunque en 2019 se atraparon 1.455 avispas asiáticas y en 2020 1.355, este año este grupo de apicultores espera que sean «algunas más» porque el número de trampas también es mayor. «Los resultados los tendremos a finales de mayo. El líquido que las atrae está compuesto por cerveza negra, vino blanco y zumo de arándanos», desvela el experto.

Pese a las buenas nuevas, los apicultores de Bizkaia –la asociación la componen unos 500 socios que cuidan de 7.500 colmenas–, no ocultan su preocupación. «El trampeo es una medida defensiva para los meses de verano y otoño, que es cuando se producen los ataques masivos a los colmenares», confiesa. Precisamente, y en aras de evitar un nuevo asalto, muchos ya han optado por abandonar los asentamientos situados en la costa por otros más «seguros» en zonas más altas –a 900 metros del nivel del mar–. Pero en ese nuevo entorno montañoso las abejas no pueden realizar su ciclo natural y necesitan ayuda para conseguir alimento.

Son tantos los cuidados que requieren estas expertas polinizadoras que cada vez son más los que tiran la toalla. «Las zonas de interés apícola en Bizkaia y que permiten escapar de la vespa velutina son escasas. Y el monocultivo del pino (gran parte de la superficie forestal está ocupada por el pino en Bizkaia) no tiene interés apícola, escasea la diversidad arbórea», valora.

Lo que piden y desean es que se proteja más a las abejas. «No se las considera como ganado, pese a su importante labor polinizadora en la naturaleza, interés cultural y etnográfico. Algo que sí tienen muy claro otras comunidades y países», sentencia Mendibil. Y es que es gracias a la apicultura por lo que hoy podemos contar con la presencia de la ‘Apis mellifera’ (abeja europea).

«La aparición de la ‘varroa destructor’, un tipo de ácaro, en la década de los 80 en nuestros bosques y praderas desencadenó una crisis apícola que parecen haber olvidado muchos. Ahora la nueva batalla es contra las avispas asiáticas», recuerda Aitziber Mendibil.

Publicidad