5 de diciembre de 2009 08:03 AM
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Los cambios que impone el nuevo escenario político

El continente del campo está empezando a tomar una mejor forma que en el pasado reciente. Sólo falta que el contenido se corresponda con ese cambio.

El agro tiene al menos 11 legisladores en la nueva composición del Congreso. Nunca había sucedido algo así en 26 años de democracia. A diferencia de lo que ocurrió con los mandatos de Humberto Volando y Guillermo Alchouron, que no fueron apoyados por las entidades, esta vez parece que los legisladores del campo tendrán respaldo técnico y político del ruralismo y del resto de la cadena del agro. Esa mayor importancia política que está teniendo la agroindustria es hija del conflicto por la resolución 125, pero más importante que eso es el hecho de que los nuevos espacios servirán para pelear por el desarrollo del interior. Ese es el espíritu que las entidades de la Comisión de Enlace intentan recrear con la convocatoria al acto del jueves próximo en Palermo. A pesar de que las políticas del Poder Ejecutivo hacia el campo no han variado en lo sustancial, el escenario político argentino se ha modificado notablemente y las fuerzas de la oposición empiezan a tener un mayor peso del que tenían en el pasado. Al kirchnerismo no le será tan sencillo imponer su voluntad. Deberá negociar y llegar a consensos si quiere tener alguna iniciativa. Lo mismo sucederá con la oposición, porque por sí misma no podrá imponer la agenda del campo. Como temas pendientes de resolución que estuvieron a punto de ser aprobados por ley están los proyectos para la lechería y la norma que regula los arrendamientos rurales. Con la conformación actual del Congreso es muy difícil que ambos proyectos prosperen. Hay legisladores, como Felipe Solá, que creen que desde el Congreso es posible corregir algunos aspectos de la política agropecuaria. En concreto le apunta a la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca). Algo de eso comenzó a percibir el nuevo responsable del organismo, Juan Manuel Campillo. Después de las denuncias por supuestas irregularidades que impulsaron los legisladores de la Mesa del Consenso Agropecuario, el Gobierno promete algunos cambios, como la reanudación de la publicación de los datos sobre existencia y movimiento de granos o la modificación del sistema informático. En donde hay promesas y pocas realidades es en la adjudicación de la cuota Hilton, que apenas se distribuyó el 10 por ciento y se anunció el reparto de otro 10 por ciento, según advirtió un comunicado de la Comisión de Enlace. "La pérdida por incumplimiento de la cutoa Hilton implicaría la destrucción de innumerables fuentes de empleo en la industria frigorífica, una profundización de la crisis de la ganadería y la pérdida de divisas genuinas a la Argentina", sostuvo la Comisión de Enlace. Nuevamente, los más favorecidos son los competidores: Brasil y Uruguay. Es una carrera que ya se está perdiendo. El gobierno brasileño anunció esta semana que en 2010 la totalidad del territorio tendrá el status de libre de aftosa con vacunación. En algunos estados, como los de la región del sudeste, se podría considerar la declaración de libre de aftosa sin vacunación. La Unión Europea había detectado serias fallas en la trazabilidad del rodeo vacuno brasileño y restringió las importaciones hace dos años. Superada esa barrera, Brasil estará en condiciones de reclamar un aumento de toneladas en la cuota Hilton. Europa abandonó hace tiempo la política de producir montañas de manteca y carne: comprendió que es mejor subsidiar directamente a sus productores para ocupar el espacio rural que ser un ineficiente industrializador de alimentos. Pese al crecimiento de la demanda asiática, la Unión Europea sigue siendo el principal comprador de productos agroindustriales de la Argentina. Por las demoras en concluir el acuerdo de libre comercio Mercosur-Unión Europea, el país se está perdiendo una excelente oportunidad para crecer con su cliente número uno. Otro destino que no despierta el interés de las autoridades es el norteamericano. Hace tiempo que las carnes frescas argentinas deberían haber ingresado en los Estados Unidos y Canadá porque ya se ha superado largamente el período posterior al último brote de aftosa detectado en el país. Son sólo dos ejemplos de oportunidades que se están perdiendo. Si el Gobierno eligió como frase de cabecera para el agro que hace falta agregar valor a los productos primarios debería empezar a trabajar en la conquista o la recuperación de los mercados para los productos argentinos en vez de repetir una y otra vez frases vacías de contenido.

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