5 de mayo de 2021 11:27 AM
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La respuesta de una entidad agroindustrial a la campaña “Lunes sin carne”

El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna dijo que la ganadería no es parte del problema, sino de la solución, y afirmó que “es un alimento de alta calidad, rico en nutrientes esenciales”.

El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) emitió un comunicado para defender a la producción ganadera, luego de que la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba) declarara el interés ambiental de la campaña “Lunes sin carne”.

“La ganadería no es parte del problema, sino parte de la solución”, se titula el documento que dio a conocer el IPCVA y en el que sostiene que el sistema de producción de carne argentino “mejora la fertilidad del suelo, evita la erosión y es beneficioso para la biodiversidad”.

“Además, la carne vacuna es un alimento de alta calidad, rico en nutrientes esenciales como los aminoácidos de alto valor nutritivo que nuestro cuerpo no puede sintetizar en las cantidades adecuadas”, sintetizó la entidad.

EMISIONES

Según el IPCVA, en Argentina el aporte de la ganadería vacuna a las emisiones totales del planeta es de solo 0,15 por ciento.

Hay unas 65 millones de hectáreas destinadas a la ganadería, en tierras que no son aptas para la siembra de cultivos. Y allí hay, de acuerdo con la mirada del Instituto, un factor superador: el pastoreo implica secuestro de carbono atmosférico.

“La energía utilizada por el ganado para vivir deriva de la fijación de CO2 a través de la fotosíntesis por parte de las especies forrajeras que consumen. El CO2 permanece en la atmósfera por mucho más tiempo que el metano producido en la digestión de los alimentos por los vacunos. Por lo tanto, si bien el valor de emisión del metano es mayor, cuya magnitud es motivo actualmente de revisión, al permanecer menos tiempo resulta en un efecto ambiental neto menor”, explicó el IPCVA.

En este marco, denunció que “cuando se habla de emisiones, el lobby de los países más industriales y contaminantes del mundo ha impulsado con una fuerte política comunicacional que se le preste atención exclusivamente a las emisiones, pero no al secuestro. Ello pone en un pie de desigualdad a la producción de ganado vacuno, los factores por defecto provistos por el IPCC subestiman en un 32 por ciento la acumulación de carbono en la biomasa aérea de los renovales”.

En resumen, para el IPCVA, “los sistemas de producción basados en el pastoreo contribuyen a mejorar la fertilidad del suelo, evitan la erosión, son beneficiosos para la biodiversidad y, en el caso particular de la agrosilvicultura, adicionalmente mejoran los ingresos de los productores derivados de la madera y el ganado que pastorea las forrajeras implantadas en el monte”.

CRÍTICAS

El comunicado también cuestiona que la Legislatura tome como parámetro el Long Shadow Report (Informe de la Sombra Larga) elaborado por la FAO en 2006 y que asegura que el ganado vacuno es responsable del 18 por ciento de los gases de efecto invernadero emitidos en el mundo.

Sin embargo, “el mismo equipo de la FAO revisó ese valor siete años después y bajó su estimación al 14,5 por ciento, reconociendo las incertidumbres de las primeras observaciones y resaltando las imprecisiones de las actuales mediciones”, añadió el IPCVA.

También subrayó que “las afirmaciones que favorecen una ingesta baja de carne son cuestionadas científicamente”, porque “la carne es un alimento de alta calidad, rico en nutrientes esenciales, como los aminoácidos de alto valor nutritivo que nuestro cuerpo no puede sintetizar en las cantidades adecuadas”.

La entidad enumeró el EPA (ácido eicosapentanoico), el DHA (ácido docosahexaenoico) omega-3, el hierro hem, las vitaminas B12 y D3, la creatina, la carnosina y la taurina, como componentes que son particularmente importante en el desarrollo cerebral de los bebés.

“Estudios llevados por equipos de profesionales del Hospital Garrahan de Buenos Aires han demostrado el riesgo, particularmente en lo que hace a deficiencia de vitamina B12, que corren las madres veganas que no incluyen carne en sus dietas antes de la concepción hasta el final de la lactancia materna”, citó el IPCVA.

Y continuó: “Caso semejante lo constituyen comunidades que presentan inmunodeficiencia infectadas por el VIH/Sida. Por no decir el efecto de la falta de todos estos nutrientes en sociedades menos prósperas donde el hambre y la desnutrición son frecuentes. Por lo tanto, el consumo de carne debe considerarse también como una contribución para alcanzar el Objetivo número 2 Hambre Cero de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas”.

“Por eso, es importante destacar que la ganadería vacuna no es parte del problema sino parte de la solución”, concluyó el Instituto.

Fuente: La Voz

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