22 de diciembre de 2010 12:46 PM
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Cuales son los secretos del mejor girasol

Es un cultivo que requiere dedicación y conocimiento. Todo tiempo invertido permite mejorar la eficiencia de los recursos y la sustentabilidad del resultado por ha.

Es sabido que el girasol es un cultivo que requiere dedicación y conocimiento, y que todo tiempo invertido en el análisis de la estrategia productiva y de las condiciones del suelo permite mejorar la eficiencia de los recursos y la sustentabilidad del resultado por hectárea. Con ese concepto, Syngenta organizó el viernes 17 la primera Jornada de Tecnología de Excelencia en Girasol (TEG), un encuentro exclusivo para asesores técnicos, que duplicó las expectativas y los reunió con el objetivo de ajustar la máxima tecnología en girasol a las posibilidades de cada ambiente, para sacarle el mayor provecho al cultivo.
La jornada estuvo organizada en cinco unidades demostrativas, a lo largo de las cuales se fueron abordando temáticas como el tratamiento de semillas, la nutrición, el control de malezas, fungicidas y el trabajo por ambientes. Jorge González Montaner, coordinador técnico del encuentro, indicó que a nivel país el sudeste es la única zona que aún está en proceso de pasaje, de condiciones climáticas correspondientes al fenómeno del Niño a las de La Niña. “Nuestra zona todavía mantiene recargas hídricas interesantes, todavía el agua no se ha hecho exigua, a pesar de que vamos en ese camino. Desde el punto de vista del rendimiento, en general el girasol no sufre tanto la Niña como lo sufre la soja, porque cuenta mucho con la recarga hídrica y utiliza más las reservas”. Asimismo, comentó que en general se nota que las lluvias de diciembre-enero le hacen aumentar el rendimiento, mientras que las de febrero lo reducen.

Pensar en los perfiles
Desde el punto de vista del ambiente, González Montaner expuso un estudio que mostró la sensibilidad a la variación de profundidad de tosca de los diferentes cultivos. “Cebada y trigo son los menos sensibles, luego la soja con un comportamiento interesante, más tarde el girasol y el que tiene la reacción más fuerte al ambiente es el maíz. Esto nos permite tomar decisiones de acuerdo a la profundidad de suelos y cómo vamos a utilizar uno u otro cultivo. El girasol nos ha demostrado que es el cultivo de elite para los ambientes más profundos, y ahí comienza a competir con los números de maíz de manera interesante”, agregó.
A la hora del análisis del negocio a realizar en cada ambiente, lo que implica la elección entre girasoles convencionales o Alto Oleico (AO), el coordinador técnico mostró las cifras comparativas actuales de rendimiento, y resaltó que las diferencias ya no son tan marcadas: “En nuestros datos, la comparación de los últimos años hasta 2008 nos muestra que sigue habiendo una tendencia a favor del convencional, pero ya estamos en diferencias bastante pequeñas. Hablamos de un 8 % a favor del convencional, pero ese porcentaje puede no llegar a ser significativo de acuerdo a las primas y la relación con los precios. Incluso, estamos viendo que en ambientes buenos son los AO los que presentan los mejores comportamientos, de modo que cuando hacemos todo bien con estos híbridos, hay una chance de tener un cultivo muy competitivo y aprovechar las bonificaciones”.
Adolfo Bertachini, Gerente de Productos de Seed Care, mostró una nueva molécula para la protección de semillas en girasol, ya registrada pero que aún no fue lanzada al mercado: Dynasty 10 FS, un nuevo fungicida que puede funcionar en conjunto con Apron Gold Semillero para el control de Downy mildew.
“Para control de orugas cortadoras estamos trabajando con otras moléculas, que calculamos van a llegar al mercado en dos años”, explicó. En relación a las palomas, comentó que se está trabajando sobre la repelencia antes que sobre su eliminación.

Enfrentar los moluscos
A continuación, Rosa María Capalbo, de Rizobacter, mostró la experiencia llevada a cabo con el servicio de “peleteado” de semillas. “Consiste en aplicar diferentes capas con diferentes productos, como terápicos y fertilizantes, lo que permite homogeneizar el calibre de la semilla y estabilizar el momento de emergencia del cultivo”. Por su parte, Martín Pereyra, de la misma compañía, mostró las notorias diferencias entre los híbridos inoculados y los testigos, y presentó el molusquicida Clartex, mediante el cual abordó la problemática del bicho bolita y la babosa. “El bicho bolita, una vez que está en el lote no se va, a menos que tengamos una lámina de agua durante un importante tiempo, que genera una mortandad elevada. Al bicho bolita no se lo puede exterminar, hay que convivir con él”, definió. Respecto de la babosa, consideró que depende mucho de las condiciones ambientales del otoño e invierno. “El tema del monitoreo y el análisis del año es fundamental. Este fue muy favorable para el desarrollo de los huevos que quedan en superficie. Es un tema complicado, porque su monitoreo es complicado. Una o dos babosas que no vemos por metro cuadrado, son dos o cuatro plantas menos”, agregó. Por su parte, Jorge González Montaner indicó que en lotes con malezas se reduce el impacto del bicho bolita, porque se alimentan de ellas.

Calcular la fertilización
Llegado el turno de la fertilización, González Montaner mostró que este año la relación del girasol y la urea es de 1.4, de modo que “estamos en las mejores relaciones de precios, como para que las respuestas sean económicas”, indicó, al tiempo que expresó que la respuesta a nutrición es mayor en los híbridos AO y CL. Sin embargo, consideró que es conveniente conocer el agua en el perfil para definir si se aplica o no nitrógeno. “La variable que hemos visto más consistente a lo largo de todos los años es la temperatura de noviembre. Esta temperatura determina la respuesta a fertilización. En años de 16 grados, tenemos 60 o 65 % de respuesta; en años de 20 grados, cero. Es una variable muy fuerte a considerar”.
En el mismo sentido, recomendó realizar tratamientos a la siembra en función de la disponibilidad de nitrógeno en el perfil. “La idea es llegar por lo menos hasta 60 o 70 menos X para los girasoles convencionales –cuando X representa el nitrógeno disponible en el suelo- 80 o 90 menos X para los girasoles Alto Oleico, y luego replantear esa situación hacia seis pares de hojas, en función del estado hídrico de los lotes. Allí, ver si hay que levantar los que estaban en 60 y llevarlos a 90, y si a los que estaban a 90 conviene llevarlos a 120, en función de las condiciones hídricas que tengamos en cada uno de los perfiles”.

Los nuevos híbridos
Matías Mónaco, responsable técnico zonal para el sur bonaerense, mostró los híbridos de Dekasol. “El 3840 es un producto nuevo, que sale a la venta el año que viene, que se viene probando hace cuatro o cinco años en ensayos y es de ciclo muy similar al del DK 3940 DM. En todos los ensayos lo vimos muy bien respecto del rendimiento y materia grasa. Ésta es muy similar a la del 3820, que para mí es hoy uno de los híbridos con más aceite en el mercado. Se comporta, además, muy bien frente a la roya blanca, incluso mejor que el 3820”, indicó.
Mostró además a tres materiales ya conocidos, el DK3820 –el híbrido más corto del ciclo dentro de los convencionales, con mucho vigor en nacimiento-; el DK3940 DM, “un híbrido muy estable, que hasta hoy era el ciclo más largo que podíamos utilizar por lo menos en la zona sudeste, y resistente a la roya blanca”, y el DK 4045 DM, un híbrido que ya está en el mercado, que presenta algunos días menos a floración y cuatro o cinco días menos a cosecha que el 4200. “Es un híbrido muy sano a verticillium, se comporta muy bien a esclerotinia, con muy buena materia grasa y que vuelca muy bien la cabeza”, agregó.
“Los DKOP3845 y 3945 son dos Alto Oleicos que ya son conocidos en la zona, el primero bien corto de ciclo, y el segundo más parecido a 3940. Vemos que el segundo tiene un poco más de potencial de rinde y el 3845 compensa en materia grasa. Hoy todos los Oleicos que saca Syngenta vienen con años de ensayos y en ninguno quedan por debajo del 85 por ciento de Oleico, con un promedio cercano al 87 u 88 %”, sostuvo Mónaco.
Al llegar a los híbridos CL, el responsable técnico mostró dos productos nuevos, el DK3910CL y DK3948CL, muy diferentes de ciclo. “El 3910 más bien corto, y un poco más largo el 3948. El primero, con más potencial de rinde que mostró un rendimiento superior en los mejores ambientes. El 3948, por tener un ciclo un poco más largo, es un poco más estable y adaptable a diferentes zonas, y tiene buena concentración de aceite. Además, ambos se comportan muy bien a enfermedades”.

El problema de malezas
Finalmente, González Montaner dedicó un párrafo aparte al control de malezas, problemática importante en toda la zona, principalmente por la Quinoa, el avance del Lecherón o la reciente aparición de Rama Negra. Sin embargo, consideró que el camino para resolverlo sigue siendo la genética CL y HCL. “No hay muchas alternativas, creemos que el camino es el que se está llevando a cabo, con los HCL, que permiten un control interesante sin comprometer el cultivo siguiente. Creo que este nuevo herbicida, con mayor aporte de Imazamox, es un aporte interesantísimo para la reducción del riesgo para cultivos subsiguientes”, sostuvo.
Pablo Angeletti, de BASF, agregó por su parte que a medida que se incrementa el control de malezas, los híbridos CL, a campo, incrementan su rendimiento por encima de los resultados que se encuentra en los ensayos. Respecto de la importancia de un lote desmalezado, expresó que “si comparamos un lote desmalezado en todo el ciclo, y desmalezado a partir de R6, no encontramos diferencia de respuesta en rinde, de modo que si bien al principio puede haber efecto de malezas en lote, es fundamental mantener el lote limpio a partir de R4 o R6”, resumió.

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