16 de abril de 2021 11:31 AM
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La agroindustria se robotiza a paso sostenido en la Argentina

Ya hay más de mil equipos trabajando en el país y 30 mil en el mundo en un negocio tecnológico que este año moverá unos U$S 10 millones. Mucho por hacer.

La pandemia aceleró los tiempos de la ya vertiginosa carrera tecnológica del siglo XXI y esta semana Suplemento Verde de DIARIO DE CUYO dialogó con actores provinciales y nacionales de la agricultura moderna de la talla del ingeniero y magíster Hernán Ferrari, integrante del Grupo Mecanización Agrícola (GMA) INTA Concepción del Uruguay.


“La agricultura se enfrenta con un futuro próximo muy exigente. Según datos revelados por la ONU se estima que para el 2050 la población mundial pasará de 9.800 millones a 11.200 millones de personas. Por lo tanto, alimentar al mundo con cada vez menos recursos, menos tierras y con un clima con continuos cambios exigirá al productor agrícola aumentar significativamente la eficiencia y sustentabilidad productiva, la cual será posible alcanzar si se trabaja en conjunto con la inteligencia tecnológica artificial”, sostiene Ferrari.


“Estudios de la FAO exhiben que a nivel mundial un agricultor produce en promedio 2.500 kilos de trigo por hectárea. La superficie cultivable debería crecer un 3% anual para cubrir la demanda del crecimiento poblacional”, argumenta el investigador agregando y agrega: “Pero lo revelador suscita en que si al sistema productivo actual, se le suma la robótica acompañada con la inteligencia artificial, se podría triplicar la producción de alimentos, sin necesidad de incrementar la superficie productiva. Por lo que el futuro con inteligencia tecnológica se muestra alentador”. 


Y afirmó: “Hoy en día, la revolución tecnológica ha cambiado la forma de ver esta actividad productiva. Ahora hablar de agricultura refiere indefectiblemente a la alta tecnológica, digitalizada y moderna. Aun con todo este despliegue tecnológico, la actividad agrícola sigue siendo el segmento menos digitalizado de la economía mundial. Esta debilidad es una gran oportunidad empresarial de crecimiento exponencial en el desarrollo de nuevas tecnologías”.

Ing. Hernán Ferrari. INTA.

Bien posicionados


¿Dónde estamos parados?, es la pregunta y Ferrari señala: “El cambio tecnológico será abrupto y tendrá un impacto revolucionario. Argentina acompaña este camino ubicándose actualmente en el 13º lugar en desarrollos de tecnologías para el agro de los 194 países que componen la ONU, posición altamente subestimada debido al bajo nivel de patentamiento que Argentina realiza de sus innovaciones que no permiten visualizar el verdadero nivel de desarrollo innovador”, y agregó: “Pero Argentina siempre se destacó en el mundo por poseer una agricultura muy innovadora, siendo por ejemplo el 3º país del mundo en adopción de tecnologías para agricultura de precisión sólo por detrás de dos gigantes en la temática como lo son Alemania y Estados Unidos”. 


Y el especialista destaca “la agricultura de hoy enfrenta varios desafíos, como la migración de los habitantes del campo hacia las ciudades, la escasez de los recursos, los mayores costos laborales, el cambio climático, entre otros; e innovar es la única forma de mantenerse en pie y lograr así alimentar al mundo. Por tales razones, especialistas en robótica de todo el mundo trabajan en mejorar el futuro de la agricultura”. 

Ing. Pedro Martín. Fitotec.

Otras voces


Para el ingeniero Pedro Martín del invernadero de plantines hortícolas Fitotec de Pocito, “lo bueno es que no tenemos que buscar tecnologías fuera de San Juan. La tenemos acá. Nosotros tenemos un vivero automatizado, casi robotizado, diseñado por ingenieros locales”.


Desde Villa María en Córdoba el periodista agrario José Iaxheta de Todoagro destaca: “La automatización avanza vertiginosamente, pero la robotización se va imponiendo paso firme. Hoy el 6% de las vacas tienen sensores satelitales de celos y aspectos sanitarios y de la rumia y a fines de este año habrá 115 robot ordeñando el 0,75% de la leche argentina”.

José Iaxhetta. Todo Agro.
  • Los números de la robótica

30.000 Son los robots que ya están desarrollando tareas en el sector agroindustrial del mundo actualmente.


1.000 Son al menos los robots que ya desarrollan su labor en actividades agropecuarias de Argentina.


115 Son los robots ordeñando actualmente en nuestro país a un promedio de 60 animales diarios.


Robots, la nueva cara del campo argentino

Diferentes labores culturales y procesos industriales tienen sus exponentes.

Ahora el gran desafío es potenciar el recurso humano. Transformar por ejemplo a los egresados de las escuelas agrotécnicas en ejecutores de la economía del conocimiento.


Y es que para el ingeniero Hernán Ferrari, “la irrupción de la robótica ha sido fuerte en el territorio nacional. Los agricultores siempre requirieron varios datos e información para hacer crecer sus campos. Por esta razón, la tecnología, el Big Data y la robótica son las claves para ayudar a la agricultura a innovar y convertirse en un negocio sofisticado pero que además sea una herramienta que permita mejorar la calidad de vida de los agricultores, impulsando sus negocios y productos”.

El año pasado este mercado tecnológico movilizó U$S 3 mil millones

Estima en unos “30.000 robots ya están efectuando tareas agrícolas hoy en todo el mundo con más de 1.000 de esos robots trabajando en la Argentina. De acuerdo con datos revelados de la consultora IDTechEx, el mercado de drones y robots en la agricultura mueve alrededor de U$S 3 mil millones al año. Se prevé que tan sólo para el próximo año la cifra ascienda a U$S 10 mil millones”.


Y destaca: “Los robots están cambiando los métodos de cultivo que están dejando de ser procesos conservadores para ser más predictivos, poniendo a la inteligencia artificial al servicio de la agricultura con el fin de construir un sistema alimentario más sostenible, resiliente y productivo que ofrezca la tan necesaria seguridad alimentaria mundial”.


“Dentro de las habilidades avanzadas de aprendizaje automático de los robots, el uso de los mismos no está acotado sólo a la actividad agrícola in situ, sino que su capacidad predictiva viene dando enormes resultados en el campo de la ciencia genética. Mediante el uso de robots, los científicos pueden recopilar la influencia de cientos de factores en los rasgos futuros de la planta. Al usar robots que identifiquen y clasifiquen los fenotipos, se puede detectar las plantas con mejor rendimiento o mayor resistencia a enfermedades antes de que siquiera hayan iniciado su periodo de floración”, señala.


Para Ferrari esta tecnología “podrá reducir a menos de la mitad el tiempo necesario para desarrollar un nuevo cultivar con las características deseadas pasando de los 9 años que se requieren hoy en día para obtener una variedad o híbrido nuevo, por presión selectiva, a tan solo 4 años con el uso de inteligencia artificial”.

En la industria láctea argentina la robotización es ya una realidad.

Ventajas


“Los robots pueden ser de diversos tamaños, aunque la tendencia mundial se alinea a la utilización de múltiples pequeñas unidades interconectadas en equipos inteligentes que trabajarán en simultaneo en operaciones de monitoreo, control y cosecha comandados por motores eléctricos auto recargables usando energías renovables y gracias a su bajo peso, sin afectar el suelo por compactación”, explica el investigador.


Y da ejemplo: “Los robots que ya actúan en nuestro país cumplen funciones de monitoreo como drones y robots terrestres que mediante visión artificial relevan el desarrollo de plagas, enfermedades y estado nutricional de la planta. En control: mediante aplicaciones ultra selectiva de fitosanitarios, shock eléctrico, vapor y acción mecánica para el control de malezas. Y cosecha: detectan la posición del fruto y grado de madurez para realizar la cosecha individual con brazos de alta precisión”.

La viticultura mundial cuenta con robots que combaten enfermedades.

“Los objetivos prometedores finales de la irrupción de los robots en el campo son que cada planta fuera monitoreada de manera individual, relevar de cada una exactamente los nutrientes que necesita y registrar cada reacción de la planta ante su entorno. En consecuencia, actuar de forma autónoma para que cada planta se encuentre en una situación óptima que permita expresar todo su potencial productivo sin afectar el ambiente natural”, finaliza señalando el ingeniero Hernán Ferrari. 

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