12 de abril de 2021 10:02 AM
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Continúa la retracción del consumo de carne vacuna

En los últimos tres años la producción de carne vacuna vendida en el mercado interno se contrajo 21% y llegó a establecer el volumen más bajo de los últimos dieciocho años.

El consumo de carne vacuna mostró, en el primer trimestre de 2021, una retracción de 4,3% , comparado con el mismo período de 2020, que medido en términos absolutos implica una caída de  23.600 tn/r/h, para el período en estudio, respecto del año pasado.

En el primer trimestre del año la producción de carne vacuna sumó 725,3 mil tn r/c/h y resultó similar a la registrada en el mismo trimestre de 2020 (-0,4%), que en volumen representó una mema de 2,7 mil tn r/c/h.

De acuerdo a los datos publicados por la CICCRA (Cámara de la Industria y el Comercio de la Carne y Afines de la República Argentina), el volumen absorbido por el mercado interno habría descendido a 527,3 mil tn r/c/h en el primer cuarto del año, para ubicarse en un promedio mensual de 175,8 mil tn r/c/h.

En marzo de 2021, tomando el promedio móvil de los últimos doce meses, el consumo (aparente) de carne vacuna por habitante se ubicó en 49,3 kg/año.

La retención de vientres que comenzó llevar adelante el productor, influyó en la falta de vacunos para faena. 

En los últimos tres años la producción de carne vacuna vendida en el mercado interno se contrajo 21% y llegó a establecer el volumen más bajo de los últimos dieciocho años.

La continua retracción del poder adquisitivo de las familias y el mayor nivel de desocupación, explican la contracción de la demanda de carne vacuna registrada en los últimos tres años, sumadas a los cambios de hábito de consumo.

En relación al promedio alcanzado en marzo de 2020, se registró una disminución de 2,5% (-1,28 kg/hab/año). AL compara las cifras con el pico alcanzado en marzo de 2008 (66,2 kg/hab/año), que fue cuando el consumo interno fue muy favorecido por la forzada liquidación de existencias y por las restricciones impuestas a las exportaciones, la contracción fue de 25,5% (-16,9 kg/hab/año).

En consecuencia, desde el cuarto trimestre de 2017, que se volcaron al mercado interno 222 mil tn r/c/h promedio mensual, la absorción del mercado interno describió una tendencia descendente, no exenta de recuperaciones y retrocesos, hasta ubicarse en un promedio de 175,8 mil tn r/c/h mensuales en el primer trimestre de 2021.

OFERTA

El cambio de la política monetaria/cambiaria a partir de las PASO de 2019, primero, y la gran emisión de pesos para enfrentar los efectos de la pandemia/’cuarentena’, después, llevaron a los productores ganaderos a refugiarse nuevamente en la cría y engorde de la hacienda vacuna, que se tradujo en una menor oferta de corto plazo.

A ello se sumó en enero del corriente año el conflicto en materia de transporte de mercaderías.

El abandono de la política de crecimiento de la base monetaria encarada entre octubre de 2018 y julio de 2019, hizo que las tasas de interés reales descendieran y con ello se recuperara el negocio de la cría/engorde de hacienda vacuna.

En ese sentido, se observó una reducción de la participación de las hembras en la faena total, que pasó de una fase de liquidación de existencias hasta el segundo trimestre de 2019, a una de retención/sostenimiento en los siguientes trimestres.

La reversión del ciclo ganadero impactó en forma inmediata en la oferta de hacienda para faena.

Asimismo, a partir de mayo de 2020, con el relajamiento de la ‘cuarentena’, quedó en evidencia el exceso de oferta de pesos en la economía nacional.

En ausencia de acceso a financiamiento voluntario, el gobierno nacional contó con la emisión monetaria como herramienta casi exclusiva para asistir a los grupos más afectados por la pandemia/’cuarentena’.

Esto llevó a los productores ganaderos a comprar hacienda como forma de proteger el capital de trabajo, provocando que el precio de la invernada subiera a un ritmo elevado a partir de mayo.

Asimismo influyé en las decisiones del negocio ganadero  los mayores costos del maíz en la segunda  parte de 2020, por lo que los productores comenzaron a realizar recrías largas de la hacienda para consumo sobre pasturas o a campo natural, lo cual extendió el plazo de ‘terminación’ del animal.

Fuente: NAP

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