1 de mayo de 2021 22:54 PM
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Chile : De la nostalgia a la modernidad: La realidad del trabajo agrícola

El total de trabajadores agrícolas de la región es de 94.672, que representa el 15,3% del total de ocupados en el país en esa área productiva, representando además el 22,9% del total de los ocupados de O´Higgins. De ellos, el 91.2% son asalariados, el 6,9% son independientes y el 1,5% son empleadores.

Más allá de la imagen romántica del campo chileno, más allá de las historias costumbristas, de personajes entrañables, de bucólicos paisajes, más allá de esa atmósfera mágica de una cultura arraigada en el alma nacional, en el campo se trabaja… y se trabaja mucho.

El trabajador agrícola extrae de la tierra, con mucho esfuerzo, el fruto que permite alimentar un país en todos los sentidos posibles, nutricionalmente por supuesto, pero también, el alma de un país que lleva grabado en su corazón al campesino como su personaje típico por excelencia, por lo que, en este día del trabajador, bien vale la pena rendir un homenaje a esos miles de hombres y mujeres que llevan sobre sus hombros la responsabilidad de poner comida en nuestras mesas en una época especialmente compleja, como la que se vive actualmente a raíz de la pandemia del coronavirus.

En pandemia, el trabajo agrícola no se detiene, su naturaleza exige continuidad en cualquier circunstancia, por lo que, además de incorporar protocolos sanitarios y distancia social, el agro, como siempre, sigue funcionando.

La mirada de la autoridad

Esta visión nostálgica de nuestra identidad nacional no debe nublar una dura realidad, el trabajo agrícola escondió por décadas el abuso y la explotación de los campesinos; con jornadas extenuantes y escasos derechos laborales, el trabajador del campo, en particular el de temporada, estuvo desamparado por años, no solo en nuestro país, sino en el mundo entero.

Sin embargo, nuestra legislación y nuestra conciencia han evolucionado notablemente en esta materia, desde la precariedad hacia la profesionalización y la protección de derechos. Así lo entiende Joaquín Arriagada, seremi de Agricultura de la región de O’Higgins: “Hoy tenemos un trabajo agrícola que se ha ido profesionalizando cada día más, que ha tenido una evolución positiva en distintas dimensiones que lo hace atractivo para muchas personas”, señaló el secretario regional.

Agrega que “las posibilidades de conectividad y movilidad permiten que los trabajadores de temporada puedan desplazarse y tener más alternativas laborales, lo que ha tenido como resultado que el trabajo de temporada puede incluso cubrir el año completo, y eso ha tenido un importante impacto en las condiciones de vida de esos trabajadores”.

Arriagada destacó la evolución positiva de las condiciones laborales de los trabajadores agrícolas en cuanto a la tecnología aplicada al trabajo diario y muy especialmente en lo normativo: “hemos tenido una mejora sostenida y considerable, nuestra legislación es mucho más exigente, pero incluso más allá de nuestras leyes, los mercados internacionales son particularmente exigentes en cuanto al cumplimiento de los derechos de los trabajadores involucrados en la producción de los bienes que adquieren, por lo que, en el mundo agrícola de hoy, el trabajo es bien remunerado, formal, con contrato e imposiciones previsionales y existe además una férrea fiscalización de la Dirección de Trabajo».

Aunque los avances son ostensibles, siempre hay desafíos, así lo entiende también el Seremi: “Siempre es posible tener mejores condiciones para los trabajadores agrícolas, de hecho, impulsamos un proyecto de ley que establece un estatuto especial para los trabajadores de temporada” y añadió que “la industria agrícola enfrenta desafíos importantes en la materia, nuestra legislación y los mercados son cada día más exigentes en cuanto al respeto de los derechos de los trabajadores, y en nuestra región es muy importante, porque hablamos de cerca del 50% de la fuerza laboral de O’Higgins”.

Desde el mundo privado

Por su parte, el presidente de la Federación de Agricultores del Cachapoal, Francisco Duboy, también se refirió a la evolución del sector: “Ha cambiado y seguirá cambiando el trabajo agrícola, hoy todo es diferente, el trabajador se ha ido adaptando muy bien a los cambios, aunque la juventud se ha ido alejando de los campos pues, por mucho que haya cambiado, el trabajo del campo sigue siendo pesado y exigente. La realidad es que tenemos menos gente disponible para trabajar y paralelamente la industria agrícola ha ido necesitando menos mano de obra”.

En cuanto a los desafíos que enfrenta el sector, el dirigente gremial destacó la capacitación de los trabajadores, y desde la óptica de los empresarios “seguir mejorando las condiciones del trabajo en el campo, aunque hemos avanzado mucho, debemos seguir mejorando”. En ese plano, Duboy planteó que “gran parte de las mejoras en las condiciones laborales del agro se deben a las exigencias de los compradores de nuestros productos, antes que a disposiciones de nuestra legislación, por lo que también hay un desafío pendiente en esa área”.

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