12 de mayo de 2021 21:51 PM
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De cada $ 100, el Estado se queda con $ 28: en el precio de la carne es donde más pesan los impuestos

La Fundación Fada actualizó su informe sobre la incidencia de los distintos eslabones en el precio de los alimentos básicos. En el pan, los impuestos se llevan más que el productor y el molino juntos.

En medio del debate, no exento de mucha polémica, sobre el precio de la carne y las medidas que está tomando el Gobierno nacional con el fin de frenar los incrementos, la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada) emitió un informe que trae un poco de claridad a la discusión.

La entidad actualizó el reporte que elabora dos veces al año para analizar cómo se componen los precios de los principales alimentos de la canasta básica argentina: el pan, la leche y la carne bovina.

En este último caso, Fada tomó como parámetro un costo promedio del corte vacuno de 531 pesos por kilo (valor a febrero pasado), y determinó que el ternero incide en un 30 por ciento (158 pesos), engordarlo en un feedlot hasta llevarlo a peso de faena representa el 27 por ciento del valor final (141 pesos), el frigorífico adiciona el seis por ciento (35 pesos) y la carnicería un nueve por ciento (47 pesos).

¿A dónde quedan los 149 pesos restantes o 28 por ciento? En manos del Estado, a través de los impuestos.

En este sentido, Fada también desmitifica que la suba del maíz tenga una alta incidencia en el valor final de la carne: el cereal solo representa el 15 por ciento del precio del novillo o el 11 por ciento del valor del kilo de carne al mostrador.

“Es decir que, si se decidiera subir 10 puntos los derechos de exportación al maíz, se mejoraría el precio de la carne sólo 1,1 por ciento, cuando la inflación mensual está cerca del cuatro por ciento. Es decir, con una medida como esta se lograría ahorrar, por única vez, sólo una semana de inflación”, mencionó el economista jefe de Fada, David Miazzo.

Según el estudio, de los impuestos que tiene la cadena, el 75 por ciento son nacionales (impuesto a las ganancias, IVA, e impuesto a los créditos y débitos), 20 por ciento provinciales (inmobiliario rural, ingresos brutos) y cinco por ciento municipales (impuesto a la industria y comercio y tasa vial). El impuesto a las ganancias y el IVA son los de mayor participación; representan el 65 por ciento de los impuestos totales.

Si se analiza toda la cadena, desde la cría hasta el comercio, el 65 por ciento son costos de producción, el 28 por ciento impuestos y siete por ciento el resultado económico. Según Fada, las carnicerías han tenido una caída en su margen que “se puede explicar por el techo que pone el poder de compra de los consumidores al momento de actualizar el precio de venta de la carne frente a los costos”, subrayó Miazzo.

PAN Y LECHE

En este marco, otro aspecto a tener en cuenta en el marco del debate por el precio de la carne es que es el producto en el que más inciden los impuestos.

En el pan, sobre un precio promedio de 135 pesos, el trigo representa 17 (13 por ciento), el molino siete (cinco por ciento), la panadería 82 (60 por ciento) y los impuestos 29 (22 por ciento).

Es decir, que en el pan los impuestos pesan menos que la carne, pero se llevan más dinero que los productores de trigo y las fábricas de harina juntos.

En cuanto a la leche, la referencia es el valor de un sachet de un litro, situado en 67 pesos. En la coyuntura actual, es el único sector en que los productores primarios participan del precio final más que el resto: el tambo incide en 24 pesos (35 por ciento), la industria en 22 pesos (33 por ciento), el comercio en cuatro pesos (seis por ciento) y los impuestos en 18 pesos (26 por ciento).

Como en el caso de la carne, el maíz no es significativo: representa el 18,4 por ciento del precio de la leche cruda y el 6,6 por ciento del precio final del sachet.

En esta cadena se da un fenómeno particular: los costos representan el 89 por ciento del precio final y hay un 26 por ciento de impuestos. Esos 15 puntos que superan el 100 por ciento son una pérdida para toda la cadena.

“Cuando se analiza el sachet de leche, se observa que la cadena se enfrenta a una situación crítica en todos los eslabones: tambo, industria y comercio, con precios que no alcanzan a cubrir costos (tambo), precios de venta contenidos, ocasionando un desfasaje con los costos (industria y comercio) y generando pérdidas económicas en casi todos los eslabones, acentuado aún más en la etapa final”, resumió Natalia Ariño, investigadora de Fada.

Fuente: AgroVoz

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