28 de abril de 2021 19:57 PM
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“El sector agropecuario sostiene nuestro país y puede conducirlo a salir del subdesarollo”

CompartiremailFacebookTwitterEl presidente de la Comisión de Carne de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Mario Balmelli, afirmó que el sector agropecuario es el pilar socio económico del Paraguay y hay buenas perspectivas para el negocio ganadero: “Si los precios actuales de las haciendas, al igual que esta tendencia se mantienen, pues el productor puede pensar […]

El presidente de la Comisión de Carne de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Mario Balmelli, afirmó que el sector agropecuario es el pilar socio económico del Paraguay y hay buenas perspectivas para el negocio ganadero: “Si los precios actuales de las haciendas, al igual que esta tendencia se mantienen, pues el productor puede pensar en resultados positivos e invertir”. Con referencia a habilitar la exportación de ganado en pie comentó que, más allá de que lo ideal es que se procese en Paraguay, “permitiría contabilizar un flujo de hacienda que es muy difícil de retener cuando el diferencial de precios con la región es tan grande”. Al mismo tiempo, aseguró que “la industria tiene que dar pasos dentro de la transparencia del negocio con la introducción de determinadas tecnologías como las cajas negras y la reglamentación del dressing, y el sector productivo con la incorporación de cambios en la trazabilidad y tipificación de la carne”.

– Arranca el 2021, ¿cómo se ve desde la Comisión de Carne de la Asociación Rural del Paraguay (ARP) la perspectiva para el negocio ganadero?

– Visualizamos buenas perspectivas para el negocio ganadero, atendiendo a la actual demanda del mundo, siendo Paraguay un país exportador por excelencia con alrededor del 70% de su producción de carne. Muy por el contrario de lo que eran los primeros pronósticos a fin del año 2020, China sigue afianzándose, seguirá siendo un gran consumidor de carne; una gran locomotora de importación. Eso ha permitido que los precios regionales se hayan afirmado de una forma muy preponderante. Creemos que el Paraguay también va a acompañar esa tendencia regional; siempre hablando desde la óptica de los productores.

– Cuando habla de acompañar, ¿es acercarse a Brasil, Argentina y Uruguay, o quizás estar en la misma línea de precios?

– Por supuesto que hay esperanzas de alcanzar los mismos precios de la materia prima de los socios del Mercosur, pero si no fuese así, por lo menos estar muy cerca de ellos. La demanda china nos permite ciertamente competir en otros mercados pero sin la “espalda” de tener al mercado asiático a la hora de negociar precio, por ello la gran meta del sector productivo paraguayo es ingresar a ese importante destino. Agradecemos todo el apoyo y la carne que nos compra Taiwán, sin embargo, no podemos olvidar que son solo 23 millones de habitantes y sus grandes vendedores de carne son Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia, muy dificiles de reemplazar por motivos geopolíticos y logísticos. Es una realidad imposible de ocultar. Por ello nuestra meta es ingresar al mercado chino y poder acceder a ese gran comprador. Recordemos que actualmente China y Hong Kong importaron de los otros tres países del Mercosur más del 50% de toda la carne por ellos exportada. China no es solo una cuestión de precio; como productores, es la posibilidad de valorizar la vaca. Todos se fijan en el precio del novillo en San Pablo, Mato Grosso o Montevideo, pero tenemos que entender que el precio de la vaca está muy valorizado en Uruguay o en otros países porque le venden a China tambien como carne con hueso o hueso solo incluso, y eso permite reemplazar un vientre viejo por uno de “última generación”. Esto nos permitirá introducir genética, una tecnología de primera, como sucedió en Paraguay con las razas sintéticas que tanto se destacaron, por grandes inversiones en Brangus y Braford, también en razas cebuinas como Nelore, Brahman y otras más. Eso solamente se logró porque hubo una rentabilidad que nos permite invertir.

– Hasta tanto no ocurra el acceso a China, mercados que son tradicionales para Paraguay, como Chile, Rusia e Israel, van a tener una mejora a partir de lo que va a significar una mayor demanda del país asiático?

– No creemos que el mercado ruso mejore, al contrario, es un mercado que está en franco descenso. Es un mercado de volumen y es por eso que tanto queremos acceder al mercado chino. Rusia es el segundo comprador de carne del Paraguay y es un destino que ha manifestado una voluntad de disminuir su dependencia de las importaciones de carne del mundo. A Chile exportamos 19 cortes muy buenos de nuestro mejor ganado. Brasil, principalmente, exporta a Chile el delantero; por eso creemos que probablemente todavía no estamos logrando el reconocimiento que podría alcanzar en Chile nuestra carne. Israel es uno de los mercados más valorados porque también es de los que mejor paga la tonelada. Además, siempre hemos vendido tapa cuadril bien pagada a Brasil, y después vienen los otros mercados. Hoy la demanda de las carnes en el mundo, fuera de la Unión Europea, es sólida y firme.

– Con respecto a nuevos mercados, ¿Estados Unidos es un objetivo alcanzable en este 2021?

– De acuerdo a las informaciones que manejamos del servicio oficial, es alcanzable. Es un mercado que nos conviene lograr, es un pasaporte, así como también lo es la Unión Europea. Estar en Estados Unidos, que finalmente compra carne de volumen, es fundamental. Creemos que en un primer año estaríamos vendiendo entre 10 y 12 mil toneladas para luego subir a 20 o 25 mil. Es un mercado alcanzable, en el cual, hasta donde conocemos, el servicio oficial ha hecho los deberes como corresponde y está haciendo un esfuerzo importante, al igual que la Cancillería.

– El año pasado fue complicado en lo climático y en precios, se habló mucho de cómo estuvieron los números para las empresas ganaderas. ¿Puede ser el 2021 un año de menor oferta, de retención de parte del ganadero?

– El 2020 fue de los peores años para los productores y no consideramos ofensivo decirlo. Los precios al productor lo demuestran, al margen de que hayamos logrado exportaciones récord. Esperamos que este sí sea un año mejor. Las lluvias, casi inesperadas para una anunciada sequía de la Niña, han permitido que los pastizales del Chaco se recuperen. Eso origina una retención por supuesto.

– ¿Qué estiman respecto a la faena?

– Hacer un pronóstico es muy difícil, porque estamos dependiendo de los factores climáticos y de precios. Pero no creo que Paraguay llegue a los mismos niveles, en 2020 se faenaron casi 100 mil cabezas más que en el 2019, donde por cierto pudimos revertir esa caída que veníamos teniendo en la faena anual. De manera que para nosotros la oferta este año va a ser inferior a la del año pasado.

– ¿Cómo puede incidir en el ciclo de producción esta suba en el precio de los granos, particularmente en el maíz?

– Los granos, finalmente, como commodity que son, también estiran los precios de la carne hacia arriba. Esto no es casual. La única manera que existe de que el ganado confinado pueda continuar siendo alimentado a grano es ajustando los precios del ganado y de no ajustarse los precios, no solamente en Paraguay, sencillamente el ganado no va a ser confinado en la cantidad esperada.

– ¿Los granos van a permitir una tracción del negocio de la carne, va a incidir en los costos o va a mejorar el precio del ganado en general?

– Naturalmente van a traccionar los precios para poder mantener los márgenes, de lo contrario va a ser inviable. Con los costos actuales, mantener los mismos precios del año pasado sería imposible. De hecho, hoy no hay ningún pronóstico que permita presumir que se va a poder confinar igual cantidad de ganado si no se ajustan los precios.

– ¿Hoy la empresa ganadera, con este nivel de precio y los costos actuales, está con un resultado positivo?

– Siempre hemos dicho que nuestro nivel de flotación para cubrir costos está entre US$ 2,95 y US$ 3 por kilo carcasa. Actualmente el precio del ganado está por encima de los US$ 3 y eso nos permite pensar en un resultado positivo, nos permite invertir y crecer.

– Si los precios se mantienen, ¿vamos a tener un aumento en el hato ganadero, una mejor eficiencia en la cría?

– Es difícil que tengamos un aumento en el hato ganadero necesariamente. El ciclo biológico de la producción es largo por ello, siempre dijimos que lo grave del 2020 era continuar con una tendencia de precios a la baja que sacaban a la actividad del nivel de flotación. Los productores incurrieron en deudas para poder sobrellevar y sobrevivir el año 2020, de manera que esas deudas deben ser saldadas. Y recordemos que la sequía que tuvimos va a tener su repercusión en la cantidad de terneros que van a nacer en el 2021, porque corresponden al servicio de dicho periodo seco.

– ¿Visualiza un escenario con precios altos de la invernada?

– Seguro, cae de maduro que así va a ser. Los precios en Brasil están muy altos, de hecho ya lo estamos observando. Hay un aumento de los costos de reposición. Es muy importante que los precios del “gordo” se vayan ajustando porque con la extensa frontera seca que tenemos es casi imposible el control de flujo de ganado. Y si queremos mantener una oferta estable de ganado en todos estos años, necesitamos que esos desmamantes sean rentablemente conservados en Paraguay.

– ¿Qué posición tiene sobre la exportación de ganado en pie, en especial a la región?

– Más allá de que lo ideal es procesar la carne en nuestras industrias, tenemos que realizar la idea de que el Mercosur es un mercado integrado entre los países y tenemos que exportar el ganado en pie de ida y vuelta. Lo que tenemos que hacer es poder “contabilizar”, poder registrar el ganado que de todos modos cruza la frontera en determinadas situaciones. ¿De qué nos sirve decir que el ganado no va a ir en pie cuando eventualmente está cruzando por el diferencial del precio? Si tuviésemos abiertas las puertas para una exportación de ganado en pie, podríamos registrarlo e incluso establecer cupos de exportación de ganado en pie, cupos de ganado terminado. Este ganado si no es registrado y contabilizado, de todos modos, es muy difícil que sea retenido cuando el diferencial de precios es tan grande. Recordemos que hasta hace poco había un diferencial de hasta US$ 0,60 a la carne.

– Para el productor sería una herramienta positiva el hecho de exportar en pie, a la hora de la competencia o de las opciones de venta…

– Creemos que sí. El productor se está aggiornando a la realidad de mercado abierto, no nos olvidemos que el ganado que se exporta en pie para faena es un ganado que solamente tiene posibilidades de ser comercializado para consumo local. No existe ningún país en el mundo que importe ganado para exportar la carne del ganado que compró. Lo que hacen Chile, Uruguay y Brasil, es importar carne para su consumo local y exportar su propia carne.

– ¿Qué perspectivas tiene con respecto al funcionamiento y a la relación productor-industria en este año 2021?

– Esperamos poder construir un instituto paraguayo de la carne, lo cual es absolutamente necesario. La voluntad del sector productivo está, es mas lo consideramos imprescindible y confiamos con que la industria se siente a la mesa a discutirlo. Hay que decirlo abiertamente, y avanzar en un instituto aun en ausencia del sector industrial. En la comisión de carne creemos que este instituto debe estar integrado por el sector productivo e industrial, acompañados por el servicio oficial y la Cancillería, y juntos tenemos que aprender a negociar con firmeza desde veredas diferentes, pero en la misma dirección. Siempre con respeto, y eso exige un renunciamiento de ambas partes. Pero si todos los países exportadores de carne tienen institutos que promueven la cadena de valor de la carne, ¿por qué no tendríamos nosotros? Nos parece que la pelota de la voluntad debería estar en manos de los dos gremios principales y avanzar.

– ¿Cómo está hoy la relación de la Asociación Rural del Paraguay y la Cámara Paraguaya de Carnes?

– De nuestra parte, seguimos con las puertas abiertas. Tuvimos posiciones como gremio que sencillamente significaron el difícil momento que pasó la producción en el 2020. Pero claramente un gremio está para defender los intereses de los suyos. Los productores estamos en la Asociación Rural por que esperamos que defienda nuestros intereses ganaderos. Precisamente para lograr un instituto de la carne el elemento esencial es el dialogo y la construcción de confianza mutua, lo cual llevá implicito tolerancia y renunciamientos, que nos permitan trabajar juntos de manera cooperativa, cada uno en su ámbito de actuación, para lograr los objetivos que nos planteemos.

– ¿Qué puede aportar a la ganadería la posibilidad de que se instalen nuevos frigoríficos en el país?

– Respondamos con una pregunta. ¿Existe alguna actividad que no haya mejorado cuando aumentó la competencia? Eso va a suceder con el mercado de la carne. Están llegando grupos brasileños a fin de mes para ver la posibilidad de instalarse en el Paraguay, que no es ningún secreto. Existe desde hace muy poco tiempo un grupo argentino que ha manifestado su voluntad de analizar el mercado paraguayo y para mí es muy bueno.

– ¿Deben de transitar los productores la opción de un frigorífico de productores?

– Lo que nosotros sabemos hacer es producir, y sin embargo no debemos renunciar a la idea de integrar la cadena de valor de la carne, porque de lo contrario seguirá siempre como ha sido la historia de la carne. El sector más olvidado o el que siempre cargó con las grandes pesas fue el sector productivo. Desarrollar la ganadería implica, también, que el productor se integre a la cadena de valor de la carne a través de una participación en la comercialización e industrialización de la carne. Lo que no quiere decir que nosotros, los productores, queramos manejar una industria; pero sí que podamos invertir para construir una industria como lo han logrado exitosamente las tres cooperativas menonitas.

– Entrando en temas puntuales: la trazabilidad, ¿obligatoria o que continúe optativa?

– Actualmente existe una comisión integrada por el sector productivo y el sector oficial, y están trabajando muy de cerca para hacer una identificación individual que va a conducir a una trazabilidad. Entiendo que la idea es cambiar el sistema. Personalmente no pienso que un nuevo sistema de identificación pueda ser optativo, sino que se debe llegar a un consenso entre el sector productivo, que es el que finalmente se va a poner “este traje”, y el sector oficial. Y en base a ese consenso, lograr un nuevo sistema.

– ¿Cómo analiza la instalación del sistema de cajas negras?

– ¿Cuál es el problema de tener más transparencia? Ninguno. Creemos que debe haber cajas negras como hay en todos los países exportadores de carne. También creemos que se tiene que controlar y reglamentar el dressing. Lo que estamos pidiendo son medidas que transparenten la industrialización de la carne y que corresponden a esta nueva coyuntura que hay en la cadena de valor. Así como los productores hoy están dispuestos a entrar en un sistema de identificación individual y en un sistema de tipificación de carne, creemos que la industria tiene que dar pasos correspondientes dentro de la transparencia con la introducción de determinadas tecnologías que tienen otras plantas frigoríficas del Mercosur. No estamos pidiendo nada del otro mundo con las cajas negras y los scanner. Esa tecnología moderna no queda otra que introducirla en la industria.

– Recién habló de tipificación de carne. Hoy hay un alto porcentaje de la faena que corresponde a toritos, animales enteros. ¿Cómo ve eso a futuro?

– Es un tema polémico pero que también hay que sentarse a discutir. Tus propias preguntas te dan la medida de la necesidad de un instituto que no es otra cosa que un marco institucional de trabajo conjunto. La carne de novillo es considerada de mejor calidad sin que dejemos de destacar que los toros bien terminados, jóvenes, dientes de leche o dos dientes y terminados con un complemento a corral, también tienen una buena calidad y un buen grado de terminación apropiado para determinados mercados. Los novillos por supuesto pueden ser terminados a pasto, lo cual facilita las cosas. Depende de cada sistema productivo, pero una vez más, es el precio el que determina también la definición de toro o novillo. Un toro crece entre 8% y 10% más a una determinada edad que un novillo; si los precios acompañan, el productor también hará el esfuerzo de renunciar a este diferencial de crecimiento. Lo importante es que la actividad tiene que ser rentable, no hay otra forma.

¿Qué reflexión final hace sobre los desafíos de la producción agropecuaria?

Es importante que pensemos en nuestro país y un futuro mejor para las próximas generaciones. Con un desarrollo sostenible ambientalmente e incluyente socialmente, el sector agropecuario, también con rentabilidad, puede lograr sacar al país del subdesarrollo, por que de verdad otros paises como Australia, Nueva Zelanda, Holanda, y otros, lo han logrado. Construyamos una historia diferente para el sector pecuario y no olvidemos, un país diferente no se sueña, se construye.

Fuente: Valor Agro

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