23 de abril de 2021 10:11 AM
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La Unión Europea revisa en junio su directiva de biocombustibles, de muy dudoso beneficio

Si no se atajan los problemas del sistema actual, las importaciones de aceite virgen del extranjero aumentarán porque en Europa no se consigue recolectar suficiente aceite usado para la producción de gasóleo de automoción (B7) y se abre la puerta al fraude, como denuncian varias organizaciones ecologistas.

Cada vez que vamos a una gasolinera y repostamos gasóleo, en realidad estamos echando B7 al depósito. En otras palabras, un 93% de gasóleo de origen fósil (o «zumo de dinosaurio») y un 7% de aceite de origen vegetal sin millones de años a sus espaldas. Esto es así desde que se implantó una norma a nivel europeo. Una proporción tan baja -7%- no afecta en modo alguno ni a los motores más modernos, eso sí, no debe ser mayor.

La Directiva 2003/30/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 8 de mayo de 2003, relativa al fomento del uso de biocarburantes u otros combustibles renovables en el transporte, tenía una finalidad muy noble. Si la Unión Europea mezclaba una parte de gasóleo con otra vegetal, se reducirían las importaciones de crudo y se haría un menor daño al medio ambiente.

La realidad es que en la Unión Europea no se produce combustible de origen vegetal en cantidades suficientes como para mezclarse con el gasóleo de refinería, por lo cual hace falta importarlo del exterior y aquí es donde el sistema empieza a ser defectuoso, e incluso fraudulento.

Hace unos años nos hicimos eco de un estudio que señalaba como contraproducente esta práctica, ya que al aumentar la superficie de cultivo para crear aceite vegetal en ciertos países, se eliminaban bosques y selvas, que son sumideros naturales de CO2, haciendo más daño que beneficio al planeta que se pretende proteger.

Por otro lado está la cuestión del aceite de cocina usado, un residuo que utilizado adecuadamente tiene beneficios porque puede reutilizarse. Pero no se recolecta suficiente. Según la Asociación Nacional de Gestores de Residuos y Subproductos de Aceites y Grasas Comestibles (Geregras), la UE necesita importar cada año millones de litros y en España solo se recupera el 10% en los domicilios. El resto se tira.

El objetivo de reciclaje de aceite de cocina usado doméstico es del 60% en 2030

La misma asociación, citando a Farm Europe, decía que el 62% del aceite de cocina usado de la UE se tiene que importar, y que el 75% viene desde Asia. Es más, que a falta de controles de trazabilidad se está colando aceite virgen -principalmente de palma- como si fuese usado, práctica que resulta rentable al que defrauda. Además, hay emisiones asociadas a traer del otro lado del mundo biodiésel en barcos que consumen… gasóleo pesado o bunker fuel (ultracontaminante).

Según información suministrada por Oilworld y CE Delft, la demanda de biodiésel de Europa fue de 2,8 millones de toneladas en 2019, de los cuales 1,3 MT se lograron de forma local y el resto se tuvo que importar. Se calcula que para 2030 harán falta 6,3 MT de biodiésel, y solo 1,7 MT serán de origen europeo.

Los auditores del sistema llevan años advirtiendo que no hay forma de saber si el aceite de cocina usado que está importando la Unión Europea es realmente usado. En la revisión de junio la Unión Europea debería, por tanto, asegurarse el origen del biodiésel para que este no provenga de la deforestación.

No será ni la primera ni la última vez que la Unión Europea trata de proteger el medio ambiente y choca contra la realidad. Por ejemplo, cada año llegan a las costas de África millones de toneladas de residuos electrónicos que llegan como «usados» y que se suponen ya reciclados en Europa. Acaban siendo «reciclados» a pedradas por gente que trata de subsistir, sin ningún tipo de protección, y donde el medio ambiente pierde por goleada.

La producción masiva de aceite de palma está provocando problemas medioambientales, principalmente por deforestación, en el sudeste asiático y Sudamérica. Además, provoca otros problemas con falta de alimentos tanto para las personas como para el ganado, ya que se remunera más como biocombustible que como alimento.

A nivel industrial la recogida de aceite de cocina usado es mucho más eficiente, ya que está vigilada, pero no ocurre así en los hogares

Se supone que el biodiésel es beneficioso para el medio ambiente porque las plantas, al crecer, absorben de la atmósfera dióxido de carbono (CO2) por fotosíntesis, pero un bosque o selva retira más carbono, por lo que es contraproducente cambiar árboles por cereales, sobre todo para mover vehículos.

La industria del biocombustible sabe que para ayudar al medio ambiente se debe partir de residuos, no producir ad hoc. En los hogares es una asignatura pendiente lo de concienciar sobre cómo deshacernos del aceite. Se suele tirar por el desague -1 litro de aceite contamina 1.000 litros de agua-, cuando lo correcto es almacenarlo y ponerlo a disposición de una entidad que lo recoja y lo lleve a una planta de procesamiento, o llevarlo a punto limpio.

Fuente: Transport & Environment

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