15 de junio de 2021 13:14 PM
Imprimir

Cepo a la carne: malestar, indignación y estupor

Estupor, indignación y malestar en la cadena de ganados y carnes provocó la prohibición de exportar carne por 30 días dispuesta por el Gobierno con el argumento de que esa medida servirá para bajar los precios de los cortes en el mercado interno. La reacción del sector fue declarar un cese de comercialización de hacienda […]

Estupor, indignación y malestar en la cadena de ganados y carnes provocó la prohibición de exportar carne por 30 días dispuesta por el Gobierno con el argumento de que esa medida servirá para bajar los precios de los cortes en el mercado interno. La reacción del sector fue declarar un cese de comercialización de hacienda por nueve días que podría prologarse y alcanzar también al comercio de granos de no revertirse la medida. El escenario parece repetir lo ocurrido con el conflicto por la 125 en 2008. Pero en el sector, además, recuerdan las consecuencias negativas que tuvieron para toda la actividad las trabas, el cierre de exportaciones y los controles vigentes entre 2005 y 2015.

En las empresas frigoríficas rechazaron la suspensión de exportaciones de carne por 30 días decidida por el presidente Alberto Fernández. Salvo a corto plazo, los empresarios no proyectan una baja de precios y subrayan que el 70% de lo que la Argentina vende afuera no es carne de consumo interno.

Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (Fifra), dijo LA NACION que la medida los sorprendió porque el 7 de este mes, en la reunión de la Mesa contra el Hambre, se anunció el programa de precios más bajos de carne y el 14 se pusieron en vigencia las Declaraciones Juradas de Exportación.

De “intempestiva” califica la medida un comunicado de Fifra y repasa los resultados “nefastos” de una resolución igual de 2006 tomada por el entonces presidente Néstor Kirchner. “Los que quisimos creer que había una vocación exportadora en Fernández o en (Matías) Kulfas, nos hemos equivocado. No hay dudas de que se repite la película”, añade Urcía.

Insiste en que desde ese 2006 hasta hoy no hubo “ningún plan serio” de recomposición ganadera: en el medio se perdieron 12 millones de cabezas por una conjunción de “factores climáticos y el intervencionismo estatal”. La cifra es equivalente al stock ganadero de Uruguay.

“En 2011 tuvimos el precio al consumidor argentino más caro del siglo 21 -repasa Urcía-. Probablemente se genere una sobreoferta en el corto plazo, pero el daño a la producción y a la confianza de los compradores afuera es terrible”. Apunta que a Alemania “todavía le dura el enojo” por haberla dejada sin carne argentina en el Mundial del 2006.

Fuente: La Nacion

Publicidad