3 de mayo de 2021 13:01 PM
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Primer trimestre fue más que bueno para rubros forestales

Uruguay : Productores piden al sector político “señales claras” para que la forestación pueda seguir creciendo y diferenciarse en los mercados con la certificación

Pablo Antúnez

El sector forestal dio vuelta la pisada. El primer trimestre de 2021 fue muy bueno en materia de exportaciones para los productos forestales y le permitió estar empujando las exportaciones, generando trabajo en toda la cadena y divisas para Uruguay en medio de la pandemia de Covid-19, cuando otros sectores no pueden hacerlo.

El mundo pide maderas sustentables con el medio ambiente y productos certificados: Uruguay los tiene.

A nivel de plantaciones, el 90% del área está certificada con el sello Forest Stewardship Council (FSC) y el 100% de la industria forestal está con certificación sostenible, que en este caso es el sello PEFC (Programa de Reconocimiento de Sistemas de Certificación Forestal), que ayuda a combatir la tala ilegal de árboles y contribuye al mantenimiento de los ecosistemas.

“En Uruguay nos acostumbramos a ver crecer la forestación bajo la certificación y no es común en otras partes del mundo. Hay otros productores mundiales que no tienen las certificaciones que usamos”, explicó a El País el vicepresidente de la Sociedad de Productores Forestales (SPF), Ing. Agr. Francisco Bonino, quien también es director de Agroempresa Forestal, que comenzó la actividad en el país en el 2.000.

Bonino sostuvo que “las certificaciones otorgan la tranquilidad de que el producto es renovable” y que proviene de un árbol plantado con el cuidado del medio ambiente. “Brinda la tranquilidad que se está cumpliendo con los estándares más altos del mundo en todos los ámbitos, en lo social y en lo ambiental”. En definitiva, la certificación: “es una evaluación muy íntegra de las empresas que producen”, remarcó el vocero de la SPF.

En la primera de las certificaciones mencionadas, prácticamente está toda el área plantada bajo ese estándar y habría poco espacio para seguir incrementándola, salvo que la forestación se expanda más. En el segundo caso, Uruguay está con la mitad del área certificada y ahí sí hay espacio para expandirse.

¿Cómo repercute en los mercados? Por ejemplo, Vietnam compra rolos de eucaliptus uruguayos porque están certificados, porque sus compradores de muebles de la Unión Europea también los presiona para que utilice maderas certificadas en sus procesos industriales.

“Vietnam tiene maderas más baratas en Tailandia, Malasia u otros proveedores más cercanos, pero esas maderas no están certificadas, por eso vienen a nosotros, porque saben que nuestros productos fueron producidos de forma renovable”, detalló Bonino.

Lo mismo pasa con los productos que fabrica China (muebles). Es por eso que “las certificaciones son una diferenciación importante para la forestación uruguaya”, agregó el profesional. La celulosa termina en papel y desde el que va en la impresora, hasta el que se transforma en vaso al momento de servir el café, se elabora con maderas certificadas.

Mercados. Volviendo al análisis del mercado, lo más importante es que el futuro es promisorio, tanto desde el punto de vista de los precios, como desde la habilitación de nuevos mercados, como es el caso de China para los chips.

“La pandemia de Covid-19 generó algunos cambios en los hábitos de consumo de madera, la gente está más en la casa y usa más. Ese es un incentivo importante para quienes hacer el esfuerzo de producir más y hacer inversiones”, detalló Bonino.

“El primer trimestre fue más que bueno para los productos forestales”, afirmó el director de Agroempresa Forestal. En el caso del pino, donde se exportó mayor volumen, “se está en niveles récord medido en volúmenes y con precios muy altos”, dijo. En este caso, hay un incremento sostenido de los valores.

“Quizás la diferencia es que este producto no partió de niveles promedio, sino de niveles muy bajos a comienzos de 2020, donde venía de una caída muy grande, pero ya alcanzó sitiales totalmente elevados, tanto en China como Europa”, explicó. “Es muy bueno para Uruguay que la forestación esté empujando la economía. Son buenas noticias en momento de muchas preocupaciones”, consideró el vicepresidente de la Sociedad Productores Forestales.

Quizás la amenaza que enfrentó la exportación de pinos es que “el costo de los fletes subió mucho. Hoy está a más del doble de lo que valía el año pasado en esta época y no es fácil congeniar las ventas con estos costos de logística”, explicó.

Uruguay tiene la ventaja de contar con certificaciones internacionales que lo benefician en los mercados, tanto para la madera aserrada como para otros rubros como la celulosa, cuyo destino es la producción de papel. El primer trimestre fue muy bueno para la exportación de productos forestales, pero empresarios y productores piden al gobierno que mejore la competitividad, porque Uruguay sigue teniendo el puerto más caro del mundo, los combustibles más caros de la región y grandes problemas de logística.

Rolos. En materia de rolos de eucaliptus también los niveles son altos comparados con los registrados el año pasado, porque a esta altura del año Asia estaba cerrado. “Ahora todos los valores son mejores que en 2019 y recién tendríamos que revisar 2018 para encontrar registros similares”, afirmó Bonino.

A nivel de maderas aserradas, “los precios se encuentran en niveles récord. Es un producto que escasea en el mundo y está en niveles absolutamente récord para la seria histórica. Eso hace que los aserraderos estén trabajando con capacidad colmada”, dijo el vocero de la SPF.

En celulosa, hubo “un crecimiento sostenido de precios. Quizás la diferencia es que este producto no partió de niveles promedio, sino de niveles bajos a comienzos de 2020, donde se venía de una caída muy grande. Hoy llegó a niveles altos, tanto en China como en la Unión Europea. Es un buen momento”, remarcó Bonino en su análisis de mercado.

A su vez, en el caso de los chips, la recuperación recién se verá en el segundo trimestre, ya que este rubro estuvo prácticamente parado en los primeros tres meses del 2021. “Este sector se vio afectado por la pandemia porque algunos de los compradores de materias primas dejaron de importar y se concentraron, por un tiempo, en sus propios recursos. Ahora se estarían abriendo nuevos mercados, como es el caso de China y se comenzará a retomar la exportación”, aclaró Bonino.

Señales claras. Para que el sector continúe creciendo y vayan surgiendo nuevas inversiones, los empresarios y productores sostienen que debe haber señales claras.

“Nos gustaría que fuera más atractiva la forestación. No lo fue tanto en los años anteriores y por eso las inversiones vienen un poco demoradas o atrasadas”, según entiende el vicepresidente de la Sociedad de Productores Forestales.

No es sólo que el sector de la madera viva un buen momento a nivel general y que en el mundo los productores forestales disfruten su auge. Hay deberes en la interna que cumplir para que el sector forestal se vuelva más atractivo.

“Hay que mejorar la competitividad, que es un tema central. Seguimos teniendo de los puertos más caros del mundo, con desvío de costos altos y los combustibles mucho más caros que nuestros competidores. Es importante generar las condiciones para que se concreten más proyectos forestales en Uruguay y más inversiones”, dijo Bonino.

Para los empresarios y para los productores, también se precisan señales desde el sector político.

En ese sentido, el vicepresidente de la Sociedad de Productores Forestales recordó que “se está debatiendo una Ley en el Parlamento que cuestiona la forestación. Hay mucho para hacer en materia de dar señales a los inversores”, remarcó.

En Uruguay hay 1,15 millones de hectáreas de bosques plantados, más 850 mil hectáreas de bosques nativos. Según la Sociedad de Productores Forestales, la forestación aporta el 3,6% del Producto Interno Bruto (PIB) del Uruguay, pero a su vez, representa el 15% del empleo total (son 25.000 puestos de trabajo), cuenta con US$ 4.500 millones de inversión extranjera directa en los últimos 10 años y genera US$ 1.877 millones de valor agregado; Genera US$ 280 millones anuales en aportes impositivos. En exportaciones aporta US$ 2,2 millones anuales.

Capitales de EE.UU. desembarcan en aserradero en Tacuarembó

“No tenemos datos concretos de otras inversiones en el sector industrial forestal uruguayo”, aclaró a El País el vicepresidente de la Sociedad Productores Forestales, Francisco Bonino. “Las señales que dio Uruguay durante la pandemia de Covid-19, donde se mantuvo la producción, fueron excelentes. Las plantas y los aserraderos de Uruguay han logrado mantener su actividad en niveles muy altos. En otras partes del mundo eso no sucedió así”, agregó.

Esta semana, Uruguay XXI informó sobre la adquisición del 100% de Frutifor Lumber Company, aserradero ubicado en Tacuarembó. Los empresarios Mark Crandall de Estados Unidos y Matías Abergo (Enkel Group) de Uruguay, confirman el desembarco de Arboreal. Este proyecto transformador para la industria maderera de Uruguay aumentará inmediatamente la capacidad de secado del aserradero, duplicando la producción y por tanto las exportaciones de madera procesada a partir del tercer trimestre de 2021.

Para los inversores Uruguay tiene recursos forestales muy competitivos para posicionarse como referente en el mercado EWP (Engineered Wood Products) de la región y el mundo. “Vemos un país que ofrece la estabilidad jurídica y económica necesarias para invertir en el largo plazo.

Estamos muy entusiasmados con nuestra inversión en Uruguay y agradecemos todo el acompañamiento recibido por el gobierno, sus ministerios y el asesoramiento y apoyo de la agencia de promoción de inversiones Uruguay XXI”, aseguró el CEO de Enkel Group, Matías Abergo.

Para la Sociedad de Productores Forestales, este negocio “muestra una buena señal para los que estén pensando en desarrollar proyectos nuevos”.

Francisco Bonino recordó que este aserradero consumo 250 mil metros cúbicos de madera y podría pasar a consumir 500 mil metros cúbicos. Tiene capacidad para crecer al doble. A modo de ejemplo, recordó que “en el primer trimestre, Uruguay exportó 800 mil metros cúbicos de pino. El consumo de esta planta se pasa lejos de lo que es la exportación en ese período”.

“Si habrá lugar para que vengan más inversiones a procesar la madera. Hay que generar inversiones para que esa actividad sea atractiva”, remarcó Bonino a El País.

La decisión de invertir del Enkel Group, comenzó luego de una gira forestal que Uruguay XXI organizó junto con la Embajada de Uruguay en Canadá en 2019. “Las decisiones de inversión llevan tiempo, es importante estar atentos a las necesidades de información, de vinculación con el sector público y privado, mostrando un trabajo coordinado entre los distintos actores del gobierno frente al inversor”, afirmó el director de Uruguay XXI, Jaime Miller.

Frutifor es una compañía establecida en Tacuarembó, que actualmente procesa 140.000 m3 de pino, exporta US$ 25 millones anuales y emplea a 100 personas.

Mark Crandall es fundador de PostScriptum, firma de capital privado especializada en energías renovables. Matías Abergo es CEO y cofundador de Enkel Group, empresa dedicada al desarrollo y construcción de proyectos de arquitectura, abarcando distintas escalas y tecnologías.

A su vez, el sector de la madera aserrada es clave para el desarrollo de más puestos de trabajo en el interior del país.

Fuente: El Pais

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