15 de mayo de 2021 12:32 PM
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Agtech. Del laboratorio a las empresas, de la mano de la microbiología agroindustrial

Surgida en la Universidad Nacional de Río Cuarto, Ceres Demeter investiga y desarrolla productos para el maíz y otros cultivos

En Río Cuarto, Córdoba, Ceres Demeter, una agtech que desarrolla proyectos de microbiología agroindustrial, se enfoca en llevar la ciencia al campo. Toman proyectos de la comunidad científica, los desarrollan y los ponen a disposición de distintas empresas del agro.

Todo comenzó en 2009, cuando uno de los integrantes de la empresa, Sergio Bonansea terminó sus estudios de posgrado en la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) y visualizó la necesidad de trasladar los conocimientos del sector académico al sector privado.

“Empezamos vinculándonos con grupos de investigadores de la UNRC, con objeto de lograr la transferencia de nuevas tecnologías hacia el sector industrial, comercial. Poco a poco, esto permitió desarrollar líneas básicas de investigación, que fueron transformándose en productos que empezaron a aportar valor a la producción agropecuaria”, cuenta Bonansea.

En 2013 se incorporó al emprendimiento Christopher Kilmurray, especialista en microbiología, que comenzó a desenvolverse en el área Comercial y de Desarrollo, al mismo tiempo que empezaba su posgrado en Ciencias Biológicas en la UNRC.

Desde el inicio, el objetivo fue realizar transferencia de tecnologías microbiológicas a empresas. “La idea es vincular la ciencia con la industria, transformar proyectos en soluciones de alto impacto para colaborar en el desarrollo de nuevos negocios y productos. Conocemos y entendemos a los dos sectores”, destaca Kilmurray.

“Nuestros desarrollos tienen un sustento académico-científico, proveniente de la conjunción entre la empresa y las instituciones públicas, como universidades, el Conicet y el INTA. Nuestra relación con la comunidad científica e industrial es una de nuestras mayores fortalezas. Buscamos contribuir a la producción de alimentos en el mundo, mediante la inserción de la microbiología en el mercado”, dice Bonansea.

Según destacan, se asociaron en pos de un crecimiento complementario, ya que poseen visiones muy similares, pero con gustos diferentes. “Esto fue lo que nos llevó a posicionar la empresa en un mercado muy competitivo”, afirman.

Tratamiento

En la actualidad, la empresa se encuentra en una etapa de consolidación y expansión en el mundo agropecuario, trabajando en un tratamiento biológico para optimizar el crecimiento inicial del maíz. “Todavía está en etapa de desarrollo pero es una tecnología desarrollada con el propósito de mejorar las condiciones de crecimiento inicial de plantas de maíz. Mejorará los estándares de germinación y desarrollo de las plantas; se enfoca en la velocidad de emergencia y desarrollo del sistema radicular; y posee una importante ventaja en la absorción de agua y nutrientes”, dice Kilmurray.

Según detallan, será una línea diseñada para que se incorpore a los híbridos, donde el productor recibirá la semilla lista para sembrar.

“Las semillas serán enviadas a los centros de distribución correspondientes, diferenciadas con etiquetas que harán referencia a la tecnología incorporada para ser comercializadas de la misma forma que se lleva a cabo con híbridos tradicionales, logrando de esta manera la venta de una semilla como paquete tecnológico”, agrega.

Por otra parte, Bonansea explica que esta tecnología está en desarrollo y disponible para ser licenciada por cualquier compañía y que una vez licenciada se firman convenios de confidencialidad y exclusividad con los compradores.

Fuente: La Nacion

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