17 de diciembre de 2010 22:16 PM
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La guerra del trigo   (Susana Merlo)

Las irregularidades en el mercado de trigo no son nuevas. Vienen, por lo menos, de hace 4-5 años y fueron las que determinaron –junto con la sequía 08-09- que el país prácticamente se quedara sin cereal este año; que se alcanzara el extraño récord de la menor área de siembra en 108 años; que se perdiera casi la totalidad de los mercados externos que llegaron a ser 68, incluyendo al estratégico e insustituible de Brasil al que se dejo de abastecer hace más de 3 años, y otras lindezas por el estilo.

Lo llamativo es que todo esto no sucedió por tragedias climáticas continuas (como si las hubo en Australia), o por derrumbe de los mercados internacionales que, por el contrario, salvo unos pocos meses, se mantienen en suba y sostenidos casi desde 2004 en adelante.Lo sorprendente es que Argentina, que llegó a producir más de 16 millones de toneladas en la década pasada –en los “infames” ’90s-, tocó el piso de 7,5 millones de toneladas cuando los productores del resto del mundo crecían amparados por extraordinarios precios internacionales.La diferencia es, solamente, por la falta de transparencia de los mercados locales, que provocó millonarias transferencias hacia el resto de los eslabones de la cadena, especialmente molineros y exportación, a partir de una fuerte política intervencionista y de manipulación de precios que casi se podría decir que ‘forzó”, desde el propio Estado, un oligopolio de compras.
Tanto fue así que, además de la quita por las retenciones, superiores al 20% en el caso del trigo, los productores sufrieron recortes que alcanzaron los U$S 100-110 por tonelada, y aún hoy hay diferencias de hasta U$S 60.
Pero, a pesar del desincentivo que conlleva la situación, y alentados por las cotizaciones internacionales, en esta campaña se sembró un poco más, y las buenas lluvias del otoño pasado y de esta primavera temprana, hicieron el resto. Hoy se espera una cosecha de alrededor de 12 millones de toneladas, y algunos creen que más.Es cierto que, debido a la escasa inversión en fertilizantes, etc., en muchos lotes, no todo el trigo de esta campaña tendrá la calidad extra que se lograba en otros ciclos, pero el volumen va a compensar, aunque sea parcialmente.
Sin embargo, la “guerra” ya se desató y, aparentemente, no sólo involucra a los productores, mercados, exportadores y especialmente molinería, sino que ahora parece haberse extendido al seno del propio Gabinete, entre Agricultura y la poderosa Secretaría de Comercio Exterior. Y todavía no queda muy claro como jugará en esto la estratégica oficina de Control Comercial, la ONCCA, encargada de dar los ‘permisos” de exportación.Es que se sabe que, si ante una cosecha relativamente abultada, no se abre totalmente el mercado para que los sectores compitan, y se regula con cuentagotas, entonces los precios sin duda se van a desplomar pues cada uno va a ir comprando gradualmente, a medida que necesite, sin necesidad de asegurarse la mejor mercadería.
Agricultura sostiene que a partir de enero “el mercado estará totalmente abierto”, y se “liberarán los saldos exportables”…(SIC)
Casi un desafío teniendo en cuenta que los permisos los otorga la ONCCA, y los precios los acuerda Comercio, y ninguna de las dos áreas responden al Ministro (Julián) Domínguez.Además, ¿quién define el “saldo exportable”?, ¿con que datos? …
Como si fuera poco, desde la cartera de Paseo Colón anunciaron una línea de créditos a “tasa cero” para que los productores puedan retener el trigo sin vender, y esperar así mejor cotización.
¿Será compatible esto con las pretensiones del Secretario Guillermo Moreno de que los precios no se muevan, especialmente los de la canasta básica de alimentos, y mucho menos los del pan?.Por otro lado, considerando que hay más de 50.000 productores de trigo, sólo con que la mitad de ellos pretendiera lograr ese crédito de hasta 300 toneladas, el Gobierno debería disponer de, al menos, 1.000 millones de dólares para este objetivo.
¿Estarán? ¿habrá decisión política para “dárselos al campo” o, nuevamente, será otro anuncio incumplido como el del Maiz Plus o el Trigo Plus, o buena parte de las compensaciones, etc.?.Los productores no creen en casi nada a esta altura. Además, hace mucho calor, llueve poco y los ánimos están caldeados.
Lo único cierto es que en febrero, marzo, los agricultores toman la decisión de siembra para la campaña 2011-2012 y, si no se permite que el sector tenga cierta rentabilidad, lo más probable es que la próxima cosecha se desplome nuevamente, y tal vez a niveles menores aún que en el último ciclo.

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