18 de junio de 2021 11:26 AM
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Un ternero por vaca y por año

Todas las especies buscan multiplicarse en su nicho ecológico. A la hora de producir carne se apunta a lo mismo: potenciar la capacidad reproductiva del bovino para lograr así el tan deseado objetivo, tantas veces declamado.

Todas las especies buscan multiplicarse en su nicho ecológico. A la hora de producir carne se apunta a lo mismo: potenciar la capacidad reproductiva del bovino para lograr así el tan deseado objetivo, tantas veces declamado.

Jorgelina Manes, médica veterinaria integrante de la EEA INTA Marcos Juárez, quien además cuenta con un doctorado en producción animal dentro de sus numerosos títulos, fue nuestra interlocutora en una de las temáticas más relevantes en la cría de ganado, pero también una de las más ineficientes: la reproducción.

En la cría bovina, el manejo reproductivo es uno de los pilares fundamentales para obtener buenos resultados. Lamentablemente en los últimos 50 años no se ha logrado en promedio mejorar demasiado ninguno de los indicadores clave.

Condicionantes

La nutrición está altamente relacionada con la actividad ovárica, por lo que una buena condición corporal es indispensable para lograr índices reproductivos aceptables. El diagnóstico de la condición corporal es una gran herramienta sin costo y que, en aquellos casos en que el score no sea el adecuado, puede complementarse con el diagnóstico ecográfico de la actividad ovárica para poder proyectar la probabilidad de preñez del rodeo antes del servicio.

Lo aconsejable es en cualquier caso tener un correcto manejo de la cadena forrajera para poder cubrir los diferentes requerimientos nutricionales a lo largo del ciclo productivo. La condición corporal óptima se encuentra alrededor de 3 en una escala de 1 a 5 (donde 1 es extremadamente flaca y 5 es obesa); cuando tenemos animales con una condición corporal menor, se inhibirá la reanudación de la actividad reproductiva. Por otro lado, con una condición corporal superior a 4,5 la hembra presentará actividad reproductiva, pero existen trabajos que indican que la fertilidad de esos celos es menor.

Cómo llegar al parto

Aquellas vacas que tienen una subnutrición severa al parto y que mejoran su plano nutricional en el posparto temprano pueden lograr tasas de ovulación semejantes a las obtenidas con vacas en buen estado corporal. Como resultado, se logra reducir el intervalo parto-primera ovulación; es importante, ya que este parámetro condiciona la cabeza de parición e implica una reducción del anestro.

El término anestro significa ausencia de estro o de celo, y puede ser clasificado según sea fisiológico o patológico; los que más repercuten en los sistemas de cría son los anestros fisiológicos y podemos encontrar tres variantes:

x.- El anestro prepuberal, que ocurre antes de que la vaquillona entre a la pubertad.

x.- El anestro gestacional, que se da cuando la vaca está gestando, por ende no va a entrar en celo.

x.- El anestro posparto, que se produce inmediatamente después el parto.

El anestro prepuberal está influenciado por diferentes factores, en especial los de origen genético. Por ejemplo, las razas índicas o continentales, al ser menos precoces, comienzan la pubertad de manera más retrasada que las razas británicas. La ganancia de peso y la condición corporal son otros de los puntos determinantes.

¿Cuáles son los factores que condicionan la duración del anestro posparto? Uno de ellos y el más contundente es el amamantamiento; la presencia del ternero inhibe el reinicio de la actividad hormonal en el ovario. Y por otro lado, la nutrición, en la cual la falta de un aporte adecuado de nutrientes impedirá que este animal reinicie su actividad reproductiva.

Para determinar si una hembra está en anestro, Manes advierte que se puede recurrir al estudio de la actividad ovárica utilizando la ecografía o mediante palpación si el veterinario a cargo tiene la experiencia suficiente. Se hace un escaneo de los ovarios para determinar la presencia o ausencia de la actividad folicular, lo cual permitirá poder clasificar al anestro como superficial o profundo. Si se encontrase un cuerpo lúteo, es señal de que este animal ya se encuentra ciclando.

Primer entore

La edad al primer entore influye fundamentalmente en el número de crías logradas por una hembra a lo largo de su vida útil. Pero bien, ¿cómo saber si las vaquillonas ya están en condiciones para ser servidas? Manes realiza un par de recomendaciones:

x.- Es necesario alcanzar un 60 % del peso adulto, relacionado con la raza o biotipo animal.

x.- Corresponde determinar el grado de desarrollo reproductivo del animal, tarea que realizan los veterinarios mediante palpación rectal o ecografía, en que se evalúa el desarrollo del ovario y del útero. Permite identificar si la hembra es púber o no.

x.- El área pélvica interesa. Se determina como el producto entre la altura y el ancho de la abertura pélvica, utilizando un pelvímetro hidráulico. Esta es una determinación que permite predecir el riesgo de distocias.

Tiempos acotados

El objetivo como productores de terneros pasa por poder lograr un ternero por vaca y por año. De los 365 días del año, la vaca va a cubrir 283 días aproximadamente con la gestación, para luego tener 40 días de puerperio, dejando así solo 42 días libres para poder realizar el servicio, lo que implica dos ciclos estrales. Considerando que durante los mismos el celo tiene una duración de entre 8 y 30 h, esto nos deja un período muy acotado para poder preñarlas. Es por eso que se debe buscar la forma de potenciar la eficiencia del proceso y reducir los períodos improductivos al mínimo posible.

Manes pone de relieve otra cuestión que es de gran importancia: por cada día que el anestro se prolongue más allá de los 60 días después del parto, se perderán 833 gramos de ternero por vaca entorada (Habich y Joandet, 1978), ya que la pérdida se da no sólo por alargar el periodo o el intervalo entre partos, con lo cual dejamos de tener un ternero por vaca por año, sino que también se ganan menos kilos en ese ternero.

Cabeza de parición

Al programar los servicios suele escucharse que lo importante es tener una buena cabeza de parición, pero ¿cuál es su fundamento? Lograr el mayor porcentaje de preñez al comienzo del servicio, no solo va a dar a la vaca más tiempo para recuperarse, sino que su ternero será parte de los primeros nacimientos de la temporada, dándole mayor tiempo de engorde y pudiendo llegar así con un peso superior a la venta.

Si se lograse ingresar al servicio con un alto porcentaje de vacas con buena condición corporal y cíclicas, podrá preñarse un mayor porcentaje de animales como cabeza de parición, y si bien se seguirá teniendo un rodeo con un 90 por ciento de preñez, la diferencia se notará en lo kilos de ternero que se obtendrán.

Para corregir deficiencias

Cuando surgen situaciones adversas tales como una sequía, donde es muy complicado cubrir los requerimientos con el forraje que se dispone, existen otras alternativas como el uso de tratamientos hormonales, básicamente el empleo de progesterona, que permite inducir la actividad sexual cíclica en vacas en anestro superficial y con una condición corporal subóptima.

También existen casos en los que la vaca llega al parto en una mala condición corporal, y al servicio se encuentra en un grado de anestro profundo donde los ovarios no presentan estructuras, indicando escasa o nula actividad. “En esas situaciones es probable que como alternativa tenga que realizarse algún tipo de destete temporario, definitivo o precoz e incluso, en casos muy severos, una combinación de alternativas que incluyan el uso de progesterona y destete para lograr preñar”, explica Manes.

Otra forma de mejorar los resultados obtenidos es mediante la inseminación artificial, ya que este tipo de servicio va de la mano de una inducción y una sincronización del celo con el uso de progesterona, lo cual trae aparejado la concentración del servicio y la inducción de la actividad sexual en las vacas que están en anestro. Además, al usar semen de animales mejoradores incorporamos al rodeo una genética que nos permitirá muchas veces tener terneros más pesados y más productivos.

Manejo Sanitario : 

Es indispensable contar con un adecuado plan sanitario. Una revisión anual al plantel de toros previa al servicio, con un mínimo de 60 días para poder sortear cualquier dificultad, evitará retrasos o posibles inconvenientes que pudieran generarse una vez iniciado el mismo.

Mucho cuidado : 

La condición corporal manifiesta el estado de las reservas del animal y a su vez sirve para predecir en qué situación podemos encontrar el ovario de esa hembra. Sin embargo, muchas veces hallaremos animales que, a pesar de estar en buena condición corporal, si se encuentran perdiendo peso, podrían reflejar falsamente la situación de su ovario. 

Fuente: Agritotal

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