6 de junio de 2021 12:27 PM
Imprimir

EL ARROZ SE REPOSICIONA EN SANTA FE

El cierre de la campaña permite hacer un balance de las debilidades y fortalezas de la cadena. El potencial de desarrollo y la necesidad de analizar el impacto ambiental para un cultivo que sigue brindando posibilidades para crecer.

“Tuvimos una campaña muy buena, con una buena radiación solar y pocas lluvias, aunque condicionada por la marcada bajante del río”, le dice a Campolitoral el Ing. Agr. Rodolfo Vicino, referente del ministerio de la Producción en San Javier. El especialista elaboró un detallado informe de la evolución del cultivo en conjunto con su colega Jorge Ayala de INTA, en el cual dejan en claro las debilidades y el enorme potencial de la cadena arrocera de Santa Fe.

En el mismo, se remarca que el arroz es el cereal predominante en la región costera santafesina, comprendida por los departamentos San Javier y Garay, en la margen derecha del Río San Javier. Teniendo en cuenta la aptitud de los suelos, en su mayoría bajos y cañadas, esta especie logra buena adaptabilidad, dado su hábitat fisiológico semiacuático.

El cultivo es la actividad agrícola de mayor importancia en ambos departamentos, con gran influencia en la generación de mano de obra. En la última década hubo un crecimiento progresivo de la superficie sembrada, llegándose a un máximo de 47 mil hectáreas en la campaña 2011/2012, de la mano de nuevas herramientas tecnológicas, sobre todo la tecnología Clearfierld que permite controlar malezas importantes del cultivo (el arroz colorado). También la instalación de la red eléctrica de media tensión sobre el corredor de la ruta provincial N°1, lo que permitió el remplazo de motores diésel por eléctricos con una reducción significativa en los costos de riego, entre otras cosas.

Sin embargo, hoy en día el área se encuentra equilibrada en 28 mil a 30 mil hectáreas, producto de la baja rentabilidad en el sector, el aumento de malezas resistentes y los altos costos de producción. La campaña 2020/21 cerró con 29 mil hectáreas aproximadamente en la provincia, con rendimientos promedio de la campaña de 6500 kg/ha de arroz cascara y con un histórico cercanos a los 5000 kg/ha.

Concentración productiva

En la campaña pico de producción de la provincia se contaba con alrededor de 45 productores, de los cuales un 60% eran propietarios de la tierra. En la actualidad solamente 22 explotaciones llevan adelante el cultivo, siendo propietarios un 40%. Esto indica que todas las explotaciones que salieron del sistema fueron absorbidas en alguna medida por los de mayor tamaño, concentrando el uso de la tierra. De hecho, el 72 % de las mismas pertenecen al estrato de más de 1.000 has. El área de siembra por explotación se ha incrementado dada la incorporación de unidades de trabajo de mayor tamaño, que requieren menor tiempo para llevar a cabo cada una de las operaciones. Preparación de suelos y siembra, sistematización de las chacras, cosecha, secado y almacenaje.

Según el informe, la mayoría de los arroceros que dejaron la actividad se centraban solamente en la producción primaria de la cadena, con secadoras en su mayoría, pero almacenamiento parcial y sin industrialización. Todo lo contrario pasó con las empresas que continúan en la actividad, en su mayoría poseen secadoras, almacenamientos, industria y comercio.

Actualmente, la capacidad de secado y almacenaje es de 120 mil Tn. En la presente campaña 2020/21 se produjeron alrededor de 190 mil Tn, de las cuales se secaron y almacenaron en la zona de producción 103 mil Tn, mientras que las restantes 85 mil Tn, son transportadas en grano húmedo a la Provincia de Entre Ríos en el caso de la Cooperativa de Villa Elisa y a la localidad de Frank en el caso de Adeco Agro, representando el 44,7% de la producción bajo esta modalidad.

Otro factor condicionante es que el arroz argentino al no cotizar en bolsa (se trata de una producción regional), el precio es fijado por las empresas que comercializan el grano, tomando como referencia los valores internacionales. El destino de la producción de arroz nacional oscila entre 50-60% a mercado interno y el restante a la exportación. Otra cuestión a tener en cuenta es la cantidad de industria instalada en la provincia, hasta el momento se encuentran operativos 10 molinos arroceros de los cuales el 70% de ellos participa en toda la cadena del sector mientras que el 30% restante solamente elabora y comercializa.

Una cuenca que quiere crecer

La Cuenca arrocera está asentada sobre la Ruta Provincial Nº1 en dirección Norte-Sur, sobre la margen derecha del Río San Javier, desde proximidades de la localidad de Romang hasta Santa Rosa de Calchines, con un recorrido total de 220 km, extendiéndose en dirección Este-Oeste 20km aproximadamente. El límite Oeste es el Arroyo Saladillo Dulce, colector natural de las aguas de la cuenca. Esta está compuesta por dos sectores definidos; el albardón costero cuyo ancho es variable, oscilando entre 2-5 km, donde nacen los canales de riego sobre el Río San Javier y el sector de los humedales o suelos húmedos; al oeste de este sector que está compuesto por cañadas y esteros meandrosos anchos y poco profundos, de gran longitud, con pendiente 0,1m/km y dirección predominante noreste-sudoeste, que provocan un escurrimiento en lámina. Los más conocidos son los esteros de La Serpiente y Los Ciervos, entre otros.

A favor y en contra

El informe de Vicino y Ayala hace hincapié en las fortalezas de una cadena, entre las que se destacan la disponibilidad de fuente de agua segura, cantidad y calidades los ríos de la zona de influencia. Energía eléctrica en lo bombeos con reducción de costos. Arroz de calidad similar en relación al obtenido en los principales países exportadores. Buenas condiciones agro ecológicas en la región. Igual o mayor rentabilidad de la actividad respecto al resto de las provincias. Disponibilidad de recursos naturales, tierras bajas e inundables.

A nivel de oportunidades, destacan la gran posibilidad en el Mercosur para la comercialización del arroz, por la baja de aranceles. El desarrollo económico de los grandes países consumidores, como China e India. La apertura de nuevos mercados con un doble objetivo: reducir la “Brasil-dependencia” y evitar una sobre oferta en el mercado local. La dificultad para ampliar la superficie arrocera en los principales países competidores. Y que no existe en Santa Fe competencia de otros cultivos por el uso de la tierra. La zona está concentrada en dos departamentos, facilitando la infraestructura de servicios; energía eléctrica y vías de comunicación.

Sin embargo, también es importante tener en claro las principales debilidades. Y aquí se sigue destacando la insuficiencia de infraestructura pública para manejar los recursos hídricos en la región, tales como canales de desagües, caminos, obras de arte en rutas (puentes-alcantarillas) y defensas para la prevención de inundaciones. También se destaca un bajo consumo interno del cereal; la elevada incidencia de combustible en el costo de producción; el elevado costo de los agroquímicos de componente importado; o la dificultad de acceso a la financiación de bienes de trabajo. Actualmente, parte de la producción sale de la provincia como arroz en cáscara húmedo, por falta de plantas de secado y almacenaje, provocando una pérdida de valor agregado de la producción. Además, el mercado es poco transparente, el arroz no cotiza en bolsa, generando incertidumbre en la actividad. Por otro lado, la escala reducida de molinos genera ineficiencias, sufriendo en mayor medida la suba de costos fijos, impactando con un incremento de fletes.

En Argentina, la presión tributaria sigue en aumento, a través de la eliminación de reintegros a las exportaciones y los impuestos sobre el gasoil, junto con una falta de oferta de mano de obra calificada en la región. Hay una carencia de legislación sobre el uso del agua. Las falencias de infraestructura provocan perdidas de cosecha en situaciones de excesos hídricos. Carencia de iniciativas públicas para la planificación y desarrollo regional.

Por último, las amenazas, que muestran una alta dependencia de Brasil en las ventas externas. Incertidumbre respecto a la posibilidad de crisis energética. Lejanía y falta de acuerdos con el Este Asiático.

Fuente: El litoral

Publicidad