24 de abril de 2021 20:32 PM
Imprimir

Estudio concluye que el ganado no requiere descanso en trayectos largos por tierra

Investigadores en Canadá encontraron que los bovinos pueden aguantar durante varias horas cuando son transportados por carretera, siempre y cuando hayan recibido un preacondicionamiento de 45 días con buena alimentación y suficiente descanso.

Esto a raíz de los cambios anunciados por la Agencia Canadiense de Inspección de Alimentos (CFIA) en 2019, que ahora exigen una parada de ocho horas después de 36 horas de recorrido, cuando antes eran cinco horas luego de un viaje de 48.

La Estación de Investigación Lethbridge (Agriculture Canada’s Lethbridge Research Station) realizó un estudio importante para determinar si las paradas de alimento, agua y descanso brindan beneficios medibles al ganado de engorde durante mucho tiempo.

Los primeros resultados publicados en enero de 2020 revelaron que las paradas de descanso no beneficiaban claramente al ganado preacondicionado.

En el segundo estudio, dividieron 320 terneros novillos comerciales de 245 kg. La mitad de ellos fueron destetados, vacunados, tratados con antibióticos y antiparasitarios y se adaptaron a una dieta de base tres semanas antes del experimento.

Este se denomina “programa de preacondicionamiento”, que consiste en un período de tiempo, normalmente de 45 días, en el que un productor de vacas y terneros trabajará para mejorar el estado de salud del ternero destetado antes de la venta.

Los otros no fueron destetados hasta que comenzó la investigación. Estos grupos se dividieron luego en dos subgrupos de 80 terneros. Un subgrupo fue a la subasta, en la noche recibió alimento y agua y corrió por la tarima al día siguiente.

El subgrupo “proveniente directo de la finca” no lo hizo. Luego, los camioneros transportaron a todos los terneros durante 36 horas y los descargaron. En este punto, la mitad de los becerros se recargaron y se transportaron durante otras cuatro horas.

La otra mitad descansó durante ocho horas, luego se recargó (recibió agua y alimento) y fue transportado las últimas cuatro horas al corral de engorde de investigación.

Se evaluaron pesos individuales, temperatura, muestras de sangre y comportamiento antes de la carga inicial, cuando se descargaron a las 36 horas, al final del período de descanso, después de la descarga final, y 1, 2, 3, 5, 14 y 28 días después de finalizado el transporte.

Con las muestras de sangre se buscaron signos fisiológicos de estrés, daño muscular y fatiga, deshidratación, inflamación, trauma, infección y capacidad de respuesta inmunitaria. Se hizo un seguimiento a la salud y el rendimiento de los animales durante cuatro semanas.

Obtuvieron numerosos resultados porque las medidas fueron exhaustivas, y la respuesta de un grupo de terneros al transporte o una parada de descanso dependía de si habían sido preacondicionados o no, así como de si habían venido de la finca o de una subasta.

Entre aquellos procedentes de uno u otro sitio, no tuvieron afectaciones en su fisiología, el comportamiento, la ingesta de alimento, el crecimiento o la salud de los animales de manera significativa.

A diferencia de la mayoría de los terneros que llegan a los corrales de engorde, los terneros de este estudio no se mezclaron con terneros de otros ranchos en la subasta o durante el transporte. La subasta también proporcionaba alimento y agua, aunque no siempre es el caso.

A su vez, los terneros preacondicionados estaban más activos, pasaban más tiempo alimentándose y tenían mejores medidas fisiológicas como menor estrés o mayor función inmunológica, comían más y crecían mejor que terneros no acondicionados.

En definitiva, las paradas de descanso no proporcionaron beneficios claros. Por ejemplo, después de la descarga final en el corral de investigación, los terneros que tenían una parada de descanso estaban menos alerta y más lentos que los terneros no descansados.

Los terneros sin descanso también pasaron más tiempo de pie el día que llegaron al corral de engorde de investigación. Los autores del estudio se preguntaron si la parada de descanso fue realmente relajante o los hizo sentir más inquietos.

Para cualquier otra medición, los efectos de la parada de descanso dependían principalmente de si los terneros habían sido preacondicionados o no. Por ejemplo, el estado energético de todos los grupos de terneros fue el mismo después de las primeras 36 horas de transporte.

Pero al final de la parada de descanso, los terneros que no tuvieron un preacondicionamiento tenían un estado energético significativamente más bajo que los otros.

En síntesis, las paradas de descanso no proporcionaron ninguna ventaja discernible y generalizada para todos los grupos de terneros y podrían plantear desafíos adicionales para los terneros no acondicionados previamente.

Actualmente, el equipo está estudiando si un descanso de ocho horas después de 36 horas beneficia a los terneros que viajan otras 12 horas hasta su destino final. Pero sin duda, el preacondicionamiento ayudó a los terneros a viajar mejor.

Publicidad