13 de diciembre de 2010 10:10 AM
Imprimir

Un superhéroe para el agro de la Araucanía

Chile : Sensible ante el conflicto mapuche, agricultor exitoso y un creyente de La Araucanía. Este agroempresario revolucionó la forma de emprender en la región más pobre del país. Su labor en el campo y en la zona lo llevó a ganar el premio al Campo del Año de Anasac.

Una de las cosas que tempranamente definimos del desarrollo del negocio y la región es que íbamos a hacer las cosas antes de esperar a que el Estado o que alguna herramienta de fomento pudiese ayudarnos. Los ritmos son distintos, y bajo ese esquema no podemos esperar. Hay gente que se sonríe cuando digo esto. Pero me quedan pocas cosechas… es más, en la vida son pocas, unas 35 o 40 y hay que sacarles el jugo", dice Pedro Nickelsen apenas comienza la entrevista.

Que es un hombre de armas tomar, está claro. Es que detrás del terno y la corbata se esconde un agricultor que nació, creció y vive en La Araucanía, que le tocó trabajar la tierra, que es el quinto Pedro en una familia que ya lleva tres generaciones agrícolas en Chile y que no le hace asco al sudor.

Ese es Pedro, el mismo que a regañadientes aceptó dar la entrevista después de un quinto acercamiento y el mismo que, igualmente a regañadientes -porque al principio no sabía bien de qué se trataba y por tanto no le tenía mucha fe al certamen-, postuló y ganó el concurso Campo del Año de Anasac, por su fundo Agua
Buena de Agrícola La Selva, donde trabaja junto a su socio y cuñado, Gerardo Jequier. Por la zona, lo suyo son los cultivos extensivos. Trigo, raps, canola y triticales están entre sus producciones, de las que obtiene rendimientos y calidades que lo ubican en las primeras posiciones nacionales. Pero no se conforma con eso.
Además es punta de lanza en lo que a frutales se refiere.

Así Nickelsen ha revolucionado la forma de hacer agricultura en la IX Región y también la de reivindicar a La
Araucanía, presidiendo una tribuna de denuncia y emprendimiento que posiciona mejor a la región, a través de la Corporación para el Desarrollo Productivo de La Araucanía, CorpAraucanía. Porque lo suyo es mucho más que sólo ser agroempresario.

Indígenas: ¡trabajo, trabajo, trabajo!

El premio de Anasac es la guinda de la torta y el reconocimiento de una trayectoria de esfuerzos por transformar la agricultura y la IX Región en referentes, tarea nada fácil dada la marginación y los índices de pobreza de la zona.

Según datos 2009 de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica, La Araucanía es la titular entre las regiones con mayores índices de pobreza con el 27% de su población en esa condición. Eso no es todo.
Además, las comunidades indígenas y la agricultura campesina son otra parte llamativa de la postal. La suma de todo da como resultado a pequeños productores, muchos de ellos indígenas, con grandes problemas sociales que originan movimientos como el llamado ‘conflicto mapuche’.

El tema es uno de los desincentivos a las inversiones en la región, pues los empresarios tienen miedo de poner plata y perderla en incendios o destrucciones de grupos extremistas. Se ha avanzado, en alguna medida, con la mesa permanente que estableció el Gobierno con los mapuches para tratar los tópicos complejos y restablecer las confianzas. Pero llegar a acuerdos no es tarea fácil.

Al complejo tema Nickelsen no le hace el quite, al contrario. "No hay que esconder bajo la alfombra lo que pasa con las comunidades indígenas. Hay que terminar con la marginación y discriminación del pueblo mapuche, mejorar su acceso a educación, abrir espacios, entender sus costumbres y respetarlas. Obviamente hay un problema de seguridad que se debe solucionar, pero todas las partes están trabajando en eso", explica.

Tras las palabras hay mucho más que un esfuerzo por ser políticamente correcto, porque Pedro tiene todo para estar disgustado con las comunidades indígenas vecinas.

Hace unos años, su socio y cuñado, Gerardo Jequier, fue baleado por encapuchados, quedando con un brazo lleno de perdigones de escopeta. Todo apunta a que los responsables serían miembros de comunidades indígenas por ser una zona mapuche. Pero Nickelsen prefiere dar vuelta la página y mirar al futuro, porque cree fervientemente que se puede romper la estigmatización de la región en todo sentido.

Desde CorpAraucanía iza la bandera de IX Región y enfrenta las trabas que frenan el desarrollo.

"Lo que quieren las comunidades es seguridad, poder educar mejor a sus hijos y una vida mejor, porque la que han tenido no ha sido buena. Lo que falta es trabajo, sentarse a conversar, escuchar sus problemas y levantarlos en las instancias que correspondan", explica.

Y Pedro puede dar cátedra en eso, ya que en su fundo trabaja hace décadas con mapuches, principalmente mujeres, que dice ha fidelizado con las labores. Y sostiene que justamente es el dar trabajo a las comunidades aledañas ‘la madre del cordero’. En el fundo Agua Buena, Pedro y Gerardo llegan a dar hasta 600 puestos de trabajo a temporeros.

El abuelo de Patricio Vásquez trabajó con el abuelo de Pedro, el padre de ambos hizo lo mismo y hoy, el ‘Pato’ es la mano derecha en el fundo Agua Buena, operando un tractor con tres computadores.

"Estoy contento porque nací, me crié y seguí trabajando aquí después y hoy tengo un trabajo estable donde me respetan y me dan oportunidades para surgir", confirma Patricio.

Una novena más pujante

Pero no sólo la relación intercultural y el trabajo son un tema para la región. Otro eje central, más que central, centralísimo, es la educación, foco donde Nickelsen pisa fuerte.

Según cifras de  CorpAraucanía, el 60% de los niños en cuarto básico no tienen las competencias mínimas de lectura. "Eso es una barrera para aprender en otras asignaturas, porque si no entienden lo que leen, no pueden avanzar y se forma un círculo vicioso", reafirma.

Por eso la agrupación creó el plan AraucaníAprende, iniciativa que ha agarrado vuelo propio y busca mediante un convenio público-privado fortalecer la instrucción a menores de sectores desfavorecidos con bajos rendimientos. Una de sus acciones es el programa ‘Rescate Lector’, que busca fortalecer la lectura en niños de básica.

Gracias a un convenio con el Ministerio de Educación, el plan es ‘rescatar’ a mil menores este año, dos mil el próximo, cuatro mil el siguiente y así seguir multiplicando año a año la cantidad de beneficiarios. También el programa Temuco UniverCiudad, que impulsa la organización que preside Pedro, y que agrupa a seis universidades de la región, busca encontrar puntos de desarrollo y promoverlos en conjunto para fortalecer la comunicación y el eje para el trabajo en educación.

Otro talón de Aquiles de la región es la infraestructura. Son muchas las ‘yayitas’ que frenan el desarrollo: los malos caminos; la conectividad de telefonía e internet; la inversión pública para el desarrollo y las inversiones en materia de riego, embalses y canales, son parte de las necesidades que le están poniendo el ‘pero’ a la IX.

Para revertir en alguna medida esa realidad, la corporación instaló en un sector estratégico de Lautaro, el Parque Industrial y Tecnológico de La Araucanía, un polo productivo y comercial de 430 ha, que congrega a 11 empresas que dan trabajo a más de 600 personas.

Ahí todo es moderno, los edificios, los caminos y la infraestructura. La idea de la corporación es seguir creciendo con una agencia de atracción de inversiones.

"La agencia sería de nivel mundial, con presencia nacional e internacional, dando las condiciones internas, facilidad de idiomas, infraestructura, un edificio tecnológico a disposición, en fin, es parte de los sueños", explica.

Todas las iniciativas buscan dar un empujón con fuerza al desarrollo de la novena.

"La Araucanía es la última en el ranking en casi todos los aspectos: educación, salarios, inversiones; por lo tanto lo que queremos hacer es apalancar y encadenar su desarrollo productivo y social. Tenemos que sacar a la IX Región del bache. Cuando vas de Santiago a Puerto Montt, la Región de La Araucanía es como un punto muerto, una zona de silencio en la cual no hay inversión, y eso no puede ser porque ahí hay mucho potencial", remata el empresario. CorpAraucanía, entre la izquierda y la derecha Dirigir la organización no es fácil, hay que "tener cuero de chancho, principalmente este año", dice Pedro.
Fundada en 1999, sólo había funcionado en gobiernos de la Concertación, y con el nuevo mandato, le vino obligada una reingeniería.

Nickelsen reconoce que el paso de una coalición a otra no ha sido fácil.

"La Concertación entendía la labor con una preocupación por el desarrollo social y económico de la IX Región.
Al entrar la nueva coalición, algunos de nuestros objetivos originales se ven trastocados porque el Gobierno actual los hace propios y eso nos obliga a una reingeniería en los próximos cuatro años, pero entendiendo que el largo plazo del mandato -cuatro años- no es el nuestro porque proyectamos también líneas a 10 y 20 años más. Ha sido difícil trabajar con el nuevo gobierno, pero de a poco nos hemos ido entendiendo y subiendo al carro", confirma.Sembrando camino En el fundo Agua Buena de Agrícola La Selva, al norte de la localidad de Collipulli en la IX Región, Pedro trabaja junto a su socio, Gerardo Jequier.

"Hoy yo estoy en el campo y él se encarga de los negocios", dice Gerardo medio en broma y medio en serio.

Vienen hace años innovando, logrando en un sector aislado rodeado de forestales, instalar el campo en un segundo nivel, convirtiendo bosques en frutales y el secano en riego, incluyendo cultivos industriales como la remolacha, las papas, cebada y trabajando los residuos hace ya varios años.

Para entender la activa labor de Pedro por posicionar a La Araucanía, el mejor ejemplo es justamente su trabajo en el campo. Sin dejar los cultivos extensivos que tradicionalmente se han asociado a La Araucanía,
Pedro y Gerardo fueron pioneros en arándanos el año 1992, a los que luego se sumaron los manzanos, las cerezas y más recientemente el avellano europeo.

Para lograr todo eso, hicieron de la innovación en el tratamiento de suelos, el riego tecnificado, la sustentabilidad del medio ambiente y la trazabilidad, parte de sus ejes.

"Estamos dando un salto, anticipándonos a lo que podría pasar en 15 o 20 años más con el cambio climático", explica el agricultor.

Y no le tiembla la voz para decir que no todos los agricultores de la zona ven las cosas de esa forma, lo que incluso les puede costar la continuidad.

"Llevamos 77 años -abuelo, padre y Pedro- en el negocio y vamos a seguir, pero no me cabe ninguna duda de que hay otros que van a salir y que quizás nunca debieron estar. Eso va a limpiar un poco el mercado", reafirma Nickelsen.

Hoy tienen 3.600 hectáreas, entre las que se distribuyen cultivos, frutas y forestal. Pero no se quedan ahí.

Cree que con la apertura comercial, cada vez más Chile puede competir en trigo, avena y raps con otros países y ya ha hecho ensayos con nuevos cultivos como la cebolla, pensando en mercados como Inglaterra y Canadá; en maíz, que no es tradicional de la zona y la achicoria, pensando en complementar o reemplazar papas o remolacha, dependiendo del comportamiento comercial.

"Estamos muy contentos que un productor de una zona tan conflictiva esté desarrollando tanta innovación y con tanta fuerza, buscando generar no sólo alimentos, sino que también trabajo a una comunidad que necesita trabajar. Creo que es un ejemplo para otros productores que hoy también están haciendo cosas en la zona", explica Andreas Kobrich, secretario general de la Sociedad Agrícola de Temuco.Los consejos de PedroPara fortalecer el papel de La Araucanía, el agricultor entrega algunos consejos que, a su juicio, servirían para comenzar a destrabar el tapón que actualmente impide un mayor desarrollo de la región:

Solucionar regulaciones complejas en materia laboral y tributaria.

Hacer un impulso tecnológico adicional.

Manejar más variables. En comparación a países como Francia y Alemania, en Chile no se manejan ni la mitad.

Asesorarse con expertos extranjeros. Nickelsen es uno de los cuatro agricultores que se asesoran por dos empresas europeas en temas como mecanización y protección de cultivos. Las mismas empresas asesoran en Europa a 600 productores. 

Gestionar fondos para encontrar soluciones a problemas puntuales.

Creerse el cuento de que la IX Región tiene muchas oportunidades.

Dar las condiciones para retener talentos. "Tenemos tres ministros de La Araucanía en el Gobierno. Pero muchos de los jóvenes brillantes se van a buscar oportunidades a la capital, y eso no puede ser", reflexiona.El Campo del Año Trescientos fueron los postulantes al concurso ‘Campo del Año 2010’, organizado por Anasac. Quedaron 13 finalistas de los que salieron los seis premiados. "Para seleccionarlos tratamos de pillar si había temas pendientes de seguridad o medioambiente. Los finalistas tenían campos extraordinariamente avanzados y con modelos muy diversos. Todos representan una historia de gran optimismo para la agricultura", explica Alberto Valdés, presidente del jurado.

Lo que se buscaba era al campo que englobara cuatro principios: calidad y productividad en la producción; responsabilidad social; innovación y pasión por el agro. Fue por representar todos esos valores que el galardón recayó en Nickelsen y Jequier, por su campo Agua Buena. Segundo se ubicó Haciendas Piamonte (Arica y Parinacota), de los hermanos Lombardi. Pedro Escobar ganó en "Calidad y Productividad", por su fundo Santa María, en la Región Metropolitana; en ‘Innovación’, por la trazabilidad digital, el premiado fue Rodrigo Barros y su campo de arándanos Purísima en la VII Región del Maule; en ‘Responsabilidad Social’,  se condecoró a Guillermo Irarrázaval, del predio Los Llanos, Valparaíso; y en ‘Pasión’, triunfó Miguel Inalaf, del predio Santa Teresa en La Araucanía, quien da trabajo a decenas de campesinos y comunidades indígenas

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *