25 de abril de 2021 10:56 AM
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El partido del campo, cada vez más encendido

En vistas a las próximas elecciones y tratando de lograr algún lugar en las listas, la dirigencia agropecuaria claramente enrolada en Juntos por el Cambio trata de lograr protagonismo con reclamos a destiempo y sin propuestas, mientras salen a la luz fuertes evasiones bonaerenses.

Desde hace más de una década, y fogoneados por grupos de poder mediáticos, exportadores y multinacionales de insumos, los dirigentes agropecuarios se enrolaron en la política partidaria, tomando clara posición por un espacio en particular y ello los llevó a perder independencia en cuanto a su ideario (si alguna vez lo tuvieron), pero particularmente en la relación hacia sus bases.

De ese modo, surgieron personajes que utilizando como trampolín a las instituciones, se ubicaron en la zona de confort que les proveyó algún cargo legislativo y se olvidaron de sus representados rurales, poniéndose a disposición de quienes son los verdaderos ganadores del agronegocio extractivo: las multinacionales extranjeras.

En ese marco, todo transitó en torno a oportunistas y se perdieron los verdaderos debates relacionados con las necesidades del sujeto agrario y no de las empresas interesadas en llevarse la mejor tajada.

Por eso los dirigentes se enfrascan en disputas con el gobierno, obedeciendo a figuras partidarias y no a los chacareros, y eso se traduce en mensajes que tienen más de patoteriles que de propuestas.

IDA Y VUELTA

Esta semana, la Sociedad Rural de Junín pidió en un comunicado la pronta apertura de la autopista Ruta 7 y la terminación de las colectoras, pero vale recordar que su dirigencia participó de la “inauguración” del corredor y aplaudió las palabras de Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Pablo Petrecca, cuando en octubre de 2019 montaron una escenografía en el paraje La Agraria, que terminó siendo falsa ya que faltaba completar en un 40 % la obra que hoy se reclama.

Sin embargo, aunque parezca inocente, el comunicado ruralista se dio a conocer horas antes de que apareciera una información relacionada con la fuerte evasión de la producción agraria en la provincia de Buenos Aires y donde “casualmente” aparece Junín entre los distritos donde se realizaron estas maniobras.

Efectivamente, ARBA detectó en el sector rural una evasión estimada de $ 354 millones, correspondiente a subdeclaraciones del impuesto sobre los Ingresos Brutos en el período 2016-2019, por lo que intimó a unos 10.000 productores y arrendatarios.

El titular de la agencia, Cristian Girard, destacó que las irregularidades descubiertas “abarcan operaciones de los últimos años” y puntualizó que “el cruce de datos con imágenes satelitales e información del régimen de control fiscal agropecuario nos permitió detectar serias inconsistencias en las declaraciones juradas”.

El análisis y la detección de irregularidades surgen del Índice Verde que elabora la Agencia de Recaudación, a partir de imágenes satelitales que permiten identificar el tipo de cultivo y superficie cosechada.

Los productores y arrendatarios que están recibiendo intimaciones tienen actividad económica en distritos que explican el 50% del total de la producción rural bonaerense.

Así ocurre en Junín, como en los partidos de Baradero, Carmen de Areco, Chacabuco, Salto, Rojas, San Antonio de Areco, San Pedro, Capitán Sarmiento, Ramallo, San Nicolás, Colón, General Arenales, Leandro Alem, Pergamino y Arrecifes.

DE CARNE SOMOS

Ante los aumentos reiterados de la carne vacuna, que indudablemente empuja también a las demás como el caso del pollo, el gobierno planea tomar algunas medidas.

Sin embargo, desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) se pidió no volver a “destruir la cadena de la carne, trabajemos para que haya más producción, más transparencia en la cadena, menos presión impositiva, más incentivos al agregado de kilos por animal y menos ideas obsoletas y demagogia”.

De todas maneras, tampoco hubo por parte de la gremial agropecuaria ningún tipo de propuesta que permita hallar un punto de equilibrio entre la producción y el consumo interno, ya que considerar que el problema es la exportación resulta una falacia, ya que hay cortes que no son exportables y podrían lograr algún tipo de subsidio por parte de los que sí lo son y logran mejores oportunidades en el exterior.

Sin dudas que se trata de un debate improductivo entre dirigencia y gobierno, que ha tenido infinidad de ribetes durante años, generando que la mayoría saliera perdidosa, tanto el sector productivo cárnico como los consumidores.

Si bien desde CRA (entidad que logró ubicar a uno de sus hombres como Secretario de Agricultura durante el macrismo) sostiene que hay que “solucionar una situación que amerita un análisis sin dogmas ni demagogia”, no da propuestas alternativas.

Puntualizan los confederados que “los precios relativos están distorsionados, consecuencia de un proceso inflacionario de larga data y que no encuentra cauce y corroe los ingresos de toda la sociedad” y culpan además a la “presión impositiva” justo en el momento que se conoció esta evasión por más de 500 millones de pesos, sólo en la provincia de Buenos Aires.

Sostienen además que “se pretende hacer creer a la población que la exportación de carne es el factor desencadenante de su precio en el mercado interno, sin considerar abiertamente la incidencia inflacionaria y la presión fiscal antedicha”, pero prefiere obviar que hay cortes no exportables que podrían equilibrar la canasta familiar logrando un precio acorde. Ya que no toda la carne de la vaca se exporta sino sólo una parte.

Olvidan además un par de detalles.

Uno: El mercado de novillo pesado tipo exportación está muy alterado, no sólo porque su oferta se reduce año a año, sino también porque estas grandes cadenas de súper están buscando –y pagando mejor– ese tipo de novillo.

Dos: Desde octubre de 2015, dos meses antes de la llegada de Macri, hasta abril de 2019, el consumo de carne (vacuna, porcina y aviar) cayó de 117 kilos a 110 kilos per capita equivalente anual. Mientras el consumo de carne vacuna cae siete kilos, el de pollo cae sólo un kilo y el de cerdo aumenta cuatro.

Debatir propuestas con un partido opositor que se disfraza de dirigencia agraria es lo que más está costando para poder implementar de una vez por todas políticas agropecuarias que favorezcan al conjunto.

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