26 de diciembre de 2010 19:20 PM
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Cría de peces, una materia pendiente

La Fundación Centro reactivó las instalaciones de un viejo criadero de langostas australianas en Santo Tomé y montó un ensayo para desarrollar la producción de especies nativas como boga, pacú y moncholo lagunero. Esperan contagiar a emprendedores para expandir la actividad.

Pese a contar con innumerable cantidad de ríos, arroyos y espejos de agua, son escasos los emprendimientos ictícolas en la provincia de Santa Fe. Para aprovechar estas condiciones naturales, así como la producción de granos con los cuales alimentar a los peces, la Fundación Centro inició en Santo Tomé un proyecto de piscicultura utilizando especies autóctonas como el pacú, la boga y el menos popular moncholo lagunero (Rhamdia quelen). En primera instancia el objetivo es desarrollar el know how -o conocimiento sobre el manejo del negocio- para luego capacitar a emprendedores que se interesen en la actividad.Leonardo “Tati” Ferraro es Técnico en Administración de Empresas y coordinador del incipiente proyecto. “En 2009 el presidente de la Fundación Centro, Oscar Martínez, visitó China como delegado comercial y recorrió emprendimientos de piscicultura y observó que en tan solo 1 hectárea una familia criaba peces en una cava y lo hacían en un esquema de gran simpleza”, comentó para indicar cómo se gestó el emprendimiento que hoy rehabilitó un viejo establecimiento dedicado a la cría de langosta australiana sobre la ruta nacional 19 a la altura del empalme con la autopista Santa Fe – Rosario.”En síntesis esta actividad es transformar granos en carne”, resumió “Tati” en diálogo con Campolitoral, y precisó que las instalaciones constan de 3 hectáreas en las que hay 10 piletas de 20 por 50 metros y hasta 2.50 metros de profundidad, más otras 4 piletas de 10 por 20 metros en las que se piensa hacer la recría de los alevinos antes de pasar a las piletas mayores donde serán engordados.A experimentarFerraro mencionó que luego de la visita de Martínez al gigante asiático recibieron a una delegación china en Santa Fe que los impulsó a aprovechar las condiciones locales para iniciar la cría de peces en cautiverio. Entonces él viajó al establecimiento Isla Pé, en Formosa, a recabar información. Allí la temperatura hace posible que se maneje fácilmente la reproducción y la recría, pero le explicaron que “en cualquier lugar se puede hacer piscicultura, sólo hay que buscar las especies autóctonas y aclimatarlas”.”Tati” recordó que hubo proyectos similares en Santa Fe que habían fracasado, aparentemente por errores en la planificación. De hecho el predio que hoy ocupa el proyecto fue hace años un emprendimiento ictícola de cría de langostas australianas (de agua dulce) que no prosperó por no haber tenido el asesoramiento justo ni la dedicación full time. “Nos empezamos a capacitar y alquilamos el predio, que tuvimos que acondicionar para las especies que queremos criar”, dijo el coordinador del proyecto, y recordó que boga, pacú y moncholo lagunero “son especies que, según los conocedores del tema, se ambientan a las condiciones que hoy tenemos en Santa Fe”. La clave, asegura, es “darle en la tecla con la temperatura del agua”, circunstancia que se pondrá a prueba en el próximo invierno.Se trata de un ensayo experimental, “un proyecto que en tres años nos de con exactitud, sobre estas tres especies, la información que nos permita saber qué proyección comercial podemos alcanzar”. Para ello deberán preparar un laboratorio donde hacer reproducción y generar el alevino, luego hacer la recría y el engorde. El objetivo es terminar los especímenes con aptitud comercial “en no más de un año y medio” en todo el proceso. Hoy cuentan con ejemplares juveniles de las 3 especies y próximamente llegarán los reproductores, cuyo celo -precisó el coordinador- se induce con hormonas y luego los huevos fecundados se hacen nacer en incubadora antes de pasarlos a las piletas de los alevinos. Y a desparramarEl mercado al que apuntarán con la producción de estos peces es la provincia de Santa Fe y sus alrededores. “Para eso utilizamos dos especies, el pacú y la boga, que ya son conocidos en la góndola y los restaurantes”, precisó Ferraro, y agregó que con el moncholo lagunero apuntan a aprovechar su excelente calidad de carne para elaborar enlatados o escabechados que puedan ser destinados al mercado exterior. “Los chinos nos dijeron “te damos la tecnología, el asesoramiento, pero a cambio de alimento’; esto es transformar y dar valor agregado”, relató.El coordinador del proyecto comentó que la actividad es otra forma de evitar seguir exportando materias primas para empezar a proveer con alimento a los mercados demandantes. “Hoy -afirmó- la piscicultura está subiendo a valores altísimos en el contexto mundial”.Saber que se puede hacer la reproducción y encontrar la fórmula alimenticia con los recursos de la región es la primera etapa del proyecto. En 3 años pretenden contar con el know how que permita adoptar esta actividad en aquellos lugares aptos que existen en la provincia. “Tenemos más de 700 kilómetros de río Paraná, el Salado, Carcarañá, la laguna La Picasa o La Verde en San Cristóbal”, enumeró Ferraro, y agregó que la segunda etapa será poner en marcha la planta de alimento balanceado (que integra los activos del predio alquilado). Primero buscarán autoabastecerse y luego proveer a todos los emprendedores que se embarquen en la piscicultura, al igual que con peces juveniles para recría y asesoramiento, que esperan poder brindar con el apoyo de los alumnos de la escuela técnica de Alto Verde que egresan con esa especialidad. Hoy cuentan con ejemplares juveniles de las 3 especies y próximamente llegarán los reproductores, cuyo celo -precisó el coordinador- se induce con hormonas.   Boga en mano. Leonardo “Tati” Ferraro, coordinador del proyecto, explicó que se están probando variedades autóctonas.   Para los chiquitos. Los huevos nacen en la incubadora, antes de pasar a las piletas de los alevinos.

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