26 de diciembre de 2010 22:54 PM
Imprimir

Hay una caza de brujas contra el glifosato

El glifosato (N-fosfonometilglicina, C3H8NO5P, CAS 1071-83-6) es un herbicida no selectivo de amplio espectro, desarrollado para eliminación de hierbas y de arbustos, en especial los perennes. Es un herbicida total. Es absorbido por las hojas y no por las raíces. Se puede aplicar a las hojas, inyectarse a troncos y tallos, o asperjarse a tocones como herbicida forestal.

La aplicación de glifosato mata las plantas debido a que suprime su capacidad de generar aminoácidos aromáticos. El glifosato es el principio activo del herbicida Roundup (nombre comercial de Monsanto) (su patente expiró en 2000). Monsanto patentó en algunos países el evento "40-3-2″ en soja, el cual confiere resistencia al glifosato. Las plantas resistentes a glifosato se han obtenido por medio de transgénesis. Más allá de la información formal que aparece en wikipedia, lo cierto es que el glifosato ha revolucionado el mercado agropecuario mundial desde hace ya unos cuantos años, pero aún hoy es resistido por los ambientalistas. "No existe ningún estudio científico nacional o internacional que demuestre que el glifosato cause los problemas que se le pretenden adjudicar. Se está exagerando, haciendo un cuco con este tema, cuando nadie ha podido demostrar que este producto cause daño a la salud de las poblaciones. La guerra que se está haciendo se ha vuelto una verdadera caza de brujas". Estas y otras son algunas de las frases con que productores, aeroaplicadores y científicos salieron al cruce de las movilizaciones que se reproducen en distintas poblaciones contra la aplicación de agroquímicos. Como pocas veces, los interesados salieron al ruedo en defensa de un producto clave para la siembra directa, criticaron la interpretación que se hace de los estudios del microbiólogo Andrés Carrasco, y hasta tildaron de "absurdo" e "infundado" el miedo que se ha instalado en la sociedad. Lo concreto es que Andrés Carrasco el director del Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet y la Facultad de Medicina de Buenos Aires y cuenta con una trayectoria de 30 años de investigaciones científicas y que realizó un estudio sobre el glifosato. El autor del estudio que advierte sobre el potencial tóxico para los humanos de los herbicidas con glifosato, Andrés Carrasco, defendió hoy su investigación y aseguró que "nada justifica el silencio cuando se trata de la salud pública". Carrasco realizó una extensa investigación y alertó semanas atrás que el glifosato -componente principal de los herbicidas para la soja- puede provocar "trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales" en las personas. No todos los científicos opinan igualCientíficos santafesinos coincidieron hace unos días en afirmar que hay un "exagerado miedo" de la gente a la utilización del herbicida glifosato. Así conjugaron los científicos Alberto Etiennot, Augusto Piazza y Cecilia Travella, reunidos en un debate por un matutino de la provincia. "Nos preocupa lo mal que se está manejando este tema y el exagerado miedo de la gente. Porque una cosa es el aplicador que está trabajando directamente con estos productos, y otra es el vecino", arrancó Piazza. El especialista explicó que "el glifosato es un herbicida de categoría cuatro, banda verde, por una clasificación internacional basada en la Organización Mundial de la Salud que define a los productos por su toxicidad aguda y por la cantidad que debe utilizarse para que resulte tóxico". "Van desde la banda roja, amarilla, azul y verde. La verde no implica que sea inocuo, pero sí que probablemente no cause riesgo si se lo utiliza como es debido", aclaró. También destacó que ven que "se está asustando a la gente cuando no hay motivos para tanta alarma; la exposición que tiene la población no es importante como para asustarse de esa manera". Etiennot, por su parte, se refirió a las veces en que "se tratan genéricamente" afecciones presuntamente causadas por agroquímicos, "cuando no se sabe realmente si son efectos de estos productos". "Todo médico que atiende una intoxicación tiene la obligación de declararla ante el Ministerio de Salud a través de un formulario especial, el C2″, expresó. En base a este formulario el Ministerio hace las estadísticas y los seguimientos del caso. "Y lo que vemos es que las estadísticas no arrojan resultados que puedan hablar de intoxicaciones por agroquímicos como muchas veces se les adjudica", insistió Etiennot. Sin embargo, los científicos también coincidieron en que se deben tomar precauciones como definir el acercamiento de los aspersores a las poblaciones. "No es que haya duda. Ocurre que en biología no existe la verdad absoluta, y por eso se toman recaudos a la hora de expresarse. Nadie va a decir abruptamente que el producto no hace ningún daño. Pero sí sabemos que se habla de banda verde, y esto quiere decir que lo probable es que no lo cause", explicó el experto. Señaló que "hasta ahora no se ha observado ningún problema que justifique un cambio en la categoría. El glifosato sigue en la banda verde. Si hablamos con seriedad, no podemos decir que es inocuo, de la misma manera que rechazamos a los que dicen que sí produce alteraciones". Etiennot recordó que el glifosato "se viene aplicando desde hace más de 40 años en 150 países y en ninguno tiene los reclamos que tiene en la Argentina". Carrasco no coincide con sus colegas y luego de presentar el informe denunció amenazas.
El científico denuncia que abogados de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CaSAFe) llegaron a su laboratorio a "exigir" los informes, "realizaron interrogatorios y tuvieron una actitud intimidatoria para con sus colaboradores". "Creen que pueden ensuciar fácilmente treinta años de carrera. Son hipócritas, cipayos de las corporaciones, pero tienen miedo. Saben que no pueden tapar el sol con la mano. Hay pruebas científicas y, sobre  todo, hay centenares de pueblos que son la prueba viva de la emergencia sanitaria", aseguró. Asimismo, dijo que si su investigación no concuerda con las  recomendaciones de la Secretaría de Agricultura "es un claro problema de ella", porque clasifica al glifosato como de baja toxicidad. "Todo lo contrario de lo que afirman estudios diversos, que confirman la alteración de mecanismos celulares y, sobre todo, contrario a lo que padecen familias de decenas de provincias", argumentó. El investigador reconoció que el Conicet no suscribió su investigación, pero advirtió que no lo hizo porque él no se lo pidió y aclaró: el Consejo "no tiene responsabilidad sobre mis decisiones". Estimados lectores, ustedes qué opinan. Escrito por Damián MoraisLa Capital

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *