23 de diciembre de 2010 18:57 PM
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La primera lactación es clave para el rendimiento posterior de la cerda

Para evitar el llamado "Síndrome de la segunda camada"

En el marco de las actividades de BPEX’s Two-Tonne Sow (2TS) como parte de la campaña de la industria porcina británica para incrementar el rendimiento porcino, el Prof. Bas Kemp, experto holandés, disertó sobre el “Síndrome del descenso de la segunda camada”. Este síndrome está relacionado con la pérdida de peso de la cerda durante la primera lactación, situación que ocurre cuando la primeriza todavía necesita crecer más, pero al mismo tiempo tiene que producir leche para su camada. Bas enfatizó sobre los factores más importantes necesarios para mejorar el rendimiento porcino en su primera lactación. La estrategia de alimentación debería tener como objetivo prevenir los descensos en la ingestión de alimento. La mejor manera de hacerlo es incrementar de forma gradual la ingestión de pienso desde 2 kg el día del parto hasta llegar a la administración ad líbitum al final de la primera semana.

Es muy importante que las primerizas no sean sobrealimentadas al inicio de la lactación. Los niveles de alimentación también pueden ser demasiado altos al final de la gestación. Se ha demostrado que elevados niveles de alimentación pueden dar lugar a cerdas obesas al final de la gestación y reducir el desarrollo de la glándula mamaria.

Las dietas más concentradas pueden ser también una opción, aunque el profesor Kemp advirtió que la grasa extra en la dieta puede producir un exceso de contenido en grasa en la leche y lechones más gordos, más que mejorar el crecimiento de la cerda y mejorar su condición corporal.

También es clave una ingestión óptima de agua: si las cerdas no beben tampoco comen. Por tanto, el agua debería suministrarse ad líbitum y revisarse de forma regular la salida del agua de los bebederos: debería ser de 2 a 2,5 litros por minuto. Existe una relación cercana entre la ingestión de agua de la cerda y el crecimiento de los lechones.

Los productores deberían tratar de mantener una temperatura en el establo de 18-20 ºC o menos para la cerda. Esto puede ser difícil ya que hay un compromiso entre las necesidades de la cerda y las de los lechones. Las soluciones incluyen la calefacción suplementaria para los lechones y, a elevadas temperaturas, enfriar a los animales. AGROMEAT

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