14 de abril de 2021 22:42 PM
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Ciberagricultura: el futuro de los alimentos frente al crecimiento de la población

La ONU plantea que para el 2050 habrá 1.400 millones de personas más en el mundo. Ante este escenario, será clave maximizar la producción de comestibles.

En estudios recientes, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) plantea que para el año 2050 la población de la Tierra pasará de 9.800 millones de personas a 11.200 millones. Este importante crecimiento implicará múltiples desafíos para las naciones, muchos de los cuales estarán vinculados a la producción y distribución de alimentos.

Ante este escenario, la agricultura tendrá un papel preponderante, al ser uno de los sectores que producen la mayor cantidad de alimentos en el mundo. Por eso, hoy día juega una carrera contrarreloj para maximizar su eficiencia y explotar de la mejor manera posible el suelo y sus derivados. En ese marco, más allá de la mano del hombre y la maquinaría, hay un factor que se plantea determinante: la inteligencia artificial

En septiembre del 2020, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) realizó en Roma, Italia, el ciclo IA, alimentos para todos. Diálogo y experiencias es reforzar y potenciar el Llamamiento de Roma para la ética de la IA respaldado por el Papa Francisco y firmado conjuntamente por la FAO, IBM y Microsoft en una conferencia organizada por la Academia en febrero.

En aquellas jornadas se debatió cómo la inteligencia artificial puede contribuir a alcanzar el objetivo de alimentar a una población mundial, salvaguardando al mismo tiempo los recursos naturales y abordando dificultades tales como el cambio climático y las repercusiones de perturbaciones como la enfermedad por coronavirus (COVID-19).

Ciberagricultura

A medida que la tecnología de la ciberagricultura avanza rápidamente, la IA está comenzando a aplicarse en tres áreas agrícolas principales: la robótica agrícola, el seguimiento del suelo y los cultivos, y el análisis predictivo.

En un contexto de cambio climático, crecimiento demográfico y agotamiento de los recursos naturales, el progreso logrado en estas áreas puede contribuir en gran medida a la conservación de los suelos y del agua, que cada vez adquiere mayor relevancia para lograr la seguridad alimentaria en forma sostenible.

El portal WaPor de la FAO, que realiza un seguimiento e informa acerca de la productividad del agua en la agricultura en todo África y el Cercano Oriente. Proporciona libre acceso a la base de datos de productividad del agua y los miles de capas de mapas que incluye y también permite realizar consultas directas de datos y análisis de series cronológicas, obtener estadísticas de áreas y descargar variables esenciales relacionadas con evaluaciones de la productividad del agua y de las tierras.

El Sistema del Índice del Estrés Agrícola es un indicador de consulta rápida desarrollado por la FAO para la detección temprana de zonas agrícolas que presentan una probabilidad elevada de estrés hídrico/sequía a nivel mundial, regional y nacional, por medio del uso de tecnología satelital. Las sequías afectan a más personas que cualquier otro tipo de catástrofe natural y son el fenómeno que más perjudica los medios de vida, especialmente en los países en desarrollo.

Lineamientos

“En el contexto del uso de la IA en la agricultura, los asociados y cosignatarios del Llamamiento de Roma reconocen que es necesario proteger los derechos de los agricultores y los conocimientos que poseen, en especial de aquellos de los países en desarrollo”, explicó la FAO en su página oficial.

En este sentido, desde el organismo aclararon que es necesario superar la brecha digital: hoy en día, 6 000 millones de personas no tienen conexión de banda ancha, 4 000 millones no tienen Internet, 2 000 millones no tienen teléfonos móviles y 400 millones no tienen señal digital; asimismo, existen grandes diferencias en el acceso a los recursos entre los hombres y las mujeres y las personas jóvenes y ancianas.

Los asociados del Llamamiento de Roma han instado a los países y al sector público a aprovechar las ventajas que presenta la IA para apoyar a los pequeños agricultores e impulsar el desarrollo rural, la erradicación de la pobreza y la mejora de la seguridad alimentaria. A esos efectos, deberían invertir en capital humano y establecer políticas y reglamentaciones que reduzcan al mínimo el riesgo de exclusión y desigualdad.

Fuente: ambito.com

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